Print Friendly and PDF



Resumen de ponencia
Niñez en la escuela o bailando por el sueño de ser exitoso.

Universidad de Chile - Uchile (Chile)

*Javier Alvarez
*Jose Miguel Olave



Esta ponencia explora las subjetividades de niños y niñas a la luz de las transformaciones ocurridas en los últimos 30 años en el campo de la educación en Chile. Postulamos que esas subjetividades, su configuración, gestión y modos de agenciamiento, pueden visibilizarse en su inscripción en un orden generacional que estabiliza e instituye discursos y visiones sobre la niñez. Por esa vía, sostenemos que la instalación de un sistema educativo “neoliberal” ha modificado la posición de “sujeto de derecho” y “sujeto pedagógico” inscrita tempranamente en el orden generacional chileno. En ese marco nos interesa proponer algunos elementos constitutivos de la subjetividad de niños y niñas en la escuela a partir de la instalación de un “estado evaluador” que atraviesa el sistema educativo neoliberal. Elementos como la competencia, la calificación y la autoevaluación aparecen como constituyentes ontológicos de la experiencia de ser niño en Chile.
Nos centraremos en el desplazamiento reciente que se relaciona con las características en extremo mercantilizadas del sistema educativo chileno. Se instituye aquí un discurso en que la noción de derecho aparece vinculada a la de calidad, así como al desarrollo y propagación de prácticas evaluativas en todo el sistema educativo. ¿Qué se espera y pretende estimular, en la subjetividad de los/as niños/as?: la competitividad como forma de prepararse y enfrentar el mundo.
Desde el recorrido histórico, la instalación del régimen neoliberal autoritario (1973-1990) instaura una transformación de la infancia desde el Estado y específicamente desde la escuela, promoviendo la protección de los derechos y garantías para este grupo de la población, esta vez, en manos de un sistema escolar sujeto a normas dictadas por el modelo económico implantado a través del régimen militar. Alfredo Prieto, ministro de educación de Pinochet y artífice de las reformas al sistema educativo de los años 80 señaló respecto al acceso y creación de establecimientos educacionales donde se menciona que “ el Estado debe ir creando los establecimientos educacionales que sean necesarios cuando no hay quien preste el servicio de la educación y es deber del Estado velar porque los padres puedan hacer efectivo el derecho a escoger el establecimiento donde sus hijos puedan estudiar, lo cual implica facilitar los mecanismos que permitan la creación de establecimientos educacionales”. (Prieto, 1983, p 13)

Dentro de los efectos generados por esta transformación y que tienen relación con la experiencia de la niñez observarmos una re-especificación de los discursos dominantes del orden generacional. La niñez como sujeto de derecho -que se ejercen en la forma de sujeto pedagógico- se reformula en términos de una niñez sujeta al derecho en condiciones de evaluación permanente bajo criterios de presunta imparcialidad y criterios de justicia de mercado. La evaluación no solo es recomendable; constituye toda posibilidad del derecho a una “educación de calidad”. En términos concretos, esta visión se traduce en la instalación y propagación de la evaluación en la escuela, con el currículum nacional que se encuentra dispuesto en casi su totalidad en términos de aprendizajes sujetos a evaluación . De esto, se presenta como consecuencia que el sistema educativo chileno ha cedido espacio a sistemas de evaluación estandarizada, a través de factores externos (recomendaciones internacionales) y la determinación de políticas internas como la gestión neoliberal de la educación, incorporando dispositivos como instrumentos, indicadores, calificaciones, rankings entre escuelas y entre estudiantes que se constituyen como modelos de gerenciar y conducir los establecimientos y resultados educativos.

Estás acciones autorizan a utilizar la noción de Estado evaluador (Elliot, 2011) para describir el sistema educacional chileno caracterizado por una relación natural entre poder político y prácticas evaluativas cuyo efecto es instaurar un régimen de control del sistema educativo. Ya sea en su propósito central, medir rendimientos escolares en materias específicas. La evaluación es un octópodo cuyos tentáculos capturan todas las áreas del sistema educativo a la vez que crea unos nuevos. Proceso que cuenta con un consenso epistémico entre liberales, conservadores y progresistas cuyas posiciones se encuentran normalmente enfrentadas en materia educacional.

