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Resumen de ponencia
Narrativas de resistencia y proyectos extractivos: La defensa del territorio desde las ontologías indígenas de Chiapas, México

*Fermin Ledesma Dominguez



En pleno siglo XXI, los pueblos indígenas y sus territorios enfrentan el peor despojo de sus bienes naturales comunes (agua, tierra, aire y bosques, principalmente) a través de la puesta en marcha de un modelo de carácter extractivo que busca la explotación de manera intensiva y extensiva de la tierra y el ambiente. Estos proyectos obedecen a la reprimarización de la economía mundial que plantea la revalorización para la exportación de bienes primarios (hidrocarburos, minerales, energía eléctrica, etc) desde espacios periféricos para el mercado mundial. Autores como Composto y Navarro (2014) señalan que en realidad la reprimarización de los bienes comunes se explica a partir del patrón mundial de la acumulación del capital bajo la égida de la dominación/explotación/apropiación basado en el binomio modernidad/colonialidad como una forma ampliada de reproducción del capital que despoja controla y subsume todas las formas de trabajo, de subjetividad, de la cultura y la producción del conocimiento que en términos de Harvey (2003 ) es llanamente la nueva forma de la acumulación originaria, llamada acumulación por desposesión.

En oposición al modelo extractivo emergen diversas luchas socio-ambientales en defensa del territorio, la vida humana y no humana por parte de grupos ambientalistas, ecologistas, indígenas, campesinas y comunidades enteras que no solo ponen en juego el cuerpo sino que sacan a flote otros modos de existencia desplegados en luchas y procesos organizativos desde se plantean alternativas al modelo económico neoliberal. Estas luchas se convierten en espacios sociales donde se configuran particulares formas de resistencia, acciones colectivas, repertorios, narrativas y lenguajes de valoración para defender el territorio construido, vivido e imaginado. Así mientras el modelo extractivo propone proyectos de muerte, los movimientos sociales proponen proyectos de vida.
En ese sentido, esta ponencia presenta un panorama general de los proyectos extractivos en el área Zoque de Chiapas, en particular el conflicto socio-ambiental iniciado en agosto de 2016 contra el proyecto de extracción de hidrocarburos de la ronda 2.2 de la Secretaría de Energía de México para concesionar 84,500 hectáreas del territorio indígena, a partir del cual, los Zoques comenzaron a desplegar una serie de narrativas y acciones colectivas para defender el territorio con una fuerte carga discursiva identitaria, la memoria colectiva, los actores no humanos como la naturaleza, el agua, la vida y los espacios simbólicos, que desde la perspectiva zoqueana, representan a Nasakobajk (madre tierra, en zoque), en general, la reapropiación del territorio.

Bajo un sol incandescente de 38 grados centígrados, tres columnas de aproximadamente 6 mil hombres y mujeres zoques se formaron sobre el boulevard principal en la entrada poniente de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas para “peregrinar” durante 9 kilómetros hasta llegar al palacio de gobierno ubicado en el centro de la ciudad para exigir al gobierno federal detener la ronda de licitación petrolera que afectaría 84,500 hectáreas de tierras de 10 municipios del norte de Chiapas. Al frente, tres sacerdotes de la iglesia católica abanderaban el contingente con estandartes religiosos, mientras de fondo, música tradicional de tambor y carrizo acompañaba a la multitud. Así atravesaron la ciudad aquel medio día del 22 de junio de 2017.

Los zoques provenían de 6 municipios del norte de Chiapas: Ixtacomitán, Francisco León, Chapultenango, Tecpatán, Copainalá y Tapalapa, quienes desde el 31 de mayo de 2017 se habían organizado en torno al Movimiento Indígena del Pueblo Creyente Zoque en Defensa de la Vida y la Tierra (ZODEVITE) para oponerse al plan de extracción de hidrocarburos decretado por el gobierno federal.

Ante la presión ejercida por la movilización y previa a la “peregrinación”, ese mismo 22 de junio, la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) en transmisión vía internet anunció la suspensión del proceso de licitación por considerar que no se había llevado la consulta a la totalidad de las comunidades indígenas afectadas por el proyecto. El anunció de la CNH cayó como una esperanza para los movimientos sociales que defienden el territorio de cualquier proyecto extractivo que pretenden ocupar tierras campesinas e indígenas sin consentimiento de los pueblos.

La “peregrinación” por un lado representó un hito histórico entre los propios pueblos zoques porque es la primera vez que una protesta pública de los zoques toma la principal avenida de la ciudad para denunciar la falta de consulta a los pueblos y el rechazo a los proyectos extractivos, sobre todo, minería e hidrocarburos. Por otra parte, los zoques evidenciaron la emergencia de un conflicto socio-territorial donde se conjugan elementos simbólicos, identitarios, políticos, ambientales y religiosos, al poner en juego la identidad indígena en la lucha territorial de los recientes movimientos sociales.

Desde luego, las comunidades campesinas y organizaciones civiles se oponen al proceso de licitación porque observan en ella un proyecto de “muerte” y de devastación ambiental sobre su territorio, máxime cuando los zoques tienen la firme creencia de que Tza Manganan, Munganan y Tzama Pot, personajes y dioses zoques son los guardianes de los cerros y las montañas.

Durante las reuniones para organizar la lucha contra la extracción de hidrocarburos, en reiteradas ocasiones es común referirse a los “proyectos de muerte” como una narrativa que toman prestado de otros movimientos sociales del centro del país para referirse a los proyectos extractivos que amenazan el territorio zoque. Otra narrativa es “Nasakobajk”, un vocablo zoque que refiere a la tierra como dadora de vida y materialidad, usado para referirse a la madre tierra. En otras localidades, los zoques refieren que los duendes que cuidan los manantiales de agua de Chapultenango se han ido porque los humanos causaron desastres por eso se han secado los ríos y los arroyos. En Tapalapa, Celso Morales, contó que cuando se construyó la carretera asfaltada de Coapilla hacia la cabecera municipal los cerros tenían dueños, pero como los empresarios y el gobierno “no pidieron permiso para construir el camino”, entonces, Tzamanganan – hombre rayo - decidió irse de la montaña de niebla por donde atravesó la obra, no sin antes cobrarse con vida humanas la profanación del sitio montañoso. Para los Zoques, la ronda 2.2 amenaza con devastar al menos 14 ríos, arroyos y espacios simbólicos que forman parte de la identidad del territorio, entre ellos, el volcán Chichonal.

A partir del proceso organizativo para hacer frente al proyecto de la ronda 2.2, los Zoques comenzaron a desplegar una serie de narrativas y acciones colectivas para recrear y defender el territorio con fuerte carga discusiva que apela a la identidad, a la memoria colectiva y a los actores no humanos como la naturaleza, el agua, la vida y los espacios simbólicos, que dese la perspectiva zoqueana, representan a Nasakobajk (madre tierra, en zoque).




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* Ledesma Dominguez
División de Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad Autónoma Metropolitana - Unidad Xochimilco - DCSH/UAM-X. Xochimilco, México