Lurel Cedeño Peña; Olivia Tena Guerrero
INTRODUCCIÓN
Investigar sobre la experiencia del aborto, sigue siendo un tema relevante y necesario en un contexto mexicano que ha cambiado radicalmente en los últimos diez años, no solo por los innegables avances como la despenalización del aborto en la Ciudad de México en 2007 y la prestación del servicio en clínicas públicas y privadas, la mayor difusión del aborto de medicamentos y del acompañamiento para su uso; sino también por los retrocesos patriarcales-neoconservadores que buscan mantener la tutela del cuerpo de las mujeres en sus diversas expresiones (Cedeño, en prensa).
Este trabajo toma como punto de partida la teoría e investigación feministas; esta última se caracteriza por ser interdisciplinaria, “contextual, experiencial, multimetodológica, reflexiva, no replicable y comprometida” (Goldsmith-Connelly, 1998, p.45); rechaza la objetividad tradicional partiendo del “conocimiento situado”, -parcial, localizable y crítico (Haraway, 1995)-, así como de la “objetividad política” (Molet Chicot, 2014, p.242). Otros elementos importantes son la forma en que desde la investigación priorizamos y visibilizamos la agencia de las participantes de la investigación y la importancia de la empatía, la relación previa y la confianza, que permiten una mayor profundización a partir de entrevistas, máxime en investigaciones sobre temas relacionados con la sexualidad y la reproducción (Cristoffanini,, 2017). En este sentido, la investigación feminista, como la que aquí exponemos, tiene como finalidad última, la producción de conocimientos para erradicar la desigualdad de género (Castañeda, 2008).
La epistemología feminista del conocimiento situado, la articulamos con abordajes narrativos, como una forma de entender y organizar el mundo, incluyendo “la dimensión biográfica, histórica y social” (Martínez y Montenegro, 2014, p. 114), para construir significados y transformar la realidad (Gandarias, 2014). A partir de la psicología crítica feminista, rechazamos desde un inicio, el discurso que patologiza la experiencia del aborto y que vincula este evento per se con duelo, arrepentimiento y culpa, basado en las creencias y sesgos de las/os investigadores, convirtiéndose en una forma de regulación social (Boyle, 1997; Leask, 2014). Todo ello se traduce en una concepción no victimista de las mujeres y en la comprensión de sus experiencias situadas, no solo en tanto contexto social o cultural, sino, de manera especial, considerando los diferentes itinerarios abortivos.
MÉTODO
Se utilizaron como métodos de investigación: la narración escrita sobre la interrupción del embarazo, y una entrevista semiestructurada con la finalidad de obtener un relato de vida (Cornejo, 2008), utilizando una guía previamente elaborada.
Participaron 14 mujeres mexicanas (9 habitantes de la Ciudad de México y 5 de otros estados) elegidas con base en los siguientes criterios de inclusión: 1. Que hubieran interrumpido uno o más embarazos antes de las 12 semanas de gestación después de 2007. Las entrevistas se llevaron a cabo entre septiembre de 2016 y febrero de 2017.
Todas las participantes fueron informadas sobre el objetivo de la investigación y sus técnicas de recolección, además de que se les solicitó autorización para grabar las entrevistas y utilizar extractos. se protegió su identidad a través del uso de pseudónimos, a menos que ellas sugirieran lo contrario y, finalmente, se devolvió a las mujeres la transcripción de sus entrevistas para que la revisaran y modificaran si lo consideraban conveniente.
RESULTADOS
La participación en la investigación fue vista como una oportunidad para volver a reflexionar sobre esta experiencia, revisitar sus emociones y sentimientos al respecto, contar una historia que socialmente no se les ha permitido que cuenten, y que por ello tal vez, fue difícil contar o empezar a contar, sin embargo sus narraciones escritas fueron extensas y detalladas.
El proceso de narrar les permitió posicionarse frente a este evento de su vida como una experiencia que les permitió hacer cambios encaminados a un mayor control y autonomía en sus vidas, romper el silencio impuesto sobre la interrupción, hacer fuertes críticas al marco legal vigente que penaliza la interrupción del embarazo fuera de la Ciudad de México, y reconocer la violencia por parte de su parejas o de momentos donde ellas dejaron el control de sus vidas en otras personas.
Al contar su historia para esta investigación, las participantes buscaron aportar algo a otras mujeres, al feminismo en algunos casos y a la investigación sobre el tema, contribuyeron a un cambio social sobre el aborto “rompiendo el cerco de lo íntimo”, e hicieron un ejercicio de memoria política, de dejar un registro de una experiencia que busca ser borrada por una narrativa dominante de idealización de la maternidad.
CONCLUSIONES
La escritura de la propia experiencia y el reconocimiento de la importancia de la empatía, la relación previa y la confianza que permite profundizar en una entrevista (Trujillo, 2017), son aportaciones metodológicas importantes en esta investigación. Utilizar narrativas escritas resulta novedoso, pero también útil para los fines de la investigación y aún más importante para las participantes (ellas así lo señalan). Al romper el silencio sobre esta experiencia: 1) las mujeres contribuyeron a crear redes de sororidad, reflexionando sobre las críticas que habían hecho a otras mujeres, y anhelando que otras mujeres vivieran una experiencia de interrupción diferente a la que ella vivieron revirtiendo de esta forma el estigma que recae sobre las mujeres que interrumpen un embarazo, 2) pudieron poner la experiencia “en orden” (Arfuch, 2010); en especial cuando algunas ellas lo habían narrado a pocas personas ya que prefirieron guardar silencio para evitar el juicio de otras personas o posibles repercusiones.
Esta investigación subraya la importancia de la despenalización social del aborto, es decir de los cambios individuales, familiares y colectivos que pueden gestarse para construir una sociedad más digna y ética que vea a las mujeres ante todo como personas.