La ponencia pretende reflexionar, por un lado, sobre los aportes ético-políticos y epistemológicos de ubuntu, en el continente africano, sobre todo en Sudáfrica, y, por otro lado, la resignificación o usos político-epistemológicos de ese concepto en América Latina, sobre todo en Colombia, entre las poblaciones afrodescendientes. La idea es vislumbrar, en ambas experiencias, una propuesta de descolonización epistemológica y, al mismo tiempo, debatir sobre los desafíos de partir de la realidad, lenguas y lenguajes propios del Sur Global, para pensar la justicia y la transformación socio-política tanto de África como de América Latina.
Entre los problemas que está ponencia plantea, se enumeran los siguientes:
- La esclavitud y colonización árabe y euro-occidental descolocaron el centro de referencia histórico-cultural africano, produciendo en africanos y afrodescendientes sentimientos de no estar en el centro de su propia historia y cultura;
- El racismo científico (inferiorización de las personas por fenotipos [color de piel, ojos, labios, cabellos]); el racismo institucional (no acceso a espacios públicos de saber y poder; exclusión socio-económica, marginación y pobreza); el racismo epistémico (inferiorización o negación de culturas, religiones, saberes e conocimientos africanos y/o afrodescendientes);
- La segregación racial y neoliberalismo (Sudáfrica); racismo, destierro, neoliberalismo (Colombia).
Introducción
La emergencia y despliegue de Ubuntu, en Sudáfrica y Zimbabwe, y Ubuntu criollo se relacionan con la maduración de procesos de lucha, movilizaciones contra la dominación, la opresión, la exclusión social y el racismo. Esos procesos ayudaron a suscitar cada vez más “conciencia negra” (o conciencia de africanía). Aunado a esto, el contexto neoliberal que se consolidó con el fin del enfrentamiento de los dos bloques (socialista y capitalista) coadyuvó a visibilizar las minorías étnico-raciales y de género (indígenas, negros, mujeres indígenas y negras, las personas LGBTTT, etc.) De ahí, en ciertos círculos de poder y en las ONG’s, se pasó de la indiferencia casi absoluta a la intervención relativamente interesada (curar algunos efectos, dejando la causa intacta). Por lo anterior, asistimos, desde la década de 1990, a la emergencia de usos de recursos teórico-conceptuales propios, para enfrentar los problemas de racismo y marginación social, buscando una justicia restaurativa e sustantiva.
Ubuntu en Sudáfrica
La primera vez que apareció el término “ubuntu” en un texto político importante, fue en la Constitución transitoria de 1993. En el epílogo de esa constitución encontramos la siguiente frase: [para lidiar con la nueva Sudáfrica “post-apartheid”], “hay necesidad de comprensión y no de venganza, de reparación y no de represalia, de ubuntu y no de victimización”.
Para el filósofo sudafricano, Mogobe Ramose, ubuntu es la base de la filosofía africana y, como tal, el punto de partida para pensar la liberación de los africanos (los subsaharianos). Ubuntu es clave tanto para emprender una “lucha por la razón” como para impugnar la dominación epistemológica occidental, lo cual redundaría en la afirmación de la humanidad negada de los africanos y, por ende, en la lucha para la superación del racismo.
Ramose muestra que “la lucha por la razón – quién es y quién no es animal racional – es el fundamento del racismo” . En efecto, con base en la definición aristotélica del ser humano como “animal racional”, se llegó a construir, en Europa occidental, una ideología que sustentó el racismo moderno.
El autor sudafricano presenta algunas ideas clave de Descartes, Kant y Hegel, respecto de la razón, para ilustrar la ideología racista fundamentada en la posesión o no de la razón. Pero, hay que advertir que el enfoque en la razón en sí no es racista, el racismo surge cuando se quiere excluir al otro del atributo eminentemente humano que es la razón.
Desde la visión ramosiana de ubuntu, el filósofo nigeriano, Eze Onyebuchi, enfatiza primeramente dos aspectos importantes: por un lado, el hecho que ubuntu, por ser “la fuente de la que fluyen tanto la ontología como la epistemología africanas”, es “la raíz de la filosofía africana”; y por otro, el que “existe una ‘atmósfera familiar’, esto es, una suerte de afinidad filosófica y un parentesco dentro de y entre los pueblos nativos de África” .
En un segundo momento, el estudioso nigeriano retoma los cuatro aforismos (en la lengua sotho) de Ramose en los que se encuentra, por decirlo así, la “esencia” de ubuntu. Se trata de: 1) Motho ke motho ka batho; Umuntu ngumuntu ngabantu [zulu] (La persona es persona a través de otras personas); 2) Feta Kgomo o tshware motho (Ignora la vaca y salva al ser humano, porque la vida es más grande que la riqueza); 3) Kgosi ke kgosi ka batho (La soberanía del rey se deriva de y pertenece a sus súbditos); 4) Motho gase mpshe ga a tshewe Sesotho (Ningún humano puede ser absolutamente inútil) .
