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Resumen de ponencia
[Marx y Laclau, De la contradicción al antagonismo: una actualización de la noción de capitalismo

*Diego Isaac Alvarez Beltrán
*Santiago Herney Suarez Sotelo



La emergencia del populismo como una práctica política de derechas y de izquierdas que posibilitó, tanto en el sur Europa como en América Latina, la emergencia de nuevas experiencias políticas, supuso una relectura de la teoría marxista en clave de la posibilidad de una democracia socialista que retoma, pero con sustanciales transformaciones, el proyecto emancipatorio del marxismo. Sin embargo tras el cierre del momento progresista en América Latina y el impulso que ofrece la experiencia de podemos en España, ha emergido con mayor contundencia la disputa teórica entre quienes consideran que la política se enmarca dentro de los cambios posibles y entre quienes consideran que un acto político emancipatorio no sucede dentro del marco de lo posible, sino que por el contrario se trata de transgredir la barrera que lo posible establece.

Tal discusión parece girar en torno a sí las fuerzas alternativas contemporáneas han renunciado, o no, a un proyecto que se afirme en una perspectiva anticapitalista global. Sin embargo, esta perspectiva anticapitalista que demandan algunos sectores alternativos, parece no abandonar la interpretación clásica del capitalismo como modo de producción, y es en esta circunstancia donde Ernesto Laclau ha planteado que lo que existe allí es una sustancialización del capitalismo y por tanto hay un desplazamiento de su función histórica por una lógica atemporal y unitaria, restringiendo la emergencia de cualquier antagonismo a la contradicción capital-trabajo. Para Laclau:

Lo que existe no es una entidad esencialmente homogénea –el “sistema capitalista”- que admitiría tan solo variaciones empíricas y accidentales en los distintos contextos históricos y geográficos. Lo que se dan son configuraciones globales (...) en los que elementos “ideológicos” , “económicos” “políticos”, etc., está inextricablemente mezclados y solo pueden ser separados a efectos analíticos. NO hay por lo tanto “capitalismo” sino relaciones capitalista de distinto tipo integradas a complejos estructurales muy diversos” (Nuevas Reflexiones,1993 Pp. 42).

Dada esta sucinta contextualización, lo que intentaremos hacer en esta presentación es buscar de algún modo contribuir a una actualización de la perspectiva anticapitalista de los nuevos movimientos sociales y políticos, y esto pasa por señalar algunos aspectos del capitalismo, interpretando la noción de capitalismo de Laclau a través del concepto de valorización planteado por Marx.

Una relectura de Laclau desde Marx implica una crítica general a los supuestos que de su teoría social se derivan: aceptar que tanto orden como identidades sociales son fijaciones precarias, esto es, aceptar que la sociedad y el sujeto no existen, implica, en pocas palabras, que lo político ocupa el estatus de ontología de lo social, o si se quiere, de momento de institución de la sociedad. El principal efecto de una perspectiva así es la repolitización de múltiples regiones de lo social que antes ocupaban un lugar secundario en la disputa política. Al no haber una región u identidad positiva de lo social, los antagonismos son plurales, lo cual conlleva la articulación de múltiples identidades particulares en miras de una disputa hegemónica (trabajadores, indígenas, exiliados, LGBTIs, etc.). No obstante, un efecto secundario de esto es una precaria repolitización de la economía, y en específico del capitalismo como realidad social. Con esto no se está insinuando que el capitalismo determine de totalidad de las relaciones sociales, lo cual sería absurdo; pero, por otro lado, insinuar lo opuesto sería ingenuo y desafortunado. Es en la persistencia del capitalismo como fenómeno que resulta aún válida la crítica a la economía política efectuada por Marx hace más de siglo y medio. Ahora bien, encontrar una manera de conceptualizar el efecto del capitalismo sobre lo social, y la manera en que opera en la constitución y reconstitución de los órdenes e identidades sociales, sin que ello signifique volver a caer en esencialismos y determinismos, es una tarea impostergable.

En resumen el objetivo general de la presente ponencia es plantear una vía para deslindar el capitalismo de la noción de contradicción entre capital y trabajo, el capitalismo es más que una llana relación de producción entre poseedores y despojados de los medios de producción. Una posible vía de indagación está contenida en la diferenciación hecha por Marx, en el capítulo VI inédito de El Capital, entre el proceso laboral y el proceso de valorización en el capitalismo. Para Marx, el capitalismo tiene un fin específico: “La función verdadera, específica del capital en cuanto capital es pues, la producción de plus valor, y ésta, como se expondrá más adelante, no es otra que la producción de plus trabajo, apropiación –en el curso de producción real – de trabajo no pagado, que se ofrece a la vista y objetiva como plusvalía” (Marx, 2009, Pp. 6). La producción de plusvalía es lo que Marx llama proceso de valorización, mientras la apropiación del trabajo y el proceso de producción de mercancías caben en el concepto de proceso de trabajo. No obstante, el proceso de trabajo es un simple medio del proceso de valorización:

“El producto del proceso de producción capitalista no es ni un mero producto (valor de uso, ni una mera mercancía, es decir un producto que tiene valor de cambio; su producto específico es la plusvalía. Su producto son mercancías que poseen más valor que cambio, esto es, que representan más trabajo que el que para su producción ha sido adelantado bajo la forma dinero o mercancías. En proceso capitalista de producción el proceso de trabajo sólo se presenta como medio, el proceso de valorización o la producción de plusvalía como fin. (…)” (2009, Pp. 33)
Si el proceso de trabajo es un simple medio del proceso de valorización como fin último del capitalismo, es válido afirmar que en el mundo contemporáneo la valorización como tendencia o fin del capitalismo se mantiene, y que sus medios van más allá del proceso de trabajo, o si se quiere, desbordan la relación de producción inmediata entre el trabajador y el capitalista. Lo anterior lleva a abandonar la noción de contradicción entre capital y trabajo como elemento central del capitalismo. Concebirlo, en cambio, como proceso de valorización implica pensarlo no como una totalidad cerrada, o sea sin un exterior; sino antes bien, como una totalidad abierta, o sea con un exterior radical y constitutivo. La relación social capitalista que fluye hacia un exterior constitutivo es la que tiene como fin la valorización del capital, y no como se entiende desde el marxismo ortodoxo, la del proceso de producción de mercancías (Obrero-medio de producción-capitalista). O sea, distintos actores antagonizan en varios niveles con el proceso de valorización del capital; en vez de encarnar ellos la contradicción entre Capital y Trabajo.

En resumen, el desarrollo de este trabajo consta de dos momentos : El primero donde se expondrá con detalle el concepto de capitalismo en Laclau (1). Posteriormente señalaremos la relectura de aquella noción de capitalismo a través la categoría de valorización de Marx(2). Estos dos momentos nos darán paso a unas conclusiones finales en perspectiva de las experiencias políticas contemporáneas.




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* Alvarez Beltrán
Facultad de Ciencias Humanas Económicas - FCHE/UNAL. Bogotá, Colombia

* Suarez Sotelo
Facultad de Ciencias Humanas Económicas - FCHE/UNAL. Bogotá, Colombia