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Resumen de ponencia
Ciudades en conflicto: Manifestaciones territoriales de la crisis sociopolítica en Nicaragua

*Luis Bonilla Ortiz-Arrieta



Las ciudades son un espacio de acumulación histórica de las sociedades. En las ciudades se superponen en el presente distintos tiempos históricos que nos hablan del pasado, configuran el presente y establecen importantes límites y posibilidades para proyectar el futuro.

Las ciudades de Nicaragua, construidas a partir de una morfología y dinámica colonial, han sido destruidas y reconstruidas por catástrofes naturales y violencias políticas; y acumulan una intensa historia de disputa política: simbologías republicanas, resabios de dictaduras militares, elementos culturales revolucionarios, así como también, territorios globalizados y mercantilizados. Son en estos espacios donde se despliegan los proyectos y disputas políticas que, en la actualidad, han estallado en un conflicto sociopolítico que tiene al país de vuelta en la agenda mundial.

La ciudad, como manifestación espacial de relaciones de poder de dimensiones culturales, económicas, sociales y políticas, ha sido una de los espacios de control y despliegue político más importantes para el ejercicio del poder desde el gobierno el Daniel Ortega.

Entre estas las principales iniciativas que han dado forma a las ciudades de Nicaragua en la última década, destacan las estrategias de construcción de una hegemonía simbólica a través de la masificación de los mensajes y la estética oficial en intervenciones urbanas (como los Árboles de la Vida, los árboles de navidad, los parques para el pueblo y las gigantografías mostrando los mensajes gubernamentales); así como también, en base a la movilización social dentro del espacio urbano a través de grandes concentraciones, marchas y contramarchas y los famosos rotondeos (congregaciones en rotondas para manifestar apoyo al gobierno).

Por otra parte, la constitución de políticas de hábitat con componentes de organización y control social, han configurado las dinámicas de relación de los grupos subalternos con la ciudad, a través de la mediación gubernamental. Principalmente a través de la ampliación de políticas de rescate de los espacios públicos e iniciativas de regularización y mejoramiento de barrios populares a través de programas de asistencia; así como también, a través de la construcción de una red organizativa a escala comunitaria que garantiza una comunicación fluida entre estas y el gobierno central.

Los efectos de este despliegue de la estrategia política oficial en las ciudades han sido diversos y, por lo tanto, han producido diversos fenómenos sociales, políticos y económicos. Por un lado, hasta hace poco se destacaba la efectividad en el control de la violencia urbana (un atributo no menor en una región violenta); la reactivación económica basada en una alianza entre el sector privado y el gobierno (apoyado fuertemente por la cooperación venezolana) y el mejoramiento de las condiciones de vida materiales de los sectores más pobres de la población.

Por otra parte, la irrupción de la fuerza política oficial también ha tenido efectos en la limitación de diversas formas de participación política, a través del ejercicio del control y represión de formas de manifestación de oposición o el debilitamiento de las formas institucionales de gobernanza urbana y metropolitana. Más allá de las discutidas intenciones de reforma de la seguridad social que funcionó como detonante, esta crisis tiene una base en fenómenos políticos más complejos. El estallido del conflicto en Abril de 2018 fue resultado del efecto combinado de la concentración de poder por parte del gobierno, los cambios en las correlaciones de fuerzas internacionales, la ruptura de la alianza heterogénea en la que se apoyaba y la tensión acumulada por fuerzas opositoras, que enfrentaban fuertes dificultades para procesar sus reivindicaciones o proyectos políticos.

El conflicto desatado por la crisis sociopolítica ha tenido a las ciudades como el principal escenario de conflicto político y social.

Desde las fuerzas opositoras, se ha buscado disputar el territorio urbano como una forma de desafiar la hegemonía simbólica oficial, de debilitar el poder de control del gobierno y de resistir las distintas formas de violencia estatal. En primer lugar, a través de la toma de universidades y de amplias movilizaciones ciudadanas. En ese marco, la oposición movilizada se volcó a derribar las principales simbologías oficiales que configuraban la estética de las ciudades nicaragüenses. Por ejemplo, llevaron acciones de “bajarse los chayopalos” (que es como se conoce a los Árboles de la Vida), la sustracción de la simbología oficial de los espacios públicos y su reemplazo por símbolos patrios, entre otros. Todo esto como forma de desafiar la predominancia de la comunicación oficial. Finalmente, en el momento de mayor intensidad del conflicto, se pasó al establecimiento de tranques, que buscaban construir una nueva forma de control de la circulación y daban lugar a una nueva morfología urbana, que responde a la escalada la dinámica del conflicto. Una vez que los tranques fueron eliminados de manera violenta por los grupos progubernamentales, se ha constituido una nueva red urbana clandestina que busca garantizar protección para perseguidos políticos y servir de base para una reorganización de las estrategias opositoras.

