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Resumen de ponencia
“Los privilegios de la vista”: repensar las miradas en torno a la(s) juventud(es)

*Zahira Beatriz Estefan



"¿Qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de paciencia y asco?/
¿sólo grafitti?; ¿rock?; ¿escepticismo
/también les queda no decir amén /no dejar que les maten el amor/
recuperar el habla y la utopía”.
Mario Benedetti

Resumen
En la actualidad, hay diversas perspectivas o teorías que tratan sobre la juventud – desde la visión hegemónica que sostiene que la juventud es una etapa de la vida por la que todos pasamos, que posee ciertas características corpóreas, hasta un esencialismo que la plantea como salvadora del mundo, portadora de las esperanzas de cambio y de transformación del mundo-. Lo cierto es que desde esta multiplicidad de visiones en torno a esta categoría social, casi todas declinan por considerar a la juventud en un sentido universal, homogéneo, que dista de una real existencia.

En este sentido, es preciso hablar de juventudes, a fin de legitimar la existencia de sujetos con realidades diversas, dinámicas y cambiantes, que desde la heterogeneidad de sus acciones y significaciones, dan cuenta de un modo de ser que exige su reconocimiento como ciudadanos y ciudadanas dentro un contexto social determinado.

Desde estas miradas, podemos entrever que en las sociedades latinoamericanas –caracterizadas por el adultocentrismo- las juventudes están signadas por el “gran no”; son negados o negativizados, quitándoles visibilidad como sujetos de discurso y como agentes sociales con capacidades propias de actuar y apropiarse de los objetos sociales y simbólicos.

Los distintos medios de comunicación también se integran a la lógica de producir juventud – desde la homogeneización, estigmatización e invisibilización - reforzando principalmente la imagen de subordinación de la misma. Se reproduce así el orden social hegemónico otorgándoles a ciertos actores distintos tipos de representaciones que hacen a la construcción social de la realidad.
En muchos casos, estos discursos en torno a la juventud y sus prácticas culturales, contribuyen a crear miradas anacrónicas o descontextualizadas y apartan, por ende, el enfoque de derechos surgido a mitad del siglo XX.

Como plantea el investigador Pablo Vommaro, “los jóvenes son etiquetados por el relato mediático y ubicados en un limbo que se balancea entre discursos glorificadores –porque ‘está bueno ser joven`– y estigmatizantes –porque, también, no hay que olvidar que ‘la juventud está perdida`”. Estos imaginarios, instalados ya en la sociedad, dependen de la clase o sector de clase social al que pertenecen los jóvenes. Se debe tener presente que no es lo mismo ser joven pobre que joven de clase media o alta, y tampoco es lo mismo ser mujer joven que hombre joven. Los medios de comunicación omiten el contexto vulnerable de algunos jóvenes o de otros que por no ser vidas espectaculares, carecen de notoriedad.

Un claro ejemplo de lo antes precisado fueron las reacciones frente al horroroso hecho del que fue víctima Facundo Ferreyra, un joven de 12 años, del barrio La Bombilla de San Miguel de Tucumán, quien fue asesinado por la policía de la provincia, en un supuesto enfrentamiento que luego se desmintió. A las pocas horas de producirse el asesinato, el cuerpo muerto de Facundo fue multiplicado a través de fotografías por diversos medios de comunicación y redes sociales. El problema de la difusión de estas imágenes fue la intención de quienes las reprodujeron, que a través de la representación de “pánico social” - sedimentada a través de la figura de Facundo- conciben a la juventud como problema. Algunos medios locales y nacionales nos acercan a diario una juventud a través del miedo, de la idea de joven como desviado o peligroso.

Teniendo en cuenta estas figuras discursivas que se reproducen en la sociedad, descubrimos que generalmente las miradas sobre la juventud están cargadas de cierto de tipo de representaciones, que hay prejuicios y estereotipos. Si tomamos frases como “Un menor asaltó una vivienda” o “Tres menores están acusados por la agresión a dos estudiantes”, podemos analizar que al parecer, hay niños y jóvenes que tienen derecho a ser llamados como tales, y hay otros que no tienen el mismo derecho y por tanto, se los desacredita con lenguaje judicial: menores.

Este trabajo propone indagar en las nociones de juventud a partir de la superación de las concepciones sesgadas y prejuiciosas, con el fin de ampliar nuestra propia mirada en torno a los actores sociales involucrados y tomando en cuenta que desde la pluralidad, estos últimos construyen sus propias identidades y conforman nuestra cultura.




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* Estefan
Universidad Nacional de Tucumán UNT. San Miguel de Tucumán, Argentina