Con esta ponencia se busca comprender cuáles son las transformaciones que se dan en el mundo del trabajo campesino a partir de los cambios territoriales motivados por la globalización neoliberal, teniendo como caso de estudio el departamento del Huila ubicado en la región andina colombiana. Además, se presentan algunos retos con respecto a la comprensión de ese “trabajo campesino”.
Para esto, en el escrito se entablará un diálogo entre conceptos y ejemplos-argumentos. Los conceptos clave son trabajo campesino, territorio y vida cotidiana, además de territorialidad y globalización neoliberal, todas concretadas al espacio del departamento en cuestión.
El punto de partida es la consideración del trabajo, en su diferenciación con el concepto de empleo, como todo el conjunto de movimientos que realizamos los seres humanos para generar valor. De allí surge el reconocimiento de la existencia de un trabajo campesino, encaminado a producir principalmente alimentos y productos agrícolas con tres características principales: 1) la utilización de la tierra como principal medio de producción, 2) la mano de obra doméstica (sin perjuicio de que se incluya de otro tipo) como la unidad de producción básica, y 3) la racionalidad de la producción, que no es la de la acumulación incesante, sino la de poder vivir de lo que se produce. Un elemento muy importante es que identifico en este trabajo el eje de organización de la vida campesina, porque de él dependen la ocupación, el manejo del tiempo y los ingresos, pero además, su alimentación, los saberes que poseen, y en muchas ocasiones la vivienda en donde habitan.
Teniendo en cuenta lo anterior, es igualmente importante destacar el papel de la tierra, que además de ser el medio de producción principal, es también el territorio, es decir, el espacio de vida y para la vida, en donde los campesinos construyen su vida social, mediados siempre por los conflictos y las relaciones de poder que se materializan en ese espacio, pero que se dan a otras escalas. “El territorio es el suelo más la población, esto es, una identidad, el hecho y el sentimiento de pertenecer a aquello que nos pertenece. El territorio es la base del trabajo, de la residencia, de los cambios materiales y espirituales y de la vida, sobre las cuales él influye” (Robert Moraes, 2014: 133). Es decir, el territorio es la tierra en la que los campesinos se territorializan, construyendo los significados de la vida, es donde encuentran la posibilidad de generar las condiciones para reproducir su vida como individuos, y también como campesinos. Pero también es el lugar en donde otros actores, que actúan desde otras escalas, materializan su poder a través de la inclusión de cambios que inciden en la vida cotidiana de los campesinos; por esta razón utilizamos como unidad de análisis el territorio, porque allí es donde se articulan las escalas globales y locales.
Para este caso particular, la cara de esos otros actores se muestra con la adquisición y construcción de dos represas hidroeléctricas en el departamento: Betania y El Quimbo, ambas propiedad de la empresa EMGESA, filial de la chilena ENDESA, propiedad de la italiana ENEL. Betania ocupa más de 7000 hectáreas en jurisdicción de los municipios de Yaguará, El Hobo y Gigante; mientras que El Quimbo es una construcción de 80 km2 ubicada en parte de los municipios de Gigante, Garzón, Altamira, Tesalia, El Agrado y Paicol. Estas represas son principalmente, en el caso de El Quimbo únicamente, para la generación de energía hidroeléctrica que es llevada a otros países a través del sistema de interconexión eléctrica nacional, que llega hasta Venezuela y Ecuador y se proyecta llegar hasta Panamá. Digo que es llevada a otros países porque según “un informe, de mayo de 2011, del Banco de Iniciativas para el Desarrollo de Antioquia, [… en Colombia existe] una sobreinstalación de potencia eléctrica de 4.761 megavatios” (Dussán, 2013).
El artículo busca entonces dar cuenta de los cambios en el trabajo y la vida cotidiana de los campesinos que fueron motivados por los cambios territoriales generados por la implantación de las represas hidroeléctricas de Betania y El Quimbo en el departamento del Huila, viendo en estas una expresión territorial de la globalización neoliberal, que busca incorporar espacios (como estos municipios) que aún no han sido incorporados en la lógica y la dinámica del capital, poniendo en práctica la llamada solución espacial a través de la acumulación por desposesión (propuestas conceptuales del geógrafo David Harvey). Con esto, primero, se demuestra que el territorio y el mercado son un campo de fuerzas interdependientes; y segundo, se brindan elementos suficientes para dar cuenta de cuáles son los retos de este concepto de trabajo campesino en el contexto colombiano y (ojalá) para empezar a darles respuesta.
Bibliografía
Dussán, Miller Amín. “Una zona de reserva campesina para El Quimbo”. Prensa Rural, 19 de febrero de 2013. [Recuperado el 10 de marzo de 2018]. Disponible en http://www.prensarural. org/spip/spip.php?article10275.
Robert Moraes, Antonio Carlos. Territorio en la geografía de Milton Santos. Traducción de Camilo Domínguez [Inédita]. Bogotá: Universidad Externado de Colombia, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, 2014.