Resumen de ponencia
Bolivia, trayectorias de sujeto político y transformaciones socio-económicas
Grupo de Trabajo CLACSO: Geopolítica, integración regional y sistema mundial
*Héctor Ramirez Santiesteban
*Rebeca Peralta Mariñelarena
El caso boliviano posiblemente sea el que haya tenido transformaciones de mayor calado por las siguientes razones que desarrollaremos a lo largo del texto:
1) Los cambios no se dieron solo en la esfera económica sino que abarcaron dimensiones políticas y culturales con implicaciones históricas profundas; sobre todo en lo que se refiere a aspectos vinculados con derechos de los pueblos indígenas; 2) con el proceso constituyente del periodo 2006-2009 hubo una modificación sustancial en la institucionalidad y lo político ; 3) Se estableció un nuevo tipo de relación entre movimientos y organizaciones sociales con el gobierno, que provocaron cambios profundos en el propio Estado; y 4) Todo lo anterior se realizó bajo un mismo liderazgo, -el de Evo Morales y Álvaro García Linera-, sin interrupciones desde el año 2006.
Empezamos por lo último, a diferencia del resto de los países de la región que experimentaron gobiernos de corte popular en la última década, el proceso de cambio boliviano avanza durante doce años consecutivos bajo el fuerte liderazgo de Evo Morales y continuará al menos hasta el año 2020. A dos años de las elecciones presidenciales no hay visos de que la oposición construya una candidatura sólida para un eventual periodo post Evo ni se visualizan figuras para una posible alternancia dentro del Movimiento al Socialismo. Más aún, en noviembre de 2017 el Tribunal Constitucional Plurinacional habilitó la candidatura de Evo Morales para las elecciones del año 2019, lo que marca la línea que seguirá el MAS-IPSP.
En contraposición, Argentina, Uruguay, Brasil, Venezuela, e incluso Ecuador tuvieron pases de estafeta que permitieron airear sus procesos, con los riesgos que esto implico. Estas peculiaridades abren una serie de debates muy potentes sobre la alternancia, la reelección, la democracia y el poder, aspectos que abordamos en la última parte de este texto.
No se puede hablar del proceso de cambio en el país andino sin referirnos al sujeto que lo protagoniza, pues su sello está inscrito en la configuración del nuevo Estado Plurinacional y en el modelo económico social y comunitario que este país ha adoptado desde el año 2009.
El sujeto político boliviano que se auto-constituye en el ciclo de luchas contra el neoliberalismo: Guerra del Agua, Cochabamba 2000; Guerra del Gas, El Alto 2003; Bloqueos aymaras, La Paz 2001; Guerra de la coca, Trópico de Cochabamba en la década de los noventa; tiene lógicas constructoras (Zemelman, 1989) propias de un tipo de socialidad comunitaria e indígena que se caracteriza por poseer una gran capacidad de lucha y movilización. Estos elementos le permitieron ganar la disputa electoral el año 2005 con el 54% de los votos y afianzar a Morales en la presidencia del país .
Evo Morales fue el primer presidente de Bolivia electo de manera directa y por mayoría por el pueblo boliviano, los anteriores presidentes ocupaban el cargo gracias a acuerdos en el Congreso entre minorías partidarias, lo cual no es un dato menor cuando se piensa en la democracia.
El sujeto político boliviano ha demostrado que tiene una gran capacidad para adaptarse a distintas circunstancias y terrenos de lucha, su flexibilidad le ha permitido hacer uso tanto del sindicato como del partido, ambos concebidos como instrumentos, de manera similar a como enunciaba el Manifiesto de Tiawanaku en 1973: “Una organización política para que sea instrumento de liberación de los campesinos tendrá que ser creada, dirigida y sustentada por nosotros mismos”. Por ello, no es casual que el primer Congreso de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba el año 1995 tuviera como lema: “Tierra, Territorio e Instrumento Político”.
No estamos ante un sujeto puro e incontaminado que rechaza la arena electoral, pero tampoco de uno que la identifica como el espacio privilegiado donde se consuma la democracia.
El triunfo de Evo Morales en las elecciones de 2005 sin duda fue el resultado de un largo proceso de luchas indígenas y populares, en el que los movimientos sociales se convirtieron en el bloque dirigente de la sociedad boliviana; pero también debe ser contextualizado en medio de una crisis del régimen político neoliberal cuyos efectos se sintieron a escala regional.