La Iglesia Universal del Reino de Dios es la causa neopentecostal más grande de Brasil, con actividades en los cinco continentes y con una importante representación política en el congreso brasileño. Sin embargo, su éxito no sería posible si la iglesia del obispo Macedo no invirtiera grandes sumas de dinero para la adquisición de canales de televisión para promover su doctrina religiosa y comercializar sus productos.
La Iglesia Universal comenzó su participación en la televisión brasileña en 1980, cuando la iglesia sólo tenía tres años de funcionamiento y dos decenas de templos. El obispo Edir Macedo (que en esa época todavía se llamaba simplemente "pastor" Macedo) alquiló un pequeño espacio televisivo a la hora de la madrugada en la extinta TV Tupi de Río de Janeiro y pasó a presentar el programa "El despertar de la fe". En el mismo año, llevó este programa a São Paulo por la misma emisora y para los demás Estados de la federación. Con el creciente éxito de su programa, Macedo prefirió vehicularlo en otra emisora con mayor participación en el mercado televisivo nacional, la Red Bandeirantes de Televisión.
En 1986, cuando Edir Macedo fue a los Estados Unidos de América-por razones desconocidas hasta nuestros días- observó la forma en que las iglesias pentecostales estadounidenses actuaban en los canales abiertos y cerrados en aquel país y buscó un contacto más cercano con estas "iglesias electrónicas" .2 Fue cuando se dio cuenta que en Brasil es más fácil comprar una cadena de televisión y conseguir una concesión pública3 que alquilar horarios televisivos, siempre muy onerosos y limitados en lo que se refiere a los horarios disponibles.
En 1989, cuando regresó de Estados Unidos, Edir Macedo trasladó su iglesia de Río de Janeiro a São Paulo, ciudad donde está ubicada la sede de la Red Record de Televisión, una tradicional cadena de televisión que hasta entonces era propiedad del empresario Silvio Santos y, de la familia Machado de Carvalho, que generaban la empresa con enormes deudas. De acuerdo con Tavolaro, la emisora facturaba 2,5 millones de dólares al año, mientras tenía una deuda acumulada de 20 millones de dólares.4 Sin embargo, Mariano contradice este valor y afirma que la deuda de la decadente Red Record en casi 300 millones de dólares dólares.
Edir Macedo decidió, entonces, comprar la Red Record de Televisión, pero sabía que no tendría éxito en la obra si aparecía directamente como interesado, pues su imagen pública era bastante negativa por las prácticas de exorcismo y denuncias de charlatanismo de su iglesia. Por eso, Macedo indicó el nombre del pastor y diputado federal Laprovita Vieira como principal negociador de la compra de la Record, presentándose a los propietarios como supuestamente interesado en la cadena televisiva.
Para poder comprar la Red Record, Edir Macedo no ahorró esfuerzos. Realizó una campaña titulada "Sacrificio de Isaac", en la que los pastores daban hasta cinco salarios mínimos mensuales, coches, casas y apartamentos para contribuir en la obra. Con este mismo espíritu de sacrificio, fieles de todo el país, fueron convocados por los líderes locales a participar en la campaña, donando, además de diezmos y ofertas, sus joyas, economías y propiedades de todo tipo. Esta campaña fue el inicio de lo que podemos llamar "campañas del sacrificio", en que los fieles son intimados a contribuir con grandes sumas de dinero para que la institución adquiera bienes, siendo que la negación de ese acto es interpretada dentro de la comunidad iurdiana, como un insulto al Divino y de acuerdo con lo que ellos denominan "proyecto maligno de Lucifer".
Finalmente, en 1989, Edir Macedo logra adquirir el control de la Red Record por 45 millones de dólares, quedando al frente de poderosos grupos empresariales como Televisa de México, Jornal do Brasil y Grupo Abril.
En esta ponencia se expondrá la forma que la Iglesia Universal actúa en la TV abierta de Brasil y su poder de persuasión entre las capas populares. El artículo en el que se muestra que la presencia de la Iglesia Universal en la televisión brasileña es constante desde principios de la década de 1980, que la tradición milenaria de las instituciones religiosas, que moldean sus discursos a las tecnologías de su tiempo. Veremos, también, que con el tiempo y con la experiencia adquirida, Edir Macedo observó que era más rentable comprar un canal de televisión que alquilar espacio televisivo, adquiriendo la tradicional Red Record en una oscura carrera financiera. Para finalizar, se discute los principales programas televisivos de la Iglesia Universal (vehiculados en Recife), así como el alto costo de mantener una agenda religiosa en la televisión.