El primer aforismo pone énfasis en el hecho de que nuestra humanidad está intricadamente entrelazada con la humanidad de otros, por lo que ser humano equivale “afirmar su humanidad reconociendo al mismo tiempo la humanidad de otros y, sobre esa base, establecer con ellos relaciones humanas respetuosas” . En el segundo, se trata de la prioridad de la vida sobre la riqueza ; en esa prioridad, la preservación de la vida humana debe ser el más alto objetivo. En el tercero, se rescata el que la comunidad o el pueblo es el principio de la soberanía y de la autoridad; el rey no puede vivir en desconexión de sus súbditos, de los que depende. Por último, el aforismo número cuatro no hace sino enfatizar de nuevo la prioridad de la vida humana como summum bonum (bien supremo) .
Otro pensador importante sobre la cosmovisión africana de ubuntu, es el Premio Nobel de la paz, Desmond Tutu. En efecto, reflexionando sobre la realidad sudafricana, Tutu encontró en la sabiduría africana que reza: “Umuntu ngumuntu ngabantu” (en lengua zulu), una clave hermenéutica para enfrentar la situación sudafricana de racismo y exclusión, y proponer una pista de superación de la misma, en la Sudáfrica “post-apartheid. Concretamente, siendo presidente de la “Truth and Reconciliation Commission” (TRC) (Comisión de la Verdad y Reconciliación), apeló a ubuntu para buscar una solución aceptable al problema de la reconciliación de los sudafricanos. Lo que estaba en juego era cómo dar amnistía y, al mismo tiempo, hacer justicia.
Ubuntu criollo
Lo jurídico ha sido central en los procesos de movilización y lucha de las poblaciones afrodescendientes de Colombia. Así, habría una importante relación entre el artículo transitorio 55 de 1991 (AT 55), la Ley 70 de 1993 y el despliegue teórico de “Ubuntu criollo”. En efecto, en el AT 55, se prevé que “[una ley debe reconocer] a las comunidades negras que han venido ocupando tierras baldías en las zonas rurales ribereñas de los ríos de la Cuenca del Pacífico, de acuerdo con sus prácticas tradicionales de producción, el derecho a la propiedad colectiva sobre las áreas que habrá de demarcar la misma ley […] Dicha ley establecerá mecanismos para la protección de la identidad cultural y los derechos de estas comunidades, y para el fomento de su desarrollo económico y social”. A su vez, la Ley 70 “[reconoce] a las comunidades negras que han venido ocupando tierras baldías en las zonas rurales ribereñas de los ríos de la Cuenca del Pacífico, de acuerdo con sus prácticas tradicionales de producción, el derecho a la propiedad colectiva […], tiene como propósito establecer mecanismos para la protección de la identidad cultural y de los derechos de las comunidades negras de Colombia como grupo étnico, y el fomento de su desarrollo económico y social.
Para el sociólogo Agustín Lao-Montes, esa ley fue, en gran medida, producto de la acción colectiva del Movimiento Social Afrocolombiano, tanto en su conceptualización y diseño, como en la implementación de la titulación de miles de hectáreas, como propiedad colectiva a los consejos comunitarios de Territorios Ancestrales Afrocolombianos. Así, se vislumbra la relación entre esos instrumentos jurídicos y lo que vendría siendo “ubuntu criollo”.
Entre las propuestas que conceptualizan “ubuntu criollo”, encontramos las siguientes:
• Ancestralidad y territorio
Dentro de un territorio definido, se vivencian las racionalidades de vida de comunidades rurales afrodescendientes como las del Pacífico colombiano del Departamento del Chocó; Así siendo, “ubuntu criollo”, según Lao-Montes, sería una especie de socialismo vernáculo, una socialidad comunitarista e igualitaria que pueda servir de inspiración para construir futuros posibles más allá de las comunidades rurales; “ubuntu criollo” encerraría entonces un principio del buen vivir.
En “ubuntu criollo”, habría tipos de convivencia, modos de producción, formas de gobierno, memorias y saberes, ordenamiento territorial y de propiedad colectiva de la tierra. Asimismo, Lao-Montes señala que las vivencias de “ubuntu criollo” propulsan el rescata de recuerdos y producción de memorias para descolonizar el imaginario y crear nuevos archivos.
Otras aportaciones conceptuales que ubicaríamos en el campo semántico-práctico de “ubuntu criollo” son de “afroepistemología” del intelectual afrovenuezolano, Chucho García; noción de “suficiencias íntimas” (recursos colectivos de carácter intelectual, afectivo, cultural y político que hilan los tejidos comunitarios de fortaleza, pertenencia, e identidad en los pueblos afrodescendientes), del intelectual afrocolombiano, Santigo Arboleda; la crítica de Maritza Montero al concepto de empoderamiento (potenciación, algo “otorgado” desde fuera), proponiendo el concepto de “fortalecimiento” (algo “producido” desde dentro de la comunidad); los conceptos de “casa adentro”, “casa afuera” y “casa ajena”, manejados por Juan García y Catherine Walsh en los campos de la etnoeducación y de la interculturalidad crítica, respectivamente.