La consecución del acuerdo de paz entre la guerrilla de las FARC y el gobierno colombiano en 2016 ha traído un nuevo momento al país. Este nuevo momento, que se ve reflejado en cambios sociales, políticos y culturales, no esta exento de desafíos. Desde el equipo de investigación de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, se ha venido trabajando en la naturaleza de esos cambios y como el nuevo momento de construcción de paz afecta, de manera particular a los procesos de acción colectiva.
Siguiendo la teoría defendida por autores como Alain Touraine o Alberto Melucci, Los estudios realizados desde los grupo de investigación CERCID y la facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana nos arrojan interesantes conclusiones. Teniendo en cuenta el nuevo tiempo político y social que ha traído el acuerdo de paz, es perentorio deducir que ocurrirá un cambio, tanto cualitativo como cuantitativo de la acción colectiva enfocada al cambio político. Se pasará, por lo tanto, de modelos de acción colectiva esporádicos, dominados por un carácter contencioso y enfocados en obtener cambios estructurales, a modelos más continuos, generadores de identidad colectiva y con demandas culturales.
Dentro de ese espacio, se presentarán los distintos estudios realizados en la universidad desde la aprobación de los acuerdos. Estos estudios se dividen en cuatro grandes campos:
1. Movilización social por la paz. Este modelo de movilización ya vio un cambio sustancial en la semana posterior al plebiscito negativo de octubre de 2016. Este modelo de movilización está eminentemente dominado por colectivos juveniles y estudiantiles que, a diferencia de los modelos tradicionales contenciosos, han sabido mover la acción colectiva del espacio público y depositarla en pequeñas organizaciones de base situadas en las instituciones universitarias.
2. Movilización de Género. Colombia es uno de los países con mayor desigualdad de género en la región, tanto estructural como cultural. Los acuerdos de paz presentan el imperativo de gestionar la política colombiana desde un enfoque de género claro. Esto ha traído un aumento significativo de las demandas relacionadas con reivindicaciones históricas, desde una mayor concienciación sobre la violencia de genero hasta demandas concretas, como legislación que regule la brecha salarial. Dentro del enfoque de genero también se incluye la problemática relacionada con el colectivo LGBTI, también mencionada en los acuerdos y que también se ha investigado dentro de este trabajo.
3. Apropiación del espacio público. El cambio en los modelos de movilización trae consigo una mayor percepción y apropiación del espacio público. Esta apropiación se ha venido dando dentro de proyectos barriales destinados a crear concienciación del entorno, sobre todo en entornos urbanos. Estas iniciativas han encontrado distinta respuesta por parte de las instituciones, lo que ha provocado a su vez una mayor movilización.
4. Movilizaciones de minorías étnicas. El acuerdo de paz ha traído una nueva forma de comunicar las demandas sociales a las élites políticas, abriendo la estructura de oportunidad política a colectivos con demandas históricas, en particular los movimientos indígenas y afrocolombianos.
Si bien los cuatro campos antes mencionados presentan cambios claros en su modelo de articulación de demandas, bien es cierto que durante la investigación se han encontrado desafíos a tener muy en cuenta, relacionados con la identidad política colombiana tradicional. Para ello se ha creado una línea de trabajo que se centra en tres características claras de dicha identidad política: Clasismo, Desconfianza en lo político y presencia de la violencia. Estos tres factores han creado barreras importantes para una adecuada consecución y elaboración de los procesos de acción colectiva en Colombia. Para ello se parte de la premisa que Colombia es un país con una sociedad civil débil en comparación a sus vecinos. Esta debilidad de asocia con la desconfianza en lo político, que hace la articulación de demandas particularmente difícil. Otra característica esencial es el fallo de comunicación existente entre las clases medias del país y las élites políticas. Finalmente, la presencia de violencia crónica, así como la legitimación de la misma hace muy complicado la elaboración de estrategias novedosas de acción colectiva.
Sin embargo, dentro del trabajo realizado por el grupo de investigación, se encuentran elementos que dan pie a la esperanza, augurando un cambio en la forma de entender la política en Colombia.