Este trabajo de investigación se concentra en el análisis de la influencia de los medios y las mediaciones en la condición y situación de las mujeres shuar en el contexto de la explotación minera a gran escala en la parroquia Los Encuentros, de la provincia de Zamora Chinchipe.
Las mediaciones que influyen en el contexto socio-histórico cultural de las mujeres shuar se ubica desde el tipo de mediaciones que estructuran nuevas estrategias de recepción y penetran en la cosmovisión de la cultura shuar, lo que da como resultado un juego de interacciones donde las mujeres shuar viven en un constante proceso de hibridación. Este tipo de mediaciones se fusionan con otras fuentes de mediación, que miradas desde la estrategia metodológica cualitativa de la recepción propuesta por Guillermo Orozco en la “dialéctica de la mediación”, nos permiten tener un mayor entendimiento de la re-significación de las mujeres shuar en la cultura, en la política, en la economía, en la clase social, en el género, en la edad, en la etnicidad, en los medios, en las condiciones situacionales y contextuales, en las instituciones y en los movimientos sociales. (Orozco, Guillermo 1993). Toda esta investigación se organiza desde la perspectiva de género y las mujeres shuar como sujeto-audiencia.
Este proceso de mediación complejo es el escenario donde las mujeres shuar expresan su identidad, identidad que desde la clasificación genérica se conjuga con elementos como los de clase, mundo urbano y rural, comunidad étnica, nacional, lingüística, religiosa o política (Lagarde 1992). En este ecosistema, las mujeres shuar serán observadas desde sus construcciones simbólicas, lugar que ocupan en la sociedad y comprensión de su condición y situación naturalizada, es decir, el contexto se investiga profundamente, por lo expuesto, el problema se analiza desde el contexto.
La intromisión en la cultura shuar inicia entre los años 1536-1549, su principal interés era aprovechar todo lo que el “país del dorado y la canela” les pudiera ofrecer. Esta invasión es el principio de una “ocupación extractivista en la vida de los shuar” (IWGIA 2009). Las primeras minas que se identificaron en la región del Zamora, son Nambija y Magdalena, aunque Teodoro Wolf señalaba otras minas importantes como la de Cangasa y la de Yacuambí (Wolf 1892, 600).
Con la intención de sostener la conquista y asegurar la colonización por medio de la producción aurífera, se fundaron rápidamente varios poblados, que luego se organizaron administrativamente por un sistema de regiones y cada una fue categorizada en gobernaciones. En 1549 se instaura la ciudad Zamora de los Alcaides por Alonso de Mercadillo, Juan de Salinas Loyola, Hernando de Benavente y Hernando de Barahona. Cada jurisdicción tenía fines estrictamente políticos, es por eso que el Gobernador elegido era poseedor de una gran autoridad (Castro Ponce 2002). Este nuevo régimen de control político, económico y administrativo, dio paso a la creación de gobernaciones en la región amazónica como la Gobernación de Yaguarzongo y Pacamoros , centro administrativo que controlaba la explotación aurífera del suroriente.
Cuando Cristóbal Colón llega a América en 1492, siglo XV, dos mundos se encuentran, y se da inicio al sistemático plan de conquista y colonización. Alfredo Gómez Muller, se refiere a la representación europea del hombre “americano”, el otro –no europeo- es el amerindio –el ser bárbaro— es decir, el discurso de la “inferioridad natural” de los indígenas, se comprende desde esa alteridad negada que se amplía en la tesis elaborada por Juan de Ginés de Sepúlveda para justificar la guerra, conquista y colonización de los indígenas, a través de cuatro causas justas: la primera tiene que ver con inferioridad natural de los indígenas; la segunda se debe al deber el extirpar los cultos satánicos y, en particular, la práctica de sacrificios humanos; la tercera es para salvar a las futuras víctimas de esos sacrificios; la cuarta, el deber de propagar el evangelio (Gómez Muller 1997, 7,8). En otras palabras, estas causas justas reposan sobre la alteridad, Goméz Muller afirma que para Sepúlveda “la inferioridad por motivo de alteridad es insalvable” (Gómez Muller 1997, 9).
Entre las primeras misiones que llegaron a Zamora figura la Compañía de Jesús, en 1631 con el padre Rugi, quien habría explorado minuciosamente la cuenca del Zamora acompañando del capitán Pedro de Lara (Izaguirre 1978, 16). Después de esa fecha se conoce que el Obispo don José Carrión y Marfil llevó a cabo dos expediciones por el Zamora, en el año de 1788, de cuya misión se conoce muy poco. Sin embargo, los ejércitos espirituales no lograron establecerse debido a la resistencia de los shuar. Pese a estos resultados, los misioneros aclaran que “la madre España de los siglos diez y seis, diez y siete, y diez y ocho, dio a sus hijas de América una civilización estrechamente vinculada con la Religión católica” (Izaguirre 1978, 55).
