CAMBIOS EN LAS SUBJETIVIDADES INDIVIDUALES Y COLECTIVAS EN EL MARCO DE LA MUTACIÓN CIENTÍFICO-TECNOLÓGICA GLOBAL. DESAFÍOS
El análisis parte las profundas transformaciones culturales, científicas y tecnológicas por las que estamos transitando y que autores como Fernando Peirone, denominan mutación política global. (Peirone, 2012)
Para los sujetos individuales y colectivos de Nuestra América, resulta indispensable detenerse en el análisis de ese proceso de mutación. Ya en mayo de 1990, Gilles Deleuze anunciaba en su famoso “Post–scriptum” el fin de las sociedades disciplinarias propias de la segunda modernidad industrial y el paso a las sociedades de control propias de lo que Zygmunt Bauman denomina “Modernidad líquida”. (Deleuze, 2012)
“…el paso de la fase “sólida” de la modernidad a la “líquida”, es decir, a una condición en la que las formas sociales (las que limitan las elecciones individuales, las instituciones que salvaguardan la continuidad de los hábitos, los modelos de comportamiento aceptables) ya no pueden (ni se espera que puedan) mantener su forma por más tiempo, porque se descomponen y se derriten antes de que se cuente con el tiempo necesario para asumirlas y,una vez asumidas, ocupar el lugar que se les ha asignado…no pueden servir como marcos de referencia para las acciones humanas y para las estrategias a largo plazo.” (Bauman, 2007).
La sociedad disciplinaria moderna era una sociedad en la que los espacios y tiempos estaban claramente diferenciados y organizados disciplinariamente y permitían la producción y estudio de los sujetos, su conducción, educación, encauzamiento, producción. Sujetos-Objetos, aún en términos de derecho.
El paso de aquella sociedad disciplinaria a la sociedad de control -hoy en pleno auge- desplaza los formatos organizativos de instituciones que contienen, controlan, sostienen y producen subjetividades en espacios y tiempos determinados, hacia controles deslocalizados, desterritorializados, a tiempo completo, en base a gigantescas cantidades de información que circula sin distinguir ni diferenciar tiempos ni lugares.
Emergen entonces, nuevas subjetividades constituidas desde el acceso a bienes culturales circulantes. Subjetividades cuya modelación y control social ya no requiere de espacios y tiempos determinados. La comprensión de estas características centrales de la mutación cultural global por la que transitamos implica asumir un cambio profundo en la actividad científica y tecnológica, signado por el cambio de mirada, de paradigma. En dichos de Humberto Martins: de Prometeica a Fáustica. (Martins, 1996)
Al respecto afirma Deleuze:
“Las antiguas sociedades de soberanía operaban con máquinas simples, palancas, poleas, relojes; las sociedades disciplinarias posteriores se equiparon con máquinas energéticas, con el riesgo pasivo de la entropía y el riesgo activo del sabotaje; las sociedades de control actúan mediante máquinas de un tercer tipo, máquinas informáticas y ordenadores cuyo riesgo pasivo son las interferencias y cuyo riesgo activo son la piratería y la inoculación de virus. No es solamente una evolución tecnológica, es una profunda mutación del capitalismo.” (Deleuze, 2012)
Comprender esto resulta muy importante en un momento histórico en el que las usinas de pensamiento del capital más concentrado del planeta hablan de la Cuarta Revolución Industrial en marcha: la simbiosis y sincronización entre el desarrollo científico genético, la inteligencia artificial y la robótica, como matriz de un proceso de transformación que afectará la vida humana como nunca antes. (World Economic Forum)
A partir de la mutación científico-tecnológica se anuncian cambios profundos en los procesos productivos y de servicios que impactarán directamente en las formas institucionales y estatales, en las condiciones de trabajo y de reproducción social de los seres humanos, en las estructuras y dinámicas familiares. Se prevén procesos productivos y de servicio automatizados y robotizados que desplazarán a unos cincuenta millones de personas de sus puestos de trabajo en los próximos veinte años. En áreas tan diversas como la producción agrícola, la construcción de viviendas, la producción automotriz, la industria textil, la atención médica -incluso quirúrgica- deslocalizada, la producción de órganos de reemplazo, la educación virtual, el e-learning, el e-machine, el e-commerce.