De esta manera, la evaluación entendida como modelo o dispositivo que ordena y re normaliza la niñez situando a niños y niñas no como sujetos pedagógicos, más bien en sujetos de evaluación. Sobre esta visón, la escuela en el modelo neoliberal, se presenta como productora de una cultura de excelencia (Perrenoud, 2008) que fabrica el éxito y fracaso escolar y que este proceso va penetrando rápidamente en la vida escolar de niños y niñas. Por tanto, la construcción de la calificación en la escuela socialmente será funcional fuera de ella. Por ejemplo, niños y niñas van comprendiendo (la escuela y las familias insisten en ello) que esa calificación marcada en rojo y puesta en un círculo sobre el costado superior derecho de su trabajo/examen tendrá consecuencias fundamentales e irreversibles sobre su futuro. Al igual que el trabajo recompensado de la vida adulta, para niños y niñas la vida escolar es el trabajo retribuido por una calificación. De esta manera evaluación, opera sobre sus cuerpos y produce clasificaciones y distribuciones, por ejemplo entre el grupo de amigos. Entre quienes solo hace unos meses antes de la escolarización fundaban sus relaciones en el juego, la exploración y el aprendizaje, ahora, en la escuela , la evaluación produce entre ellos , calificaciones, clasificaciones y distribuciones.

Un segundo ámbito de transformación de la niñez es la administración del tiempo escolar, la urgencia de la rendición de cuentas imprime un ritmo terrible para cumplir con las evaluaciones fijadas por semestre. Prácticamente toda actividad formativa o sumativa requiere calificación. En el camino parecen rúbricas y escalas de apreciación que integran la dimensión temporal del trabajo escolar. Esta tecnología hace que niños y niñas toman conciencia de “terminar en el tiempo adecuado” y “trabajar sin interrumpir el trabajo. La evaluación no solo es una tecnología para clasificar, sino también un medio para transferir una racionalidad, de subjetivar la experiencia de la niñez en un modo que acelera el tránsito a la adultez.
Dicho lo anterior la pregunta central, tanto para una perspectiva crítica como para un niño o una niña es ¿qué dicen las notas de mí?. Pregunta a la que apunta Silvia Grimbrerg (2015) cuando señala: “Nos preguntamos por los modos de saber, de producir verdad sobre nosotros mismos, de chequearnos y de proceder sobre nosotros para reconducir nuestros accionar que las actuales lógicas de la evaluación traen nconsigo” (p.158). A esa pregunta acompañan otras: ¿qué verdad construyen? ¿para qué son importantes las notas? Y sobre todo ¿para qué no lo son?.
Este tipo de preocupaciones recorre esta ponencia, sentando desde ya que, a pesar que estas preguntas sean importantes, niños y niñas siguen creando formas de agenciar sus vidas. En ese sentido, lo primero que debemos hacer como investigadores y adultos es profundizar la investigación y análisis en ese aspecto. Lo segundo, tiene que ver con otorgarle la importancia política que se merece. Es decir, volver a debatir sobre pedagogía en relación a sus principios y fines. Pensando en un horizonte de justicia que, sea orientación la construcción de subjetividades más diversas y libres en base a un dialogo intergeneracional permanente y vinculantes. Una vía para ello es defender un horizonte sin evaluaciones con consecuencias no deseadas, donde el juego y el tiempo libre recuperen su sitial. Desafío político que se hace extensible, urgentemente, a los adultos, su propia vida y las subjetividades resultantes. Para que la vida y la escuela deje der un acelerado juego de quien puede más, o como dice el título de esta ponencia, la niñez en la escuela es el tiempo de bailar por un sueño de un éxito excluyente .




......................

* Alvarez
Universidad de Chile - Uchile. Santiago, Chile

* Olave
Universidad de Chile - UCHILE. Santiago de Chile, Chile