Print Friendly and PDF



Resumen de ponencia
¿Siguen vigentes las aspiraciones revolucionarias sesentistas en la izquierda cordobesa actual?

*Luciana Puccini



En los últimos años, y particularmente a partir de las numerosas transformaciones sociales y económicas que tuvieron lugar después de la asunción de Mauricio Macri a la Presidencia de la Nación, los partidos políticos de izquierda han vuelto a desempeñar en todo el país un activo papel. El aumento desmedido de los precios de la canasta básica y de las tarifas energéticas (con la consecuente caída del poder adquisitivo de los argentinos), los múltiples despidos efectuados por el gobierno nacional, la suspensión de operarios y la reducción de jornadas laborales en varias fábricas, el cierre de otras de ellas, son hechos recientes que además de afectar de manera inevitable a toda la población, han repercutido fuertemente en la clase trabajadora y constituyen reclamos que circulan en el discurso social de forma hegemónica en la actualidad. Estos hechos recientes han generado masivas movilizaciones sociales, acompañadas por el surgimiento de diversos reclamos en la sociedad y en los diferentes partidos de la oposición. Específicamente, han sido los partidos de izquierda los que han encabezado las diversas manifestaciones públicas y se han pronunciado en desacuerdo con las recientes políticas implementadas. En particular, en la ciudad de Córdoba han sido militantes y dirigentes del Partido Obrero (PO), del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) y del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) quienes han liderado las diferentes movilizaciones y reclamos en la actualidad. Asimismo, cabe destacar que ya previamente la recuperación de un lugar por parte de la izquierda en la escena política argentina podía irse vislumbrando en los resultados de las últimas elecciones presidenciales, en tanto el candidato por Frente de Izquierda y de los Trabajadores, Nicolás del Caño, quedó en un cuarto lugar con más del 3% de los votos superando a los candidatos Margarita Stolbizer y Adolfo Rodríguez Saá (además de la obtención de una banca en la Cámara de Diputados).
Históricamente, la izquierda ha acompañado a la clase obrera en sus demandas, tratando de representar a este grupo social (con mayor efectividad en algunos momentos históricos que en otros) a lo largo de todo el siglo XX. Sin embargo, en la década del ´60 su participación en la política argentina adquirió una particular relevancia, pues a principios de esa época tuvo lugar el fortalecimiento de una nueva franja de intelectuales de izquierda caracterizada por el cuestionamiento a la izquierda tradicional y a la ortodoxia del Partido Comunista. El surgimiento de este nuevo grupo estuvo determinado por una coyuntura internacional de efervescencia revolucionaria, ya que con la constitución de la URSS como superpotencia (como consecuencia de la Guerra Fría) muchos países optaron por formas de gobierno socialistas generando que el bloque ampliara su dominio. Además, muchos países del Tercer Mundo iniciaron con éxito movimientos de liberación nacional que culminaron con su descolonización. Particularmente, en Latinoamérica se dio el proceso de la Revolución Cubana a fines de los cincuenta con la gran repercusión en todo el subcontinente al abrir la posibilidad de que la insurrección se repitiera en otros países. Esto llevó a que la década del ’60 estuviese marcada por una fuerte convicción de lograr una transformación radical y por una nueva voluntad revolucionaria que impulsaba a la humanidad hacia el socialismo y al proletario a la autonomización laboral apropiándose de los medios de producción de los capitalistas. En Córdoba, específicamente, la fuerte expansión de la industria metal-mecánica y automotriz (determinada por el desarrollismo) generó el surgimiento de un proletariado joven que había cursado estudios universitarios, o bien, en escuelas técnicas. Esto provocó que se permearan las fronteras entre el mundo del trabajo y el técnico-intelectual, generando que las figuras del obrero y del estudiante se crucen de manera permanente y constituyéndose en los protagonistas del Cordobazo, el que se tomó como modelo de la revuelta urbana y de la unidad obrero-estudiantil.
