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Resumen de ponencia
Geopolítica interior, mestizaje, desigualdad y violencia. Bernardo Canal Feijoo en el debate latinoamericano sobre el mestizaje.

*Ana Teresa Martinez



Los procesos de reetnización en Argentina, que suponen configuraciones y modalidades muy diversas entre sí según el lugar del espacio social en que se producen y las historias que reescriben, han puesto en cuestión -desde los años 90 sobre todo- las políticas conceptuales y formaciones de identidad que configuraron la imagen racial del país oficialmente sostenida, en especial desde la organización nacional de fines del siglo XIX. En un contexto latinoamericano donde en varios países del continente se elaboraba una ideología de mestizaje que tenía propósitos integradores y para eso valorizaba -con sus enormes ambigüedades- el costado indígena latinoamericano, Argentina se caracterizó por una política conceptual y una serie de prácticas -que constituyeron políticas de estado de largo plazo- de negación de todo lo que no fuera blanco y europeo. Recordar esto no necesariamente significa perder de vista las diversas variantes epocales y regionales, formulaciones diversas, y negociaciones (toda política supone siempre alguna negociación a partir de estados de relaciones de fuerza fundados en violencia física y simbólica) que supuso la ideología y las prácticas vinculadas con el “crisol de razas”: desde la invención del “gaucho”, cuyo prototipo pampeano de declinó en variantes “regionales”, a todos los modos en que el criollismo buscó producir identidades diferenciadoras a la vez de la “chusma” india y del “aluvión zoológico” inmigratorio, el “mestizaje” en Argentina sólo refiere a la degradación hacia el indio o el negro, jamás la mezcla europea que “mejora la raza” o el blanqueamiento a través del trabajo, la vestimenta y la socialización. Es más bien partiendo de la relación -habitualmente dada por supuesta pero poco tematizada- entre estructura social, organización del espacio y etnia (Alvarez Leguizamon, Arias y Muñiz Terra), que en el marco de aquella ideología racializadora y sus políticas, nos interesa analizar el particular discurso sobre la mesticidad que propone el ensayista Bernardo Canal Feijóo (Santiago del Estero, 1897- Buenos Aires, 1982) a mediados del siglo XX.

