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Resumen de ponencia
Los indígenas en las ciudades latinoamericanas: el caso de Santiago de Cali

*Jairo Vladimir Llano Franco



Resumen: Las migraciones hacia las ciudades es un fenómeno repetitivo desde sus inicios, es más, las ciudades se configuran en parte por los procesos de migración hacia la misma, procesos migratorios que tienen su origen en que los pobladores rurales aislados y marginados buscan posibilidades de mejorar su bienestar, precisamente, la ciudad se convierte en el referente para que la calidad de vida del migrante y sus familias sea beneficiada, “…, la reconfiguración de la geografía urbana ha traído consigo grandes cambios en el estilo de vida” (Harvey, 2013, p. 34). Con esta percepción los pobladores rurales se movilizan hacia el espacio de la ciudad, pero no solamente, el querer un bienestar lleva a que las ciudades aumenten su población, también fenómenos como las confrontaciones armadas, las guerras, las tensiones políticas han determinado que el desplazamiento hacia la ciudad sea una constante, ya que se convierte en el espacio donde las diferencias políticas e ideológicas sean resueltas de una forma democrática, o esa es la concepción que se ha construido por décadas: “Desplazamiento como un cambio de lugar que ocurre por mayor o menor fuerza externa, debido a procesos tan variados como la migración, los desastres naturales, los conflictos políticos y militares o en relación con proyectos de infraestructura y acondicionamiento del territorio” (Janoschka, 2016, p. 36). Las ciudades colombianas en las décadas finales del siglo XX y el transcurrido siglo XXI se han poblado mayoritariamente por pobladores desplazados del conflicto armado provenientes de las zonas rurales, como campesinos que tenían sus parcelas y que fueron amenazados por grupos paramilitares que se apropian de sus territorios, o por grupos guerrilleros que los acusaban de colaboradores con las fuerzas militares estatales o paramilitares, e incluso en ciertas ocasiones por mieel desplazamiento de personas y algunos colectivos pertenecientes a las comunidades indígenas que pese a tener protección constitucional por su diversidad cultural son amenazados constantemente por los distintos actores armados, además en sus territorios las confrontaciones armadas son constantes originando los respectivos éxodos en un primer momento a cabeceras municipales y posteriormente a las ciudades: “…, el actual conflicto armado se hizo presente, desde sus comienzos, en algunos territorios indígenas, extendiéndose progresivamente, hasta llegar actualmente afectar la mayoría de comunidades indígenas del país” (Cortés Lombana, 2003, p 240). Las ciudades han realizado transformaciones en sus entornos y más específicamente en los centros de las ciudades, la sociología y la antropología urbana han descrito como la parte central de la ciudad entra en un proceso de decadencia debido a que quienes pueblan estas zonas con el pasar del tiempo se convierten en marginados, precisamente, por el proceso social que determina las tensiones, colisiones y transformaciones socioeconómicas. El deterioro estructural y habitacional como de la paulatina marginalidad socioeconómica de los habitantes históricos del centro de la ciudad es innegable, es en este momento donde aparecen las propuestas de renovación urbana por parte de los gobiernos locales y centrales, propuestas que se realizan desde una perspectiva técnica desde la planeación y que en repetidas ocasiones olvidan que la ciudad está poblada por personas, originando inconvenientes en los procesos de intervención en las obras que se proponen:
..., no existe racionalidad técnica al margen de la historia Concreta y que toda intervención del Estado en la organización de la vida social se realiza a partir y en la lógica de las fuerzas sociales existentes [...] la planificación urbana no puede ser un instrumento de cambio social, sino de dominación, de integración y de regulación de las contradicciones, sus efectos hay que analizarlos desde el punto de vista social y no en relación con un quimérico orden espacial (Castells, 1980, p. 9). El reconocimiento cultural que se realiza desde los pobladores y las instituciones caleñas es plausible, la situación crítica sucede en lo respectivo a lo socioeconómico, debido a que los recursos estatales para atender a los recién llegados siempre han sido escasos y las condiciones en que se instalan en la ciudad son precarias, conformando barrios populares en las zonas periféricas producto de invasiones o viviendas de bajo costo que ciertos migrantes pueden acceder con su poco capital, ampliando los cinturones de miseria en la ciudad
Pero no solamente las migraciones y los desplazamientos poblacionales campo-ciudad se ubican en los sectores populares que son en parte fundados y organizados por los recién llegados, sino que el centro de la ciudad en un primer momento se ha convertido en el espacio receptor de los que miran la posibilidad del progreso o la protección ante las confrontaciones armadas en los territorios, por eso con el tiempo los centros de las ciudades receptoras se convierten en zonas marginadas y excluidas pese a su ubicación geográfica, ya que allí se encuentran los referentes identitarios, las administraciones e instituciones públicas de decisión y ciertas organizaciones privadas centrales, por eso los centros de la ciudad oscilaran entre el decaimiento y la marginalidad, y la renovación urbana que impulsa lo histórico, el turismo, los servicios, las administraciones, los encuentros académicos, políticos y económicos, y la incorporación de la ciudad a las dinámicas comerciales del momento.
Desde esta perspectiva interdisciplinaria de la sociología y la antropología urbana las intervenciones estatales y gubernamentales en el espacio de la ciudad deben considerar las relaciones sociales con el fin de que sus políticas y estrategias de renovación no choquen con los pobladores y comunidades urbanas, sino por el e contrario salgan de procesos de concertación y conciliación que lleven a procesos de armonía pese a que los intereses sean disimiles e incluso contradictorios entre sí, ya que tanto los pobladores sean clases medias o marginados como los gobernantes o los funcionarios que determinan las acciones de intervención e intervienen en los procesos de renovación habitan en el espacio de la ciudad, es decir la ciudad es el resultado de la convivencia entre diferentes, medidas impositivas originarían nuevas tensiones que no benefician la armonía entre los ciudadanos. Es determinante aclarar que las ciudades son resultado de procesos de inmigración y migración, que aparecen de forma constante, los inmigrantes y migrantes son los que conforman y renuevan la población de la ciudad:
..., las formas tradicionales de la estructura social y del patrimonio cultural no se disuelven en el contexto urbano o metropolitano, aplastadas o pulverizadas por los gigantes mecanismos de la homologación y de la anomia urbana; al contrario, estas formas se rediseñan y se refuncionalizan hasta constituirse en elementos importantes no sólo de las vías de integración de los inmigrantes, sino también del proceso entero de reestructuración que a causa de la inmigración sufre la misma ciudad tanto como estructura urbana como unidad administrativa, productiva y social (Signorelli, 1999, 70).
Las ciudades en las últimas décadas junto al fenómeno de globalización, particularmente en el contexto latinoamericano, han tenido un crecimiento vertiginoso, crecimiento que ha llevado a que sean consideradas expresión de la diversidad, precisamente, por los nuevos habitantes que provienen masivamente y de una primera oleada de contextos rurales y étnicos diversos como las múltiples cosmovisiones campesinas, diferentes comunidades negras y el pluralismo cultural indígena, y un segundo grupo de inmigrantes y migrantes de menor densidad que son los provenientes de otras ciudades y Estados, por eso la ciudad se convierte en la expresión de la diversidad.




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* Llano Franco
Universidad Libre de Colombia UL. Cali, Colombia