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Resumen de ponencia
El vaso medio vacío: agua, desigualdad y modernización.

*Juan Ballestas Murcia



El siguiente trabajo busca presentar de una forma reducida algunas impresiones, descripciones, tensiones, conflictos y proponer algunas ideas para analizar las transformaciones en el uso, consumo y control del agua en el municipio de Guachené (Cauca, Colombia). Se busca presentar un caso en el que el despojo del agua -extrayéndole del ámbito de los bienes comunes y el acceso libre y en condiciones dignas para la comunidad- y su control por parte de lógicas de mercado y explotación privada, ha sido parte de un proyecto de modernización -entendiendo por esto la inclusión violenta y acelerada de grandes pedazos de tierra, agua, subsuelo y otros recursos naturales y las comunidades que las habitan, a través de la privatización y el despojo, a lógicas de mercado liberal apropiando el factor tierra y trabajo)

En el municipio de Guachené, norte del departamento del Cauca, al sur-occidente de Colombia, se traslapan distintos momentos de transformaciones aceleradas del paisaje, los hábitos, la cultura y la vida de la gente y las formas de trabajo y de producción. Parte de un enclave importante para las economías coloniales y del primer periodo republicano, el norte del Cauca es un lugar en el que desarrolló gran parte del exterminio de los pueblos indígenas. Del mismo modo, fue en esta zona del país en el que la economía del esclavismo tuvo uno de sus epicentros. Justificada por la explotación de oro en minas de la región y por la tragedia humanitaria y demográfica en los pueblos indígenas, fueron en esas montañas en medio de la cordillera que pueblos negros empezaron a hacer vida.

Guachené es un lugar que se debe abordar reconociendo la historia de la esclavitud. Es un pueblo en su mayoría afro, relacionado directamente con los esclavizados traídos por los españoles. La esclavitud hay que tenerla en cuenta no solo por el drama humano que representa, sino por sus efectos políticos, económicos y sociales de larga duración. En ese sentido, el legado de la esclavitud no es una excusa para evitar el análisis de las dinámicas de pobreza y desigualdad en la región, sino que se vuelve un punto de partida para entender la forma material concreta en que estas inequidades se fueron estableciendo y fortaleciendo en el territorio.

Más importante aun: la esclavitud, entendida como un modo particular de apropiación del trabajo ajeno por parte del capital, debe comprenderse en el marco de un proyecto de modernización-civilizatorio. La esclavitud es importante porque fue parte de los modos de organizar masivamente el espacio y las actividades productivas allí desarrolladas. Por eso, con la abolición de la esclavitud (año 1851) y la debacle de la economía de la hacienda esclavista, se dan otros modos de organización de la vida productiva y las garantías para la vida de la gente.

De los 'montes oscuros', lugares en que negros libres hacían su vida en terrenos parte de grandes propiedades privadas, a los poblados que se fueron haciendo pueblos, se dan grandes transformaciones -mediadas por la violencia y por las violentas 'fuerzas del mercado'- que terminan configurando un paisaje desigual, caracterizado por la abismal diferencia entre la riqueza que se produce en la región y la calidad de vida de sus habitantes. En ese continuo de transformaciones es fundamental darle un lugar a la economía de la caña de azúcar, su establecimiento en la región, su relación con los poderes económicos del estado colombiano y sectores privados claves en los mercados internacionales. La caña de azúcar en esta parte del norte del Cauca, no solo es la actividad productiva dominante, sino que a su vez representa un hilo histórico rastreable hasta tiempos coloniales.

Más recientemente, tras la revolución cubana del 59, Colombia entró a ocupar un lugar de importancia en el mercado internacional de azúcar. Esto ocasionó un crecimiento acelerado del cultivo de la caña en el Valle Geográfico del Río Cauca. Guachené, aunque tardíamente, también terminó ingresando al cultivo de la caña por encima de otras economías y formas de producción. Esta transformación del paisaje del Valle del Río en el lugar ideal para el cultivo y explotación de la caña trajo consigo cambios acelerados -masivos- en el paisaje y el uso de recursos naturales: agudizó la crisis de la economía campesina y la finca tradicional, con policultivos, con ciclos de siembra y cosecha y no inserta completamente en una economía de mercado; transformó los usos de la tierra imponiendo un modo de producción que desplazó otras formas de insertarse y hacer mercado en la región; concentró la tierra y se alimentó de las crisis de pequeños propietarios para hacerse con sus tierras a través de deudas y créditos; deterioró las formas de trabajo campesinos, quitándoles autonomía y construyendo en los ingenios condiciones laborales semifeudales.

Y el agua allí. El agua cambió en el paisaje y con él. Cambiaron sus caudales. Pasando de ser vías acuáticas que conectaban el norte del Cauca con las cercanías de la ciudad de Cali, más al norte, a límites reducidos y angostos. El agua cambió su curso: con sus meandros siendo cercenados para dar espacio a líneas rectas con la que latifundistas modificaban el alcance de sus propiedades. Al agua le cambiaron el modo en que la tocábamos: de aljibes, pozos profundos y aguas claras, se pasó a tubos llenos de tierra y larvas. Se pasó de la abundancia a una escasez fabricada. De las aguas claras a las empozadas. En la tierra donde se produce la bebida ‘Gatorade’ no hay un acueducto digno. En el lugar donde la empresa ‘Familia Del Pacífico’ fabrica papel higiénico y pañitos húmedos, las personas no pueden lavarse el rostro y el cuerpo con facilidad. Son paisajes de la desigualdad y el agua, angosta y sucio en unos lados y abundante y clara en otras, serpentea y se empoza la realidad de ‘inequidades horizontales’ establecidas sobre todo un pueblo y su región.

El agua se presenta entonces como una entrada, una forma de hacer el recorrido por un modelo de desarrollo asimétrico, centrado en la acumulación y en la producción por la producción, trayendo consigo la consolidación de desigualdades e inequidades para poder vivir la vida. Desde el agua, iniciando en las anécdotas y descripciones sobre su naturaleza en el Guachené de mitad del siglo XX, pasando por su “entubamiento” y privatización serán el recorrido que se utilizará para presentar una parte de la historia de la modernización en este municipio y esta región de Colombia.

Para esto se buscará apropiar un vocabulario y unas herramientas conceptuales propias de la ecología política. Desde un punto de partida que se pregunte por el desarrollo y la ideología que encarna, se buscará retratar el día a día del agua en las manos de comunidades, usuarios, ciudadanos preocupados y campesinos arrinconados. Contrastando con esas cotidianidades del agua se expondrán las grandes planificaciones que adelanta el mercado -mostrando de manera evidente que el llamado ‘libre mercado’ siempre es un tipo de regulación- alrededor del territorio y la vida en él, y como el agua, su control y uso intensivo, son una parte central de la estrategia.

Desde acumulaciones primarias, violentas y explícitas, hasta sofisticados esquemas de comercialización y privatización de servicios públicos, el agua ha sido parte de las transformaciones económicas, ambientales y políticas del territorio y su gente. Con esta exposición se busca dar algunas luces sobre ese papel jugado, las implicaciones y las posibilidades políticas que abre su comprensión.




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* Ballestas Murcia
Facultad de Ciencias Humanas y Económicas. Universidad Nacional de Colombia - FCHE/UNAL. Medellín, Colombia