Psic. Cristian Mosquera Cruz,Phd (c)
Escuela Politécnica Nacional
Doctorado en Gestión Tecnológica
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"Han pasado cien años y la meta de la vida social -modernizarse: perfeccionarse en virtud de un progreso en las técnicas de producción, de organización social y de gestión política- parece ser la misma (Echeverría, 1997:134)"
El presente documento constituye una reflexión inicial, que pertenece a la estructura del plan de investigación del Doctorado en Gestión Tecnológica, de la Escuela Politécnica Nacional, analiza el modo de producción capitalista en las últimas décadas, sus procesos de restructuración a través de la globalización y las implicaciones en el sistema de producción agropecuario y tiene como objetivo aportar e inspirar a la reflexión y acción sobre las temáticas propuestas en la Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales CLACSO.
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
En la actualidad, la producción agropecuaria constituye uno de los ingresos económicos más importantes a nivel mundial, en particular en países del sur global, donde tanto la agricultura como la ganadería aparecen como elementos fundamentales para el desarrollo socioeconómico de las comunidades locales (Orgaz, 2014). En este sentido, el sistema de producción agropecuario actualmente se relaciona con el aumento –en términos de eficacia- del uso de la tierra, originada por la demanda mundial de alimentos e indicadores globales para reducir el hambre y la pobreza frente al aumento poblacional. Según el Banco Mundial (2014), se estima que 1.000 millones de personas viven hoy con menos de 1,25 dólares por día, 2.800 millones con menos de 2 dólares por día y se pronostica que en 2050 la población mundial supere los 9.600 millones, este crecimiento es mayor en la población de bajos y medianos ingresos.
EEUU y otras agencias internacionales de desarrollo, alentaron la expansión de agronegocios en el sur global, desarrollando industrias ganaderas, abastecidas con granos estadounidenses y generando la necesidad de introducir las tecnologías de la revolución verde, para expandirse y a la vez incidir en las políticas y representaciones sociales del campo. Para Otero (2008), las tecnologías de la revolución verde, constituyen un paquete específico de insumos, compuesto por variedades de plantas híbridas y otras de alto rendimiento, mecanización, agroquímicos, fertilizantes y pesticidas e irrigación. Se desarrolló por primera vez en la década de 1930 en los EEUU, se la conoce como agricultura moderna y luego se exportó a los países del sur global como la "revolución verde".
Para la FAO (2013), el área mundial cultivada de 348.791.922 ha en 2013, destinada a obtener materias primas como el maíz, caña de azúcar, soya, palma africana y otros, se orientan a nivel mundial como una importante fuente de energía alternativa al uso de combustibles fósiles, impactando así el uso del suelo, precios y disponibilidad de alimentos. En esta perspectiva, en trabajos recientes, Johansson & Azar (2007), analizan los posibles efectos de la producción de biomasa en la seguridad alimentaria y reducción de pobreza, el vínculo entre los mercados de energía y la agricultura, los cambios estratégicos en el uso y aptitud del suelo agrícola.
En este contexto, hay que dilucidar cómo las relaciones de poder, de manera especial el de la producción y también del consumo de alimentos son fundamentales para el funcionamiento, la reproducción y la hegemonía del capitalismo global, por medio de la construcción de nuevas estrategias y discursos ideológicos, alrededor del sistema agroalimentario del sur global, como lo plantean para el análisis Friedmann & McMichael (1989).
El INEC (2002), con el III Censo Nacional Agropecuario, entre sus resultados más relevantes encontró que el 40% de la población ecuatoriana habita en el área rural, las dos terceras partes pertenecen a hogares de productores agropecuarios y viven en las propias unidades de producción agropecuaria, en este sentido, aproximadamente el 25% de la población ecuatoriana se estima vinculada a la actividad agropecuaria, en concordancia con lo anterior, hay que evidenciar que el 62% de la población rural trabaja en agricultura.
El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG-SIG Tierras, 2011), plantea que el sistema de producción, es un conjunto de actividades agrícolas, pecuarias y no agropecuarias establecidas por un productor y su familia, para garantizar la reproducción de su explotación, resultado de la combinación de las medios de producción -tierra y capital- y de la fuerza de trabajo disponibles en un entorno socioeconómico y ecológico determinado.
En relación a lo anterior, la industrialización de la agricultura y la ganadería, a través de las tecnologías de la revolución verde y otras estrategias actuales, profundizó las desigualdades rurales. Las familias con mejores condiciones socioeconómicas eran más propensas a adoptar este paquete tecnológico intensivo, que dio como resultado rendimientos más altos y un mayor beneficio económico; es decir favoreció su ventaja competitiva por sobre la de las familias pobres y trastocando la configuración de los sistemas de producción agropecuarios.
