Resumen de ponencia
Democracia, educación y las artes del devenir: la nueva retórica y los retos del pensamiento crítico
*Juan Moisés García Rentería
En una de las conceptualizaciones antecesoras del pensamiento crítico, John Dewey define al «pensamiento reflexivo» como la consideración activa, persistente y meticulosa de una creencia a la luz de los fundamentos que la sustentan. La consideración acrítica de esta definición a llevado a un sector importante del mundo académico a homologar el pensamiento crítico con la lógica informal, esto es, el estudio de la argumentación y el razonamiento en contextos cotidianos. Sin embargo, mientras que las teorías alrededor de la lógica informal se concentran en la comprensión y evaluación de la argumentación en términos normativos, el proceso referido por Dewey es de una naturaleza distinta; sustentada por los supuestos metodológicos de la filosofía del pragmatismo, Dewey relacionaba el pensamiento reflexivo con las virtudes de una vida social democrática, la meticulosidad que permite el descubrimiento de nuevos valores y el replantamiento de antiguas nociones; una voluntad activa que implica situarse en el campo del conflicto moral que tradicionalmente constituye el campo de acción de la retórica. De acuerdo con Dewey, el pensamiento reflexivo implica los principios éticos de una ontología del devenir en que la naturaleza de nuestra identidad es producto de las decisiones del presente y las aspiraciones futuras que heredamos y modificamos desde el pasado. Esta ontología es expresada por Foucault como la continuidad que permite a la filosofía el desplazamiento y la transformación de las estructuras del pensamiento y de los valores tradicionales, al tiempo que facilita la disensión y el devenir en algo distinto a lo que somos.
En el presente estudio analizo desde la perspectiva de la nueva retórica las implicaciones de la homologación del pensamiento crítico con la lógica informal. El campo de la retórica se ha opuesto históricamente a la hegemonía de la racionalidad instrumental y el fundacionalismo epistemológico en las humanidades, en defensa de una alternativa metodológica que rindiera cuenta de las creencias y valores que forman la vida social. El conocimiento de la ars topica que formaba uno de los campos de estudio de la retórica propuesta por el filósofo napolitano Giambattista Vico proponía la aproximación al conocimiento probabilístico que constituye el fundamento de la vida ética y política. Para Vico, antes que el discernimiento de la Verdad, la preparación educativa debería dotar a las futuras generaciones de los saberes que permiten hacer frente a las incertidumbres éticas y políticas de la vida. La nueva retórica del crítico literario Kenneth Burke retoma en el siglo XX el estudio de Vico bajo lo que él concibe como el uso del lenguaje a manera de medio simbólico para inducir la cooperación en seres que por naturaleza responden a los símbolos. El estudio de Burke de la esfera pública lo llevó a concluir que la creencia en la autonomía de la racionalidad científica ha tenido consecuencias nefandas en la cultura Europea del siglo XX. Burke considera la incursión de la ciencia en el campo de los estudios políticos en las universidades estadounidenses un grave error. La retórica es la única equipada para lidiar con la contingencia y extender los límites de las costumbres que impiden el cambio en un mundo en constante devenir.
Tanto Dewey como Foucault entendían las implicaciones éticas de la ontología del devenir en relación al concepto retórico de technē. En la Grecia clásica, technē refería la dimensión humana de la inteligencia aplicada, un saber que no representa una relación epistemológica estática con un objeto sino una de tipo funcional que une al mundo y a un individuo siempre en proceso de construcción. Así, el pensamiento crítico puede ser asociado con los saberes productivos conocidos como technai, las artes del devenir asociadas en la retórica con la innovación y la transgresión del poder y la inequidad. Los saberes productivos generados a través del discurso retórico buscan la creación de un espacio dialógico que tome en cuenta la complejidad y la contingencia de la esfera pública. Los technai interrogan los supuestos naturalizados y normalizados que sustentan metafísicas elitistas o el dogma sensacionalista que oculta la complejidad de las sutilezas de la vida. Estos saberes se hallan sustentados en lo que Nathan Crick refiere como una fe radical que concibe a la democracia como una labor comprometida con la posibilidad de que la vida adquiera el estatus de arte. La retórica estudia el pensamiento crítico como enfrascada en lo social, lo ideológico y lo colonial, en constante desafío a las categorías de género, raza, clase y sexualidad, y comprometido con la busca de visiones de cambio. El pensamiento crítico para las democracias del antropoceno debe transcender los supuestos estáticos y universalizadores de la racionalidad instrumental y procurar las fuerzas del arte para erradicar aquello que nos detiene y limita nuestras aspiraciones de crecer y construir un mundo mejor.