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Resumen de ponencia
Justicia y democracia radical.

*Angela Niño Castro



Los actuales debates sobre la justicia muestran de manera creciente la imbricación entre justicia y democracia. En sociedades profundamente pluralistas determinar los términos justos en que deben organizarse las relaciones sociales exige encuadrar la justicia en el marco de la comunidad política llamada a debatir y acordar un trato igualitario para todos sus miembros. En este orden de ideas, los requerimientos de justicia que tendrán que ser resultado de procesos políticos y no derivados de esencialismo antropológicos o históricos. En este escenario, la democracia parece la mejor candidata para encontrar los marcos mínimos que orientarán dichos procesos políticos. Bajo esta exigencia, la reflexión sobre la democracia ha tomado un giro incluyente, participativo y deliberante; mostrando que la pregunta por la justicia apunta tanto al qué de la justicia y como al quiénes participan en el terreno político para definir los acuerdos de justicia. De allí que ampliar y profundizar la democracia se muestra como una tarea ineludible para pensar la justicia. En este escrito se muestra, en un primer momento, el giro político de la justicia y sus dimensiones democráticas para mostrar la relevancia que cobra preguntarse por el quién de la justicia y sus modos de participación. Con el propósito de pensar modos democráticos que multipliquen los sujetos y espacios políticos, se asume la propuesta de la democracia radical de Laclau y Mouffe. Desde la perspectiva de la democracia radical se considera que la profundización de la democracia depende crucialmente de las luchas hegemónicas. En primer lugar porque es a través de las luchas por la hegemonía que se desafían las injusticias, dado que ningún sentido transformador de la justicia es posible sin la contestación de las injusticias. En segundo lugar, porque con la construcción hegemónica surgen significantes vacíos, esto es, unos significantes en torno a los que las identidades sociales articulan sus demandas particulares. La justicia es uno de estos significantes vacíos que debe ser articulado permanentemente a través de las demandas particulares. Desde esta perspectiva se muestra que la justicia tendrá que además de sentar unas bases igualitarias abrir el espacio político a nuevos proyectos emancipatorios. El potencial de la democracia radical depende de las articulaciones hegemónicas pero no desde cualquier hegemonía, consideramos que el esfuerzo de democratización proviene desde abajo, desde hegemonías populares que responde a la opresión y la dominación.
La justicia, en un sentido clásico, fue entendida como un problema típicamente moral centrado en la conducta individual. La justicia se referiría a lo que están obligados las personas a reconocerse unas a las otras en virtud de su merecimiento, como lo afirmara Santo Tomás y antes de él Aristóteles. En la actualidad dicha comprensión de la justicia como un asunto puramente moral se ve profundamente cuestionada. Supone por una parte, que los asuntos de justicia se relacionan exclusivamente con ser receptores de justicia y, de otro lado, que los bienes o aspiraciones de justicia están determinados desde los orígenes humanos. Las condiciones sociales modernas exigen replantear dicho marco bajo el cual pensamos la justicia. Hay dos que, si bien no son las únicas, merecen especial atención, el llamado factum del pluralismo, como es llamado por Rawls; y las condiciones neoliberalismo global. Bajo este escenario de sociedades profundamente plurales y globalizadas, que demandan para sí mayor participación y la posibilidad de definir los términos de la justicia; la reflexión sobre la justicia sufre un desplazamiento del terreno puramente moral al terreno político. ¿Qué significa este desplazamiento? y ¿qué consecuencias tiene para la reflexión sobre la justicia? En principio este desplazamiento significó para la filosofía política atender no solo al qué de la justicia, sino al cómo de la justicia, esto es, a los procedimientos que permitirían la participación igualitaria de todos los posibles afectados. Sin embargo, de manera creciente surge la pregunta por el quiénes de la justicia, sobre los procesos de articulación política de sus demandas y la forma en logran hegemonizar sus aspiraciones. La propuesta de la democracia radical atiende a dicha pregunta desde una perspectiva que relaciona democracia y construcción de estándares de justicia.




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* Niño Castro
Centro de Investigación y Estudios en Ciencias Sociales Fray Dominique Pire O.P.. Universidad Santo Tomas - CIECS/USANTOTOMAS. Bogotá, Colombia