El aumento del valor de la tierra, influyó en que los agricultores pobres tuvieran que vender sus propiedades porque ya no eran económicamente viables, de esta manera el proceso de concentración de las mejores tierras aumentó junto con la reducción del empleo de mano de obra agrícola para campesinos pobres o sin tierra y la precarización del trabajo, frente a esta situación, muchos países promovieron procesos de colonización para estos pequeños agricultores que se mudaron a zonas agrícolas menos aptas. Este contexto mundial, regional y local nos plantea la siguiente pregunta de investigación: ¿Qué interacciones emergen entre la tecnología y el sistema de producción agropecuario en la parroquia de Machachi del cantón Mejía?
1.2 JUSTIFICACIÓN
1.2.1 Importancia académica, científica y social
Para entender las interacciones complejas y estructurales entre la tecnología y el sistema de producción agropecuario, es necesario, realizar un análisis desde el régimen alimentario. En este sentido, McMichael (2009), propone, comprender al régimen alimentario, no como una formación estructural en sí misma, sino como un atributo o una mirada en una o más coyunturas históricas. Este aporte es fundamental, ya que permite plantear interrogantes profundas y complejas sobre los procesos de estructuración y reestructuración de la economía política mundial y las relaciones alimentarias mundiales, en un contexto histórico y local definido. En este sentido, llama a las configuraciones específicas -pero inestables- del sistema agroalimentario desde 1980 en adelante, como "régimen alimentario corporativo”.
En la perspectiva del bien común de la sociedad, es significativo reflexionar sobre como la sociedad y la naturaleza se encuentra frente a la encrucijada de las relaciones de poder que a través de la tecnología, propone e impone nuevos procesos socioculturales y discursos ideológicos con respecto a la vida, el trabajo y el lenguaje, es decir, los ámbitos de la vida humana y no humana se organizan en función de la globalización del capitalismo, marcando el camino en la sociedad, la economía, la naturaleza, la vida familiar o individual, como se organiza y se ejecutan las actividades de la cotidianidad y como se construyen los discursos y el lenguaje. En este sentido, Escobar (1997) plantea que en la actualidad la vida cotidiana de los sujetos se encuentra relacionada de manera consciente o inconsciente con la tecnología, como veremos, es esta triada -vida, trabajo y lenguaje- la que está siendo desestabilizada por las nuevas tecnologías.
De esta manera vemos como el capitalismo global, la tecnología y los procesos socioculturales de los sujetos con la naturaleza y las sociedades, se encuentran relacionados, este es el lugar de análisis en el que la reflexión debe aparecer, en el momento en que la producción tecnológica genera rituales individuales, familiares y sociales, es así como el sistema de producción agropecuario, se puede fácilmente enmarcar en las nuevas tecnologías de producción, donde las nociones culturales y sociales sobre naturaleza, sociedad, comunidad, familia y la vida misma, se ponen en contradicción, lo natural con lo artificial, donde la vida ya no es parte de la naturaleza, sino de construcción discursiva ideológica y las relaciones impuestas por la tecnología, la ciencia y el poder.
El aporte en la generación de nuevo conocimiento, se manifiesta en la relevancia actual del dialogo intercientífico, entre los estudios de sociales de ciencia y tecnología y la visión latinoamericana de la gestión, para de esta manera entender y analizar de manera más integral y amplia como se legitima la dependencia, de los países del sur global al a las nuevas tecnologías agropecuarias, como una de las estrategia del capitalismo global, esto debilita especialmente a los sistemas de producción agropecuario y de autosustento de campesinos y profundiza la desigualdad socioeconómica. Para entender este fenómeno, se precisa tener una mirada, como la que postula Feenberg (2010), al mencionar que la tecnología constituye un nuevo tipo de sistema cultural que reestructura al mundo social. Y también, Pinch & Bijker (1987), postulan que lo que se necesita es una comprensión de la tecnología desde adentro, como un cuerpo de conocimiento y como un sistema social. Unos años antes, Winner (1983), propone que no resulta sorprendente descubrir que los sistemas técnicos, se encuentran profundamente entretejidos con las condiciones de la política moderna.
Como aporte al país, a más de los ya mencionados en los párrafos precedentes, la investigación -interacciones entre la tecnología y el sistema de producción agropecuario- en su ejecución pretende articular sus acciones con la Asociación Campesina del Chagra (ACOCHA).