Este trabajo tuvo como objetivo analizar las percepciones de los pequeños caficultores de Anolaima (Cundinamarca, Colombia), sobre las causas y efectos del cambio climático, así como la construcción de indicadores y estrategias de adaptación y transformación. La investigación se basa en las percepciones y el conocimiento tradicional de las comunidades como factor decisivo en el aumento o disminución de su resiliencia.
Las condiciones de profunda desigualdad económica, política y social que afectan a las comunidades campesinas del sur global, pueden verse agravadas como consecuencia de los impactos crecientes de la variabilidad climática. Sin embargo, dichas comunidades poseen un cúmulo de percepciones, conceptos, prácticas y valores que les permite entender y actuar de manera particular sobre la realidad en la que se desenvuelven (Capra, 1998). Debido a las potencialidades que estas percepciones y conocimientos tradicionales ofrecen, es necesario ahondar en su real inclusión tanto en las investigaciones, como en la generación de políticas y programas sobre el clima en el contexto nacional e internacional (Ulloa, 2011).
Hasta ahora este tipo de conocimiento que no da cuenta de parámetros estandarizados, sino que proviene de la observación directa de los campesinos, no se ha considerado un insumo importante en las investigaciones adelantadas desde la academia o las instituciones estatales especializadas para el análisis de la variabilidad climática. Cuándo es considerado, es utilizado y sistematizado para reproducir las condiciones de dominación frente al conocimiento científico o las ideas y prácticas coloniales (Mayunga, 2007; Badahur et al., 2010) .
El Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC, 2010) afirma que los conocimientos indígenas o tradicionales pueden resultar útiles para entender el potencial de ciertas estrategias de adaptación participativas y sostenibles. El IPCC ha enfatizado en que es necesario rescatar estos conocimientos de la literatura gris ya que sus aportes pueden ser muy relevantes en el análisis de la información proveniente de modelos científicos y otros datos. Esto puede resultar en diseños más adecuados de estrategias de adaptación y mitigación ante la variabilidad climática.
Cabe resaltar que el llamado del IPCC, se limita a la capacidad de adaptación, esto significa desarrollar cambios incrementales, ajustes ligeros que permitan a las comunidades lidiar con las perturbaciones derivadas de la variabilidad climática, y de esta manera retornar a unas condiciones preexistentes. Sin embargo, en términos sociales, económicos y políticos preservar estas condiciones no siempre es lo deseado, ya que están atravesadas por relaciones de poder, que impactan directamente la capacidad de la comunidad para generar respuestas no solo de adaptación, sino también de transformación.
En este sentido el concepto resiliencia rompe con la idea de preservar la estructura, identidad y función del sistema existente y se fundamenta en la capacidad de transformarlo (Wilson et al., 2013; Pelling y Navarrete, 2011). Esto implica la reorganización radical, aprendizaje e innovación de estructuras que son inviables y la deliberación y participación de las poblaciones rurales, que dejan de ser vistas como víctimas de la variabilidad climática y se reconocen como agentes de cambio (Córdoba Vargas et al, 2015).
La presente investigación busca establecer de qué manera las percepciones y los conocimientos tradicionales de una comunidad campesina en Anolaima (Cundinamarca –Colombia) frente a la variabilidad climática, tienen influencia en el aumento o disminución de su resiliencia. Para ello la resiliencia no puede ser comprendida bajo la visión conservadora que centra en la capacidad de adaptación, sino bajo un enfoque que considera que los impactos de fenómenos como la variabilidad climática, dependen de condiciones económicas y políticas de las comunidades campesinas, que necesitan ser trasformadas (Martin-Breen & Anderies, 2011; Hahn, 2017; Grove, 2014).
En la primera sección del documento se elabora una discusión alrededor de la resiliencia, el conocimiento tradicional y las percepciones, puesto que estos conceptos constituyen el soporte teórico de esta investigación (Le Breton, 2007; Nguyen et al., 2016). Se propone una definición de resistencia, que enfatiza en la capacidad de transformación, en el marco de una conceptualización crítica y compleja que va más allá de la capacidad de adaptación y reflexiona sobre las estructuras de poder existentes de los sistemas socio ecológicos (Davoudi et al., 2013, Friend y Moench, 2013; Sinclair, 2017.
En la segunda sección se presenta información sobre el área de estudio y sobre la metodología participativa usada con caficultores de la zona de estudio, que combinó métodos semiestructurados de recolección de datos cualitativos y cuantitativos. Se revisaron fuentes secundarias para la descripción de algunas variables socioeconómicas y ecosistémicas y se emplearon métodos cualitativos y cuantitativos para la recolección de información primaria, observación participante, encuestas (N= 266), recorridos guiados (N=15), entrevistas semiestructuradas (N= 96), cartografía social (N= 30) y 8 discusiones en grupo con alrededor de 30 participantes en cada una.
Posteriormente, la sección de los resultados incluye el análisis de las percepciones sobre las causas y los efectos de la variabilidad climática, así como la construcción de medidas de adaptación y transformación. Aquí se identificó que la deforestación y la contaminación son las principales causas del cambio climático y que las sequías son el efecto más importante. Los indicadores biológicos y atmosféricos predominaron, así como las estrategias adaptativas de tipo agropecuario. Como fortalezas de esta población se identificó su interés por combinar su conocimiento con el científico y el manejo de la biodiversidad en las fincas, mientras que sus debilidades se relacionan con falta de relevo generacional y con un contexto político y social caracterizado por la inequidad, que no provee suficientes herramientas para garantizar la resiliencia de los agroecosistemas o de los caficultores en el caso analizado.