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Resumen de ponencia
La intervención estatal en la problemática del desempleo en Argentina. Alteraciones y continuidades en el periodo 2007-2018.

*Adriana Rossi
*Agustín Aldazabal Peruzzaro
*Manuel Mallardi



A modo de introducción
A partir de la asunción de Mauricio Macri a la presidencia de Argentina en diciembre de 2015 se han producido un conjunto de alteraciones en la configuración del Estado nacional, reconfigurando, por un lado, las relaciones entre el Estado y el Mercado y, por el otro, entre el Estado y la Sociedad.
Dentro del amplio abanico que supone la configuración del Estado, esta ponencia se inscribe en los estudios que abordan la racionalidad, lógicas y formas que asume la intervención social del Estado, es decir el campo de las políticas sociales. Particularmente, hace especial énfasis en la identificación de los fundamentos y particularidades de la política social implementada por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación en torno a la problemática del desempleo. En términos temporales, se propone el estudio de las alteraciones y continuidades producidas durante el período 2007 y 2018, por considerar que se incluye la consolidación del gobierno kirchnerista y el comienzo de la gestión de Mauricio Macri.
En el período considerado, la intervención del Estado en la problemática del desempleo tiene como escenario en el mundo del trabajo la persistente caída, a partir del año 2003, de los niveles de desocupación y subocupación. Comienzan con un con valor del 20,4 % y del 17,7% respectivamente para el primer trimestre de ese año, y llegan, en el año 2006, a valores que ubican el índice de desocupación en un dígito, alcanzando el 8,7 %. Resulta necesario aclarar que estas alteraciones deben ser consideradas en el marco de un complejo proceso de dualización de la fuerza de trabajo, donde, en un contexto marcado por la intensificación de la flexibilidad, subcontratación, desregulación y tercerización laboral, coexiste un núcleo con mayor o menor protección laboral con una amplia mayoría de la población trabajadora en condiciones precarias.
En este contexto, la intervención del Estado en las problemáticas vinculadas al desempleo y subempleo tiene presencia en la totalidad del período kirchnerista. Su principal antecedente es la puesta en práctica del Plan de Desarrollo Local y Economía Social “Manos a la Obra”, destinado a personas, familias o grupos de personas desocupadas o subocupadas, persiguiendo objetivos como la mejora del ingreso de la población vulnerable socialmente, la promoción de la economía social, del desarrollo local y el incremento del capital social. Posteriormente, esta política se profundiza con la puesta en práctica de Línea Argentina Trabaja, inaugurada durante el gobierno de C. Fernández de Kirchner, la cual incluye acciones estratégicas vinculadas a la promoción del microcrédito, emprendimientos familiares y cooperativas de trabajo, donde centralmente se destaca la propuesta del eje “Ellas Hacen”.
Inaugurado el gobierno de Mauricio Macri, inicialmente se producen algunas alteraciones de forma y de criterio en la implementación de los programas existentes en la órbita del Ministerio de Desarrollo Social, mientras que iniciado el año 2018 se pone en práctica el programa "Hacemos Futuro", que reemplazará los principales programas anteriores, reforzando dos tendencias complementarias: Por un lado, bajo la retórica del capital humano, se profundiza la orientación hacia la empleabilidad y la capacitación; por el otro, se produce un proceso de descolectivización, con el reforzamiento de las trayectorias individuales.

