El Istmo de Tehuantepec, por sus características y ubicación estratégica, desde tiempos ancestrales hasta nuestros días, ha sido una región disputada por diferentes actores sociales que han tratado de negociar, o bien imponer por la fuerza sus intereses por medio de discursos y estrategias que necesariamente han involucrado toda una red de actores. Los pueblos originarios, sus comunidades y sus organizaciones han tenido que lidiar con estas implantaciones ajenas, externas, a veces tejiendo coaliciones con quienes enarbolaban y enarbolan esas intenciones, a veces asumiendo esa intervención externa y en ocasiones movilizándose y rechazando estas imposiciones. En todo ello, de alguna manera, han sido y son las actividades y prácticas sociales llevadas a cabo, así como la adjetivación y la resignificación del espacio físico lo que ha estado en juego, produciéndose una multiplicidad de territorialidades, la mayoría confrontadas, acordes con la ontología, forma y mundo de vida e intereses de cada uno de los actores.
La reflexión de la ponencia inicia con los argumentos urdidos por quienes han estudiado y vivenciado el territorio y la territorialidad para tratar de comprender el concepto como un producto de la interacción social en continua reconfiguración, donde las relaciones de poder y la confrontación entre actores suelen estar presentes de forma explícita o implícita, al tratar de imponer, uno de ellos, o más bien una coalición o red de ellos, su territorialidad a los otros actores involucrados en el escenario.
En esta ponecia los territorios deben ser comprendidos como espacios social y culturalmente simbolizados por cada uno de los actores sociales. Estos territorios suelen ser muy variados: el cosmos, la tierra, la región, el lugar, el hogar, el cuerpo mismo. Se pudiera hablar también de territorios descorporeizados, aquelllos que son producidos por el interaccionismo de los actores como espacios sociales, míticos y religiosos. Todos y cada uno de estos territorios están siendo constantemente resignificados y reconfigurados por cada uno de ellos al intervenir y al ser intervenido. Esta relación no suele darse entre actores con agencias similares, en ella siempre hay disputa oculta, implícita o evidente por tratar de imponer a los otros actores las resignificaciones que cada uno de ellos vaya haciendo de estos territorios. Así, un mismo espacio es vivido, percibido, resignificado de forma distinta por cada uno de los actores, y en este sentido debería hablarse no de un territorio, sino de muchos territorios, tantos como actores sociales haya en una arena determinada (Diego, 2010).
La ponencia presenta la historia de las intervenciones y las resistencias en el Istmo de Oaxaca, y sus implicaciones para la territorialidad de sus pueblos originarios. Inicia con los recuerdos idílicos de los ancianos sobre cómo eran a principios del siglo XX sus formas y mundos de vida, su sustento, el medio ambiente, su territorio, sus mitos y ritos. De esta descripción reflexiva, en el texto se elabora sobre los primeros cambios venidos de fuera y desde dentro y la significancia que éstos tuvieron en los aspectos arriba señalados. En el “desarrollo desde arriba” se elabora sobre la implantación, en los años cincuenta y sesenta, de la Presa Benito Juárez y el Distrito de Riego número 19, también se hace mención al desfondamiento de la cooperativa de pescadores de camarón y el adelgazamiento de la refinería de petróleo en Salina Cruz. Posteriormente se aborda la implantación de nuevos megaproyectos, los parques eólicos, y el acomodamiento y/o la resistencia de los pueblos originarios a ellos. En el siguiente tema se discurre sobre las estrategias políticas de las comunidades para regirse de nuevo por sus usos y costumbres en lugar de por partidos políticos y así retomar control de sus territorios, en autonomía, y poder gobernarse ellos mismos. En, “de otros jinetes neoliberales apocalípticos”, se reflexiona sobre las concesiones de minas a tajo abierto y la reciente creación de la Zona Económica Especial que viene a abrir, vía expropiación, toda la región, a la implantación de empresas de cualquier tipo sobre este territorio vivido y resignificado por varios pueblos originarios, entre ellos el binnizá y el ikoot. En “el cambio del no cambio político”, se elabora sobre la estrategia de sobrevivencia política de la “mafia regional del poder” subiéndose al “Arca de Noe” del partido político de Morena. En el apartado de cierre se elabora sobre los devenires de este despojo territorial y las resistencias de los pueblos originarios ante ello.
A lo largo de la ponencia se abordarán las prácticas, acciones y estrategias de los pueblos originarios, de sus comunidades y organizaciones para acomodarse, resistir, proponer alternativas, a la más reciente implantación que se les ha venido encima. En todas ellas la relevancia de su territorialidad se expresa en su sentí-pensar, en sus discursos y en sus prácticas sociales.