Resumen de ponencia
Bienes comunes y relaciones comunitarias para la sostenibilidad de la vida. Una lectura desde el feminismo decolonial.
*María Eugenia Martínez De Ita
*Milen Aragon Dominguez
*Yobanni Cuahutle Zamora
Pensar en la vida y su reproducción es pensar también en la promoción de una realidad social más equitativa y justa cuya realización depende de la transformación de lógicas, estructuras, discursos y prácticas promovidas desde el capitalismo salvaje en el que nos encontramos inmersos. Atender la sostenibilidad de la vida demanda ampliar nuestro horizonte de posibilidades con respecto a dónde ir y cómo hacer para dislocarnos, sobrevivir en o resistir al capitalismo.
Escapar de una racionalidad económica capitalista producto de la modernidad, sustentada en la subsunción de la vida, la escisión de las relaciones entre lo humano y no humano, el despojo, la privatización, mercantilización, la dominación y explotación conduce a la visibilización o construcción de alternativas no capitalistas, llamadas también precapitalistas, como lo son aquellas formas organizativas que reproducen lo común y lo comunitario.
Por lo anterior, el trabajo se planteó por objetivo reconocer las relaciones de “compartencia” y cooperación apoyándose en experiencias con una forma social comunal-ejidal. En ellas se analizan las relaciones y prácticas cotidianas que podrían calificarse como fundamentales en la sostenibilidad de la vida, se describe la capacidad colectiva de dichos grupos para decidir; se caracterizan las relaciones genéricas que se establecen y que facilitan la reproducción comunitaria a través de la gestión de bienes y trabajos comunes que garantizan la satisfacción de necesidades colectivas.
La reflexión del trabajo en términos teóricos se sustenta principalmente en una postura feminista y decolonial, puesto que ofrece una crítica al capitalismo que se concentra en la herencia de la modernidad y el patriarcado. La mirada de algunos feminismos decoloniales, como es el caso del feminismo comunitario, además de abonar en la crítica al capitalismo, nos brinda elementos teóricos y experiencias concretas de lo común, en donde las mujeres son vistas como actores centrales en la sostenibilidad de la vida, no sólo en términos de gestión de bienes comunes sino también en términos de su participación en los procesos de organización y transformación comunitaria.
La investigación fue de tipo cualitativa. Presenta dos casos de la forma organizativa ejidal en Tlaxcala, una en el municipio de Nativitas y la otra en Zacatelco. En ambas experiencias se trabajó con actores clave como los y las integrantes del comisariado o juntas ejidales. Se aplicaron entrevistas semiestructuradas y observación directa. También se realizó una revisión, análisis y sistematización documental que coadyuvó a la comprensión de las dos experiencias.
El trabajo se desarrolla en tres apartados, el primero sostiene una de las discusiones centrales, el de la posibilidad de sostener la vida, más aún cuando ésta se reproduce en un sistema destinado a hacerla perecer. En ese sentido se hace una aproximación a lo que implica la sostenibilidad de la vida y a reconocer qué es lo que la pone en riesgo.
En un segundo momento se exponen categorías analíticas que han generado otras lecturas de la realidad, también que han permitido la perpetuación de cotidianos y han impulsado proyectos en los que la vida es un asunto primordial. La primera es “lo común”, categoría que rebasa los límites de una acepción enciclopédica y que más bien se plantea como una forma de vida. Como parte de esta afirmación por lo común se exploran las categorías de “bienes comunes” y “las relaciones comunitarias” entendiendo no sólo la relación objetiva de sujeto-sujeto por un tema común sino que también implica una fuerte carga cultural que estimula la reproducción de lo común.
En tercer lugar, se ofrece un balance en el que se destacan las oportunidades y también los límites de alternativas planteadas desde lo común, no sólo en términos de sostener la vida sino también como proyecto de resistencia frente al sistema capitalista. Finalmente se ofrece una reflexión que ubica y justifica la lucha por la sostenibilidad de la vida como una disputa feminista.