El título de la ponencia – La cuestión del sujeto político decolonial en el Ecuador de la Revolución Ciudadana – identifica mi principal preocupación respecto al proceso ecuatoriano de los últimos diez años. En efecto, si bien se haya realizado una multiplicidad de estudios sobre el Ecuador de la Revolución Ciudadana y, particularmente, en relación a las transformaciones institucionales (la constitución de un Estado ampliado, en términos gramscianos, el proceso constituyente y su potencial revolucionario, civilizatorio y decolonial) y económicos (numerosos los debates sobre el cambio de la matriz productiva y superación del neoliberalismo, el (pos)neoliberalismo, neo-desarrollismo etc.), muy pocos estudios se preocupan por el destino de los sujetos políticos y su trascendencia en la transformación social a lo largo de los diez años de gobierno de Alianza PAIS, así como en su potencial revolucionario. Por esa razón, mi investigación pretende ofrecer en primer lugar un análisis sobre la relación (encuentros y desencuentros, momentos de sinergia programática y de ruptura) entre los sujetos políticos decoloniales y los gobiernos de Rafael Correa. En segundo lugar, el estudio del sujeto político, según mis planteamientos teóricos, no se desconectaría de las dinámicas materiales (sistema de acumulación capitalista) ni del aparato estatal (como ‘nuevo’ pacto social entre gobernantes y gobernados, en que la sociedad civil, supuestamente tuvo amplios espacios participativos), sino que estaría fuertemente vinculado, en una relación orgánica, puesto que no existe proceso revolucionario (si así se quiere considerar a la Revolución Ciudadana) sin sujeto revolucionario. Finalmente, mi investigación tratará considerar el momento de ruptura entre el proyecto político de la Revolución Ciudadana y los sujetos políticos decoloniales, que por un lado implica un momento de desencanto y desilusión, mientras que por el otro lado abre escenarios conflictivos y antagonistas, que podrían inaugurar un nuevo momento anti-sistémico con lógicas de auto-organización y desde una perspectiva decolonial, en abierta oposición social a la propuesta política de Alianza PAIS.
En primer lugar, es necesario resaltar el carácter complejo y multidimensional de lo decolonial en la teoría política. En este estudio entiendo subrayar no solamente el carácter puramente ‘abstracto’, culturalista y epistémico de la decolonialidad y de lo decolonial, sino que considero oportuno integrar e incluir los elementos materiales (materialismo histórico, materialismo dialéctico de origen marxiana, tratando de incluir los elementos de ‘especificidad’ latinoamericana, por ejemplo, la condición de dependencia estructural como elemento constitutivo de la base material del modo de producción capitalista, así como descrito en el segundo capítulo) que constituyen parte de su esencia. Al mismo tiempo, esta aclaración es necesaria para superar la ‘falsa’ dicotomía entre el materialismo del marxismo y las dimensiones culturales (y las críticas movidas hacia los ‘culturalistas’) pertenecientes a la ‘superestructura’: en efecto, en el presente estudio se entienden como elementos partes del mismo problema, el sistema económico, político, social y cultural que se configuran en oposición al sistema imperante (pos)neoliberal.
En este sentido, la contribución de Gramsci proporciona elementos teóricos y empíricos que fortalecen estos planteamientos. Para lograr entender esta definición sobre lo decolonial es necesario sumar elementos constitutivos del marxismo latinoamericano (aquí se considera el componente latinoamericano como un foco de discusión y debate metodológico y teórico principal, inclusive para tener en cuenta los elementos estructurales y de contexto desde dónde se construye el estudio) con elementos de la ‘Superestructura’ pertenecientes al orden hegemónico imperante (en este sentido los planteamientos de Gramsci, analizados en los dos capítulos constituyen la base y la coraza para la caracterización del orden hegemónico y la posible conformación de un bloque contra-hegemónico). Sin esta sumatoria, no se entendería el carácter complementario y la reciprocidad de ambas dimensiones, mientras que las conclusiones podrían reducirse a un economicismo (en el primer caso) o a tesis culturalistas que no tienen en cuenta de las condiciones materiales: de esta manera, en ambos casos, sin tratar de conciliar, complementar y articular estas dos dimensiones de forma compleja, los resultados serían incompletos. En efecto, en el presente estudio, el sujeto político decolonial debe tener en cuenta ambas dimensiones, incluyendo las problemáticas relativas a la base material del modo de producción y el sistema de dominación de clase, pero al mismo tiempo incluir su ‘entorno’ hegemónico (normas, valores, cultura etc.) como elemento complementario y, por algunos aspectos de legitimación del actual orden (pos)neoliberal.