Alteraciones y continuidades en la intervención social del Estado: del autoempleo y las cooperativas de trabajo al fortalecimiento del capital humano
Como se mencionó anteriormente, la intervención estatal sobre la problemática del desempleo se inicia en el período kirchnerista con la puesta en marcha del Plan de Desarrollo Local y Economía Social “Manos a la Obra”, el cual preveía tres componentes de trabajo: apoyo financiero a emprendimientos productivos y/o de servicios unipersonales, familiares asociativos y/o comunitarios; fortalecimiento institucional (espacios de concertación local Estado/Sociedad Civil); y asistencia técnica y capacitación para emprendedores individuales o grupales. Esta línea es profundizada a partir del año 2004 con la incorporación de la política de microcréditos; proceso que tiene un impulso estratégico con la sanción de la Ley de Microcréditos N° 26117, sancionada en el año 2006 e impulsada por Alicia Kirchner en su periodo de senadora nacional.
En este proceso resulta central el impulso de la propuesta Argentina Trabaja a partir del año 2007, la cual instalará herramientas como el monotributo social, los talleres familiares, las cooperativas de trabajo, fortalecido a partir del Programa Ingreso Social con Trabajo “Argentina Trabaja”, que posteriormente cobijó al Programa “Ellas Hacen”. Estas propuestas tenían como eje la promoción del desarrollo económico y la inclusión social, basándose en el trabajo organizado y comunitario y la conformación de organizaciones sociales de trabajadores/as. Particularmente, el “Ellas Hacen” estaba destinado a la inclusión de mujeres Jefas de Hogar monoparentales, desocupadas, beneficiarias de la AUH, con 3 o más hijos, donde se priorizaba la puesta en marcha de actividades de capacitación y terminalidad educativa para mejorar barrios y calidad de vida, con el fortalecimiento del cooperativismo y asociatividad en la economía social. Se observa como la intervención del gobierno kichnerista articuló una importante diversidad de programas para el empleo y colocó el acento en el fomento del autoempleo y el asociativismo y el espacio local como facilitador de acciones colectivas, focalizando en tal sentido en lo comunitario y lo territorial como rasgos sobresalientes.
En relación al mercado de trabajo, la intervención estatal funcionó como un mecanismo secundario de absorción de mano de obra no incluida en el sistema productivo y cuya meseta, en términos de inclusión al mercado, se produjo a partir de 2008, deteniéndose el ciclo económico inaugurado en 2003. En tal sentido, los/as trabajadores/as de las unidades productivas promovidas por el Argentina Trabaja, se evalúan en condiciones de subordinación en términos de ingresos y de derechos, respecto de los/as trabajadores/as formales, y más aún, los ingresos que generan serán apropiados por los sectores más dinámicos del capital a través de diversos mecanismos financieros y comerciales.
La atención de las políticas asistenciales de empleo, enfatizaron en el componente de la organización colectiva como mecanismo superador de las situaciones individuales, concretadas través de las cooperativas que se formaron.
Por su parte, ya en el gobierno de Mauricio Macri, inicialmente en el año 2016 se producen algunas modificaciones menores en la propuesta del Programa “Ellas Hacen”, mientras que en febrero de 2018, se crea en la órbita de la Secretaría de Economía Social el Programa Hacemos Futuro, el cual, según la retórica oficial, persigue “empoderar a las personas o poblaciones en riesgo o situación de vulnerabilidad social, promoviendo su progresiva autonomía económica a través de la terminalidad educativa y cursos y prácticas de formación integral que potencien sus posibilidades de inserción laboral e integración social”. Esta nueva propuesta supone una alteración sustantiva en la lógica y estrategia de la intervención del Estado en la problemática de desempleo y subempleo, en tanto que se plantea que para promover la movilidad social y el desarrollo humano se enfatizará en la capacitación y la formación integral de los sujetos socialmente vulnerables, estableciendo tres contraprestaciones para recibir el subsidio: actualización de datos; terminalidad educativa y capacitación. De este modo, el empoderamiento de los sectores vulnerables, a través de la formación y la capacitación, aparece como la posibilidad concreta de integrarse a los circuitos económicos formales. A diferencia de las propuestas anteriores, la incorporación es individual, en tanto no hay cooperativas afectadas y la participación en estos espacios aparece como una propuesta residual.
Se observa como la racionalidad inaugurada por el programa Hacemos Futuro viene a poner en jaque las respuestas colectivas, al colocar el acento en las trayectorias y la capacitación individual, provocando en ese movimiento la descolectivización por un lado y el refuerzo de la individualización por el otro. Respecto de esta última, las trayectorias individuales se consideran como potenciadoras de inserción laboral, desde la noción de empleabilidad (merecimiento-competencia en detrimento de la solidaridad y la cooperación), instalando con ello la competencia entre trayectorias individuales y la causa del desempleo en las deficiencias personales y no en las condiciones estructurales. Se instala con ello la lógica del merecimiento y la capacitación aparece como elemento disciplinador para la incorporación laboral.
El emprendedurismo como alternativa de trabajo, presente en los dos momentos analizados, muestra en este último una profusa desmaterialización en tanto solo se sustenta en el componente capacitación vaciado de materialidad, lo cual supone desmantelar la transferencia de recursos existente en el momento anterior. El desmantelamiento de las cooperativas, por considerarlas “posibles espacios de corrupción” o por los requisitos colocados que resultan excluyentes, reafirman la lógica individualista, desintegrando las respuestas comunes y produciendo, como consecuencia, un persistente movimiento de descolectivizacion.




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* Rossi
Facultad de Ciencias Humanas - FCH - UNICEN. Tandil, Argentina

* Aldazabal Peruzzaro
Facultad de Ciencias Humanas - FCH-UNICEN. Tandil, Argentina

* Mallardi
Facultad de Ciencias Humanas - FCH-UNICEN. Tandil, Argentina