Pero simultáneamente al impacto que esta “Cuarta Revolución Industrial” tiene en los procesos de producción de bienes y servicios, la mutación científico-tecnológica afecta también los procesos de reproducción humana, especialmente por la matematización de datos de consumo digital y su uso para el seguimiento de las pautas de consumo humano. Lo que conocemos como Big Data: la algoritmización de nuestros deseos, representaciones y consumo.
Según Deleuze, la identidad individual social, antes constituida por los datos escritos en documentos de registración pública, o por el desempeño profesional o laboral o comercial; ahora al ingresar al campo de la información en red se hace “dividual”, es decir un sujeto infinitamente divisible y reducible a las representaciones de datos puestos por él mismo o por otros, disponibles en la red. (Deleuze, 2012)
Pero además, el desarrollo científico en la articulación entre genética y digitalidad, transforman lo corpóreo en información. Información en juego social, político y económico. Información facial otorgadora de accesos digitales, laborales, financieros. Información circulante. Cuerpo en construcción posorgánica a partir de extensiones robóticas, en la inclusión orgánica de chips de información, historias clínicas, en el uso de entrenadores cerebrales digitales y de lectura de onda. Cuerpo en construcción posorgánica quirúrgica, tecnológica y alimentaria.
La aparición de “lo éxtimo” en reemplazo de la díada “lo íntimo-lo público” es una de las más evidentes marcas de la mutación cultural global. Lo íntimo diferenciado de la vida pública era una característica central de la Modernidad disciplinaria. El sujeto individual participaba en determinados espacios de “lo público” para reservarse para sí y su familia, el espacio y los tiempos de “lo íntimo”.
La vida cotidiana digital, hoy se presenta como exposición pública permanente de retazos de existencia cotidiana, antes reservada a la intimidad. Qué ropa nos ponemos para salir, qué comemos, qué hacen nuestros amigos, las rupturas amorosas, los encuentros de amigos, el interior de las habitaciones, los objetos sobre la mesa de luz, etc, se trasforman en hechos públicos. Aparece “lo éxtimo”. Lo éxtimo se alimenta de la gratificación de aceptación y gusto en las redes. Ya abundan los estudios sobre la secreción de Dopamina y los “likes” del “dividuo éxtimo”.
Por otra parte, esta atención a lo íntimo expuesto -lo éxtimo- construye otro formato de vida pública. Desinterés de la “cosa pública” e interés en la superficie de los cuerpos, los objetos y lo empático.
El trabajo además, invade los espacios y los tiempos de la antigua intimidad. En palabras de Deleuze: “un mecanismo de control capaz de proporcionar a cada instante la posición de un elemento en un medio abierto ya sea un animal dentro de una reserva o un hombre en una empresa (collares electrónicos). …” (Deleuze, 2012)
No se requiere de grillete alguno, ni siquiera de tobillera electrónica. Todos estamos visibles de manera permanente. El trabajo sigue, la ubicación está siempre disponible. En cualquier momento, en cualquier lugar. Las redes, el móvil nos hacen ubicuos y disponibles. Se imposibilita la desconexión.
Cotidianamente producimos enormes cantidades de información sobre nosotros mismos. Cotidianamente no tenemos acceso a la información que producimos. No tenemos control consciente del volumen informativo que ponemos en circulación al realizar un pago digital, buscar la definición de un término o poner un “me gusta” en una red social.
Sin embargo, como nunca antes en la historia humana se puede acceder a información de carácter global cuya universalidad, velocidad y precisión hace que el invento de la imprenta en el amanecer de la modernidad sea una mera sombra. Sin dudas, se está generando una nueva categoría de alfabetización, de ingreso y de inclusión-exclusión.
Se dibujan en el planeta territorios urbanos con millones de personas con acceso a la cultura digital y territorios gigantescos con millones de seres humanos totalmente ajenos al nuevo mundo simbólico con sus signos y sus prácticas.
¿Sucumbirá el saber ante la prepotencia fáustica de la pura tecnología y su eficiencia? ¿La mutación cultural global transformará totalmente a la ciencia llevándola a su definitiva instrumentalización?
¿Abrirá la ciencia las puertas a cambios trascendentales en la especie humana a partir del desarrollo genético, nanotecnológico y robótico?
¿Las ciencias sociales deberán cambiar también ante los nuevos desafíos de la subjetivación digital y la algoritmización de gustos, necesidades y deseos?