Por su parte, desde el gobierno y las fuerzas que controla, se han intensificado las acciones de movilización masiva para demostrar apoyo y control del territorio. Asimismo, se han sumado nuevas acciones para disputar el espacio en el nuevo escenario de conflicto, entre las que destaca la represión por parte de grupos policiales y parapoliciales que actúan ocupando las principales ciudades para retomar los espacios controlados por los tranques. Asimismo, se ha evidenciado un incremento del control de las fuerzas afines al gobierno en los barrios populares, en las calles y avenidas. Y finalmente, se ha desatado un proceso de toma de tierras de propiedad privada y estatal en sectores centrales por parte de simpatizantes de los gobiernos, que a la vez que reclaman el derecho a la tenencia de la tierra, incrementan los factores de control oficial dentro del espacio urbano.

En medio del intenso conflicto sociopolítico, la vida de las ciudades ha experimentado grandes variaciones, principalmente debido a la disminución de la libre circulación de personas por motivos de seguridad. Pero también debido a las manifestaciones económicas del conflicto, como lo son los paros de actividades, el aumento del desempleo y la pobreza, la disminución del turismo, la caída del comercio y, finalmente pero no menos importante, una escalada de las tasas de migración, en la que destaca el desplazamiento en búsqueda de refugio.

En la actualidad, a partir de la reconstitución del control territorial por parte del gobierno y el repliegue de las fuerzas opositoras, se vive un ambiente de “tensa calma”, donde el latente resurgimiento del conflicto territorial -redimensionado y reconfigurado-, impide la reactivación de las actividades económicas y sociales en las ciudades.

En esta ponencia queremos analizar el conflicto nicaragüense desde una perspectiva territorial y poniendo énfasis en las manifestaciones urbanas del mismo. En primer lugar, nos preguntamos, cuáles son las principales transformaciones experimentadas por las ciudades nicaragüenses a partir del regreso de Daniel Ortega al poder. En el sentido que, como se mencionó anteriormente, la irrupción de las estrategias políticas del gobierno en el espacio urbano, han reconfigurado la vida en las ciudades y sus funciones sociales y políticas.

En segundo lugar, buscamos reflexionar sobre las tensiones territoriales producidas por esta nueva forma de control del territorio y los diferentes intereses presentes en el espacio urbano. Es decir, la forma en que se por ocho años se fue configurando el conflicto que estalló en Abril de 2018. Se trata de tensiones que van desde la lucha por la movilización política en las calles, hasta la disputa de los mecanismos de organización social y las formas de expresión en el espacio urbano. En este punto, es importante tomar en cuenta factores como: el fortalecimiento de las funciones centralizadas del gobierno en detrimento de los gobiernos locales, la nueva configuración de las fuerzas político partidarias, las distintas manifestaciones de la disputa cultural, mediática y de las comunicaciones en general, y finalmente, las nuevas configuraciones identitarias de las juventudes urbanas nicaragüenses.

Asimismo, buscaremos analizar las manifestaciones territoriales del conflicto que se desató en Abril de 2018 y que ha tenido en espacio urbano como el principal escenario de disputa. En ese marco, se pretende poner énfasis en las estrategias de control por parte de las distintas fuerzas en conflicto y cómo estas se interrelacionan con el territorio: en el sentido en que lo cuestionan, destruyen, defienden y resignifican.

En última instancia, buscaremos reflexionar de forma crítica hacia adelante. Las ciudades nicaragüenses actualmente conflicto, no volverán a ser las mismas en el futuro. Acumularán una nueva capa de tragedia y violencia, y serán el escenario de una necesaria reconstrucción del tejido social, que presumiblemente tendrá nuevas configuraciones respecto a los anteriores. En ese sentido, buscamos proponer líneas de acción políticas, orientadas hacia aportar a lo nuevo que está naciendo en las ciudades en conflicto y que serán la base para la construcción del futuro en el país.

Para poder abordar estas preguntas desde el pensamiento crítico y orientado a buscar la diversidad, contaremos con panelistas con amplia experiencia en investigación de los procesos políticos nicaragüenses contemporáneos e históricos. Intelectuales que, a su vez, también han estado involucrados de formas diversas en la situación actual, para poder contar con reflexiones y análisis de primera mano, lo que consideramos un elemento invaluable para la comprender un fenómeno intensamente vivo.




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* Bonilla Ortiz-Arrieta
TECHO Internacional. Santiago, Costa Rica