Ya Alejandra Mailhe ha mostrado cómo este autor, desde fines de la década de 1930 “modernizó” los estudios de folklore introduciendo el psicoanálisis como instrumento interpretativo, rompiendo así con la idea que asocia lo “popular” con una ontología trans-histórica. En trabajos anteriores, yo misma me he detenido en su particular análisis de la geopolítica interior de Argentina. En este trabajo exploraré su idea de mestizaje publicada en 1955, en un contexto de crispasiones racializadoras a causa de la puesta en cuestión práctica del crisol de razas blanqueador, que había supuesto el acceso de los “cabecitas negras” a diversas instancias de poder político, ascenso económico y legitimación social, a pesar incluso de la ambigüedad del peronismo sobre la cuestión. Cuando el “terror étnico” parece calmarse con la derrota del peronismo, este antiperonista del interior intenta recordar a su propia clase, decente e intelectual, que Argentina sigue situada en los “Confines de Occidente”, a través de un libro que tuvo muy poca recepción y para el cual José Luis Romero -afirma en correspondencia personal- no encontraba reseñista. El mismo año Canal había publicado otro libro largamente preparado “Constitución y revolución”, una especie de historia intelectual de Juan Bautista Alberdi que, por el contrario, despertaba marcado interés. Las razones de una recepción son enormemente complejas, y no pretendemos ver este avatar más que como un indicio que nos pone sobre una pista que nos interesa explorar, un punto de entrada a la vez al texto de Canal Feijóo y a los modos como el mestizaje, en su ambigüedad y doble perspectiva, ha sido nombrado, analizado y vivido en Argentina a mediados del siglo XX.
En efecto, si como muestra Marisol de la Cadena, el mestizaje es una ideología que en América Latina carga y combina de modos diversos una doble vertiente: la hispana de la limpieza de sangre como esquema de percepción y clasificación moral, social y político; y la decimonónica moderna de la hibridez biológica; entonces, se vuelve más claro el movimiento -según el estado de relaciones de fuerzas en los diversos momentos, lugares y contextos de palabra y acción- que se habilita en Argentina entre un crisol de razas blanqueador cuando los sujetos adhieren al orden establecido en la propuesta civilizadora y modernizadora, y el ennegrecimiento que da lugar al cabecita negra (y otras versiones históricas de ennegrecidos) cuando el orden de la deferencia y las jerarquías en diversas modalidades son conmovidas y amenazadas (Guber, Briones). La interpretación del intercambio de dones entre etnicidades y estado de bienestar, cuyos momentos bosqueja y analiza Escolar, puede ser también enriquecida en esta clave, ya que la ambigüedad del híbrido conceptual (que conjugaría dos regímenes intelectuales) permite desplazarse en las diversas direcciones que la complejidad perceptiva y marcadora de la combinación habilita. En suma, el “terror étnico” y el “patrullaje” consiguiente (Segato, Adamovsky) que caracterizaron las formaciones de alteridad en Argentina tuvieron a mediados del siglo XX un momento de particular virulencia. Este momento es el de la publicación del libro que nos interesa.
Como hace notar Horacio Gonzalez en el prólogo de la reedición del libro que hizo la Biblioteca Nacional en 2007, el texto de Canal podría ser visto como buen caso de lo que era posible pensar (y lo que no) a mediados del siglo XX, con la idea “culturalista” de cultura, previa al “giro-linguistico” y al estructuralismo, previa a los desarrollos de la semiótica, aunque en su umbral, cuando aparece la incomodidad gracias a los procesos de descolonizacion de postguerra. Sin estos instrumentos, en aquel contexto teórico, este ensayista elige hablar de “contactos” (con pleno conocimiento de los riesgos de quedar pegado del difusionismo ya en descrédito por entonces) para no hablar de mestizaje, para no aceptar lo que le parece una metáfora biológica de hibridez y para poder pensar en plazos largos, que se extiendan más allá en el período prehispánico, poniendo en evidencia la historicidad ineludible de todo grupo humano. Historizando la idea de universalidad cultural y de humanismo de una Europa que considera tal sólo para el proyecto imperial, intenta recuperar la trama de los sucesivos “contactos” históricos en la zona marginal que es el Norte Argentino, para recuperar la “vox clamantis” del “costado uterino” que considera desoída por “la clase culta” argentina pero presente como un ineludible negado. De hecho, en 1971, cuando prologa “De la algarroba al algodón. Movimientos milenaristas del Chaco-Argentino”, de Cordeu y Siffredi, Canal Feijóo sospecha que entre las razones del retardo relativo con que “el espíritu culto” argentino “despierta al interés por los estudios etnográficos”, una es el supuesto “estadio de 'barbarie' y aún 'salvajismo'” en que se supone a las poblaciones indígenas, junto a la “necesidad subconsciente de eludir el tema” para evitar un “cargo de conciencia”, pero también el carácter “místico” con que fue asumida la “causa de la civilización” en la etapa constitucional del país.
Tratando de abrir otra vía, en Confines de Occidente había sostenido ya una reflexión sobre el mestizaje en Argentina que quedó sin éxito de lectores ni circulación: un mestizaje no “cumplido” en términos culturales, marcado por la violencia y listo para aprovechar diversas alternativas históricas en beneficio del lado dominado/uterino. Un “mestizaje” que rechaza explícitamente la transposición biologicista de la hibridez, y se plantea como proceso abierto, donde la indigenidad se encuadra de modo inestable, sin perderse ni diluirse ni hacia lo “negro” ni hacia lo “blanco”. Queda allí, en “detente”, pasmada, pero lