Resumen de ponencia
Las políticas públicas urbanas en Bogotá, una forma de negar el derecho a la ciudad.
*Angie Lorena Parra Galindo
La ciudad se puede comprender como un escenario esencial de la lucha de clases al ser este, el espacio urbano, una de las expresiones más explicitas del funcionamiento salvaje del capitalismo, ya que es allí donde emergen múltiples conflictos y se agudizan las contradicciones sociales, lo que consolida a la ciudad como un territorio en disputa. Dichas contradicciones sociales se ven agudizadas de manera principal según Lefebvre por la intervención del capital financiero en el suelo urbano lo que ha generado la privatización del mismo y a su vez la privatización del conglomerado de servicios sociales que puede ofrecer la ciudad, dando paso a procesos de gentrificación y detrimento de las estructuras ecológicas y ambientales de los territorios urbanos y a limitar cada vez más la participación de clases sociales subalternas en la planificación de las ciudades negando así el acceso a la ciudad a las mismas.
El objetivo de esta ponencia es analizar como las políticas económicas neoliberales han dirigido la planificación de la ciudad de Bogotá debilitando la participación de la ciudadanía y fortaleciendo los intereses de los sectores económicos privados y las elites políticas del país. Lo anterior a través de un primer momento donde se analizara políticas públicas urbanas tales como proyecto denominado “el sendero de las mariposas” y el “Plan Estratégico de Intervención Integral y Multisectorial para el Río Fucha y su área de entorno” los cuales se plantean como proyectos de renovación urbana que se situaran como un referente turístico en el país, lo cual según (Harvey, 2012) es muy estratégico dentro de las dinámicas de la economía capitalista en cuanto a la adquisición de capital simbólico que va a obtener la ciudad, lo cual le generara una “marca” de distinción que por un lado aumentara la renta del monopolio al pretender un principio de singularidad, pero así mismo esta nueva reconfiguración urbana traerá consigo una trasformación de índole económico, social, político y hasta cultural del territorio que influenciara de manera directa en el estilo de vida de los habitantes de la ciudad quienes se verán afectados en un primer grado a un proceso de gentrificación al no poder costear el nuevo estilo de vida del territorio que habitan resultado de la llegada del proyecto turístico, pero a su vez al limitar el acceso a espacios culturales, recreación, turismo y conocimiento a la ciudadanía que no tiene capacidad monetaria para pagarlos consolidando así un modelo de ciudad basada en el consumismo y en una económia del espectáculo. Esta serie de renovaciones urbanas enfocadas al desarrollo de la ciudad de Bogotá como un referente turístico y financiero a nivel latinoamericano no tienen en cuenta la realidad político-social de la mayoría de la población de la ciudad quienes se encuentran en condiciones socio-económicas muy desfavorables además de contar con diferentes problemáticas sociales tales como la violencia y la desigualdad, dinámicas que se verán agudizadas con la implementación de dichas políticas urbanas acrecentando el conflicto social existente en el país y por ende la ciudad.
Así mismo en un segundo momento se planteara como la organización comunitaria y la acción política del movimiento social en general puede dar paso a la construcción de un modelo de ciudad incluyente que responda las necesidades de los sectores subalternos y a su vez permita el desarrollo eficaz del derecho a la ciudad entendiendo este último como la materialización de la trasformación de la ciudad en vías a la emancipación socio-espacial, la recuperación de los espacios públicos en vías a eliminar la segregación y en general la mejora de la calidad de vida de todas y todos los ciudadanos. Lo anterior puede ser posible comprendiendo como en la actualidad las organizaciones sociales, políticas y comunitarias en Bogotá se empiezan a organizar entorno a la disputa por los escenarios de participación institucional que permitan la toma de decisiones colectivas dentro de la planificación de la ciudad y así mismo empiezan a coordinar acciones de movilización en pro de la defensa del territorio consolidando propuestas de ordenamiento espacial y formas ambientalmente amigables de coexistir con la naturaleza, tales como la propuesta de los ecobarrios.