La ponencia es producto de un trabajo de investigación multidisciplinario que viene desarrollando el grupo de académicos proponentes desde 2010 en adelante. Se realiza sobre un análisis a las relaciones de poder Norte-Sur en el debate ambiental global, con foco en la construcción de acciones y posicionamientos reflexivos en favor de la soberanía del Sur en general y de América Latina en particular, así como del derecho a una vida digna de sus pueblos bajo parámetros propios de la Justicia Ambiental. En este sentido, la ponencia se sitúa en la intersección analítica, entre la dimensión internacional-estratégica del debate ambiental con la dimensión política nacional del mismo. Específicamente, se señala que la dimensión política de la problemática ambiental debe ser analizada como un fenómeno complejo que va mucho más allá de los argumentos y discursos "políticamente correctos" que claman por un medio ambiente sano y/o sustentable tanto para las actuales como futuras generaciones, que en su momento (1987) definió la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo por medio de su ya clásico informe Nuestro Futuro Común. Sin negar la importancia de este informe y sus conceptos (como, por ejemplo, el desarrollo sostenible o sustentable), y el aporte que significó para impulsar las negociaciones internacionales destinadas a superar lo que se definió como crisis ambiental global, se señala que es necesario contextualizar políticamente el propio surgimiento de este debate en la agenda internacional y que, por lo menos formalmente, se instaló en la agenda pública mundial con la Conferencia de las Naciones Unidas Sobre el Medio Humano de Estocolmo 1972. Se afirma que desde su surgimiento, este debate ambiental refleja una importante tensión estructural de poder en las relaciones Norte-Sur, así como también, en la medida que se va socializando en las distintas comunidades nacionales, expresará permanentemente las contradicciones políticas propias de esas sociedades a raíz de la confrontación de intereses contrapuestos por parte de los actores político-sociales. En este sentido, el debate ambiental reflejará e involucrará temas de discusión que van desde la forma de entender la democracia y la justicia social hasta los estilos y concepciones de desarrollo, así como lo que se considera una sociedad deseable. Por lo tanto, se plantea que los distintos grupos humanos y/o sociedades que habitan este planeta lo hacen en condiciones, sociales, culturales y de poder, muy diferentes lo que se traduce en diferentes representaciones de realidad ambiental, global y local. Esto no quiere decir que los problemas ambientales no existan o deban ser negados, sino que existen distintos énfasis y formas de entenderlos. Por ejemplo, desde un punto de vista social, la percepción de la problemática ambiental y los énfasis para su solución serán muy distintos cuando se trata de países y sociedades con un ingreso per cápita promedio de 45 mil dólares y una esperanza de vida promedio de 80 años y más años, como ocurre en las sociedades del Norte global (así como entre las élites económicas del Sur), frente a un ingreso per cápita de menos de 200 dólares y con una esperanza de vida de 45 años o menos, como ocurre en muchas regiones pobres y carenciadas del planeta como, por ejemplo, aquellas más seriamente afectadas de la pandemia del SIDA. por lo tanto, lo que se realiza con este estudio, es un análisis crítico al discurso genérico y "apolítico", que no incorpora estas distinciones y apela a la "especie humana" de manera neutra y totalizante como causante de la crisis ambiental global, así como apela sin distinciones a la "especie humana" para que preserve un Medio Ambiente sano y sustentable, sin señalar, por ejemplo, que fue lo que hoy día se conoce como Norte global el que generó la crisis ambiental con su modelo de desarrollo y crecimiento económico y con su estilo de vida (fenómeno que está totalmente comprobado hoy en día). Se afirma, que este discurso genérico, o sea que evita hacer las distinciones señaladas, es en sí un discurso de poder y que responde a estrategias de poder (aquí caben, por ejemplo los conceptos de antropoceno, entre otros). En síntesis, se plantea que no existe el discurso ambiental neutro o genérico. Lo que existen son estrategias discursivas, que responden a diferentes perspectivas, intereses y relaciones de poder. De la misma forma, los activismos ecologistas y ambientalistas que se desenvuelven en el Sur, no son políticamente inocentes o ambientalmente neutros, sino que reflejan las propias tensiones y contradicciones sociales existentes, tanto al interior de cada sociedad como en las relaciones Norte-Sur. Y, en este sentido, parte del activismo ambientalista que se desenvuelve en el Sur responde a nuevas y sofisticadas estrategias de dominación del Norte global.