Para adaptarse a las reformas y transformaciones implementadas por los gobiernos de izquierda en América del Sur, ciertas élites económicas desarrollaron y fortalecieron nuevas estrategias de acción que incluyen nuevos modos de relacionarse con el Estado y la sociedad. Anteriormente, las élites utilizaban sus contactos privilegiados con los gobernantes y funcionarios, tanto como sus accesos privilegiados a ciertas instituciones del Estado para defender sus intereses. De manera general, las reformas neoliberales fortalecieron la capacidad relativa de las élites económicas de influir en las políticas del Estado mientras debilitaban las organizaciones obreras y del sector popular. Las elecciones de gobiernos asociados a la “izquierda radical” en la década del 2000 en Ecuador y Bolivia cambiaron los gobernantes, poniendo en control del Estado a organizaciones políticas no controladas por las élites económicas y que denunciaban la influencia de los poderes económicos sobre el Estado. Estos gobiernos cambiaron las constituciones y reformaron las instituciones del Estado. Tales cambios cortaron muchos canales privilegiados utilizados por las élites económicas para promocionar las políticas que les beneficiaban.
Frente a estas transformaciones, ciertas élites trataron de mantener las mismas maneras de interactuar en el espacio de la sociedad civil. Promocionaron la personalidad de dirigentes empresariales para ganar el apoyo de la población, buscando por este medio poder incidir en las instituciones. Ciertos dirigentes de grupos económicos se presentaron ellos mismo en elecciones presidenciales, utilizando directamente sus recursos económicos para promocionar su candidatura. Otros dirigentes desarrollaron nuevas maneras más sutil de promocionar sus visiones e ideas. Fundaron ONG y fundaciones las cuales, bajo el lema de la “responsabilidad social empresarial”, empezaron a disputar, en el espacio de la sociedad civil, la definición de los límites entre el Estado y el no-Estado, el mercado y el no-mercantilizable, y de una manera general, del significado del desarrollo. Estas estrategias, sin apuntar al control directo de las instituciones del Estado, disputan la hegemonía mediante una batalla tanto material, financiando iniciativas elegidas, como semiótica mediante discursos en el espacio público.
Este trabajo presenta los resultados parciales de una investigación posdoctoral empírica en curso. La investigación compara las estrategias que los grupos económicos desarrollaron en Ecuador y Bolivia durante la última década para enfrentar a los gobiernos de Izquierda y a las reformas que proponían. Se enfoca en el estudio de las prácticas de los principales grupos económicos de ambos países para relacionarse con la sociedad. Su metodología multicapas incluye entrevistas con dirigentes de grupos económicos, entrevistas con dirigentes de ONG y fundaciones empresariales, estudios de los informes anuales de las empresas y de sus ONG y fundaciones relacionadas, y revisión de algunas revistas de negocios en cada país. Compara la evolución de las estrategias de grupos económicos seleccionados para diversificar los sectores económicos y las regiones de donde originan. Este artículo propone una tipología de las diferentes estrategias adoptadas por los grupos que apoya la búsqueda para identificar cuales se desarrollaron más y si fueron adoptadas por un mayor número de grupos. La investigación busca entender los cambios cualitativos en la manera que tienen los grupos de relacionarse con la sociedad, y ver cuales son circunstancialmente las estrategias con mayor potencial de selección e institucionalización.
El estudio se basa en un marco teórico de economía política cultural crítica, por el cual se necesita entender tanto la construcción material del orden social como las prácticas semióticas que son esenciales para mantener y afinar estas estructuras. Comparar las estrategias de prácticas discursivas, tanto por su contenido que su manera de ser difundidas, permite entender los intentos realizados por sectores de las élites económicas para renovar su capacidad de influir en lo social y lo político cuando se enfrentan con un discurso que les critica desde el Estado. Concluye que el fortalecimiento de estrategias novedosas mediante la responsabilidad social empresarial permitió tanto incrementar la influencia en la sociedad civil que mejorar los contactos entre dirigentes de grupos económicos y dirigentes políticos.