Si bien la efervescencia política y revolucionaria de la Córdoba sesentista ya no se observa en la época contemporánea, y las posibilidades de emular la experiencia cubana parecen poco factibles, la participación activa de los partidos de izquierda en la coyuntura actual y su acercamiento al polo obrero cordobés invitan a cuestionarse la posible vigencia de los ideales utópicos de medio siglo atrás. Con el fin de rastrear la reivindicación de los mismos se llevó a cabo un análisis discursivo (socio-semiótico) de las publicaciones en diferentes medios periodísticos de los principales militantes y dirigentes políticos del PO (Eduardo Salas, Cintia Frencia, Jorge Navarro), el PTS (Liliana Olivero, Laura Vilches, Hernán Puddu) y el MST (Raúl Gómez, Luciana Echeverría, Sofía Gatica) realizadas durante el primer año de la presidencia de Mauricio Macri.
Retomando los reclamos que se realizan en los diferentes discursos considerados, se destacan el aumento de salarios, la reincorporación de los despedidos, el mejoramiento de las condiciones laborales, la eliminación del impuesto a las ganancias sobre el salario, el aumento a las jubilaciones. Actancialmente, recuperando el esquema gremasiano, puede decirse que en todas las demandas se propone un programa narrativo que consiste en la conjunción del sujeto “trabajadores” y el objeto “dinero”. En este sentido, no se visibiliza una motivación a una “cojunción” con los medios de producción, despojando de ellos a los capitalistas, por lo que no se observa la búsqueda de una revolución proletaria ni el anhelo de una sociedad sin clases (al menos en lo inmediato). De hecho, se pretende satisfacer necesidades de los trabajadores que terminan por canalizar sus expectativas revolucionarias. En este sentido, parece que los principales reclamos de la izquierda de los ´60 han perdido vigencia, teniendo en cuenta el proceso de radicalización ideológica y el fuerte compromiso con el cambio social revolucionario que caracterizaba a los partidos de la época (Terán; 1991). De esta manera, puede vislumbrarse en esos años la presencia de un repertorio temático que desde fines del siglo pasado se encuentra prácticamente ausente en la discursividad social. Se trataba de un conjunto de presupuestos colectivos que impregnaban el discurso social de los ´60 constituyendo el repertorio tópico ordinario de un estado de sociedad determinado (Angenot, 2010). De este modo, en función de este repertorio, es que en un grupo social específico y en una época precisa se organiza lo decible y lo narrable. No obstante, resulta imprescindible tener en cuenta que existen condiciones de emergencia de la discursividad, y que por lo tanto, no todo está hecho para ser dicho en cualquier momento. Deben existir una serie de acontecimientos que posibiliten la producción de diferentes tematizaciones en el sistema discursivo. Tal como es ampliamente conocido, los años ´60 fueron el escenario en el que se desencadenaron múltiples procesos transformadores que terminaron por constituir sociedades socialistas. Esta coyuntura histórica particular activó un común denominador social y era posible ver en la masa sincrónica que constituye el discurso social una serie de tópicos que giraban en torno a la revolución, el socialismo, la ausencia de clases, la apropiación de los medios de producción y el cambio radical, los que se inscribían en manifiestos, artículos periodísticos, declaraciones públicas, e incluso, obras literarias. Sucede que en la actualidad las condiciones socio-políticas han cambiado a partir de acontecimientos como la caída del muro de Berlín, la disolución de la URSS, las falencias de los sistemas socialistas en los países que los habían adoptado y, a nivel nacional, los estragos que la última dictadura militar ocasionó en las juventudes militantes de izquierda. Estas modificaciones históricas provocaron que las fronteras entre lo decible y lo no decible se desplazaran, y las aspiraciones sesentistas pasaron a constituir un conjunto de indecibles que no pueden ver la luz como lo hacían décadas atrás. En este sentido, se observa que se pueden delinear determinadas coordenadas históricas de lo decible prescripto por una hegemonía discursiva. En este sentido, es esta hegemonía (concepto que Angenot retoma de Gramsci) la que fija las regularidades en lo que se dice y se escribe imponiéndoles aceptabilidad, y que pueden observarse en las obras analizadas. Esto explica que las dominantes interdiscursivas actuales de las agrupaciones izquierdistas giren en torno a otras demandas vinculadas a la recuperación del poder adquisitivo de la clase trabajadora y a su ascenso en la escala social.




......................

* Puccini
Facultad de Ciencias Sociales. Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Universidad Nacional de Córdoba - ETS/UNC. Córdoba, Argentina