Según esta premisa, el sujeto político decolonial es un sujeto de clase que tiene en cuenta las relaciones y la dominación de clase presente en la sociedad y la correlación de fuerza tanto interna como externa (aquí es clave traer a colación la teoría del Nuevo Imperialismo de Harvey y los geógrafos marxistas de la escuela anglo-sajona pero también los teóricos latinoamericanos tanto en el análisis geopolítico como en el estudio de las relaciones asimétricas de producción y la nueva geografía de la acumulación capitalista en América Latina) en las relaciones de producción.
Al mismo tiempo, el sujeto político decolonial es un sujeto anti-neoliberal y anti-capitalista: su discurso teórico, su praxis y prácticas políticas tienden y aspiran a revertir el actual orden político-económico-social-cultural imperante a través de una transformación gradual de la sociedad; naturalmente, se trata de una transformación gradual pero total que modifique radicalmente la actual estructura mediante caminos que tiendan a la emancipación política (la creación de un modelo de democracia real), económica (superando el sistema capitalista neoliberal), social (abriendo un camino que rompa con las desigualdades estructurales producidas por el sistema capitalista neoliberal) y cultural (reconociendo la existencia y la validez de otras cosmovisiones, otros sentires, otras epistemologías, en una palabra ampliando y extendiendo el horizonte civilizatorio en su conjunto).
Además el sujeto político decolonial es anti-patriarcal porque también en la relación social hombre-mujer y en la repartición social del mundo laboral (división del trabajo), está el germen de la lucha de clase; en efecto, la marginalización sistemática y creciente de la mujer es el resultado de la profundización de las dinámicas del capitalismo neoliberal y de su re-organización estructural: mediante la explotación de la mujer el capitalismo neoliberal se re-ajusta y se re-adapta perpetuando las contradicciones de clase.
El sujeto político decolonial tiende también a la interculturalidad (crítica) y la transmodernidad, porqué el actual modelo societario a través de la segregación étnica y racial tanto en la dimensión económica (mundo de la producción, repartición/división del trabajo, explotación, nuevas y viejas expresiones del colonialismo, inclusive bajo el mismo colonialismo interno) como en la dinámica social y cultural (en términos de acceso a servicios como educación y salud, como en la producción y reproducción de conocimientos), se vuelve a proponer la perpetuación de un orden (neo)colonial
El sujeto político decolonial es también ecologista radical porqué en la lógica de sometimiento del hombre/mujer sobre la naturaleza, prevalece un esquema antropocéntrico que tiende a legitimar y profundizar la brecha y, al mismo tiempo, la fractura metabólica entre hombre y naturaleza para la reproducción de la vida misma, estructura que pertenece al modelo antropocéntrico. El sujeto político decolonial es también latinoamericanista (también teniendo en cuenta las consideraciones de Walter Mignolo sobre la interpretación de las periferias globales en términos de unidades geo-históricas, geo-económicas pero también como unidades geo-culturales, Mignolo 2000, p.12) porqué aspira a la creación de un nuevo paradigma político, económico, social y cultural en que ya el orden/modelo eurocéntrico y occidental no sea el eje de referencia único y principal; a lo contrario, promoviendo la integración de los pueblos de América Latina y expresando su solidaridad con los procesos políticos y sociales de los movimientos alternativos de América Latina, contribuye a la formación de un paradigma otro respecto al modelo impuesto por el Norte Global. Finalmente el sujeto político decolonial es anti-hegemónico y, a la vez, contra-hegemónico, no solamente respecto a la clase política y los sectores económicos dominantes de la sociedad (no se trata en efecto, solamente, de una sustitución de una élite con una nueva élite política) sino que aspira a la oposición radical al actual esquema de dominación. En efecto, la evaluación crítica del proceso de la Revolución Ciudadana señala cómo a lo largo de los diez años en el poder se articule un nuevo modelo de hegemonía política, económica, social y cultural, cuyos rasgos, como se ha señalado en el presente trabajo indicarían un nuevo modelo de dominación, en vez de constituir un horizonte emancipatorio.