Investigar a las mujeres shuar de Zamora Chinchipe, es reconocer el conflicto permanente al que han estado sometidas, al ser una provincia fronteriza se la asocia directamente con la guerra entre Ecuador y Perú, en términos históricos, ignorando las verdaderas razones de la negociación entre Ecuador y Perú que hoy la definen culturalmente.
En la Cordillera del Cóndor en los dos lados de la frontera existen concesiones mineras a empresas trasnacionales. En Ecuador, en la parroquia rural Los Encuentros, provincia de Zamora Chinchipe, se ubica el yacimiento aurífero “Fruta del Norte”, así también cuenta con minas de cobre, una de las minas más grandes es el “Proyecto Mirador, ubicada entre las provincias de Zamora Chinchipe y Morona Santiago. Todas estas concesiones estuvieron a cargo de empresas del ejército quienes se asociaron desde la década de 1990 con empresas canadienses.
En la demarcación de la frontera se dividió el territorio ancestral de los indígenas Shuar, Achuar, Awajunas y Wampis quienes habían habitado históricamente las cordilleras del Cóndor y Transkutukú. Todos fueron reclutados y entrenados militarmente por los ejércitos nacionales para enfrentarse entre ellos, fueron soldados indígenas expuestos a defender a los dos Estados-Nación, que luego se demarcaron, dividendo sus territorio y a sus familias (Ortiz, 2011; IWGIA, 2009. Citado en (Colectivo de Investigación y Acción Psicosocial, Ecuador 2017, 38).
En todo el desarrollo del contexto socio histórico de las mujeres shuar, la historia las describe a breves rasgos como las mujeres que servían “chicha” o como las mujeres que recibieron, entre risas, algunos espejos y otros utensilios por parte de los misioneros, observamos que la historia se escribió sin ellas, aunque existen algunos libros que hablen sobre las costumbres siempre son expuestas en posición al hombre y a sus roles.
Los tres procesos que suceden cronológicamente, debilitaron a la población shuar: el primero se dirige sobre las actividades extractivas de oro, donde se produjo un intenso proceso de colonización; el segundo, se estructura sobre el perspicaz proceso de evangelización en las tribus indígenas; el tercero, viene de la mano del conflicto fronterizo entre Ecuador y Perú. Todos estos alineados estructuralmente, no suceden aisladamente de la vida de los shuar, el rol que cumplen las actividades mineras invisibilizaron a las mujeres shuar, no hay registro histórico sobre ellas. Sin duda, la minería fue y es parte de un acelerado proceso de dominación que se sujeta parcialmente sobre la incertidumbre de los minerales disponibles en Ecuador.
El modelo de ocupación extractivista inició en el siglo XVI, después, en el siglo XX la minería es una práctica de subsistencia marginal en una país dependiente de sus productos de agro exportación, y se da apertura al capital transnacional desde la institucionalidad del Estado (Solíz Torres 2016, 31). En los albores el siglo XXI, continúan los “vientos neoliberales en la minería de Ecuador” y se regulan a través de diversas leyes y normativas que pretenden dinamizar la economía por intermedio de inversión extranjera para la apertura y desarrollo de la minería industrial a gran escala (Sacher y Acosta 2012).
La investigación en curso está dentro del contexto de la explotación minera a gran escala en la parroquia Los Encuentros. Este proyecto aurífero, según los reportes del gobierno, creará cerca de 3000 empleos para la población de la zona de influencia directa (cantones y parroquias cercanas al yacimiento). El proyecto minero está a cargo de la empresa canadiense LundinGold, que iniciará su fase de exploración en 2017 y en el primer trimestre del 2020 se prevé la primera producción de oro.
Cuando se inicia el recorrido en las zonas de influencia, particularmente en la parroquia Los Encuentros, se observa los resultados de una aparente responsabilidad social, como diría Ileana Rodríguez, responsabilidad social-nacional y un sentido de público constituido por las agencias financiadoras, museos y gobiernos (Nouzeilles 2002). En este campo de análisis, se estructuran imaginarios imperiales sobre la cultura de los shuar, donde las mujeres indígenas son colocadas en condiciones de dominación y subordinación que invisibiliza la feminización de la pobreza, puesto que en el ámbito de la responsabilidad social institucional, el hombre es quien accede a la oferta laboral que ofrece la empresa minera, posicionando a las mujeres shuar en niveles de opresión (cautiverios).
La base conceptual analítica en esta investigación es la mediación múltiple, dentro de este proceso de “interacción polisémica” y desde la perspectiva de género se observará que entre las mujeres shuar se desarrollan prácticas culturales de consumo que profundizan dentro del sistema social, condiciones y situaciones de exclusión e inequidades materiales y culturales en las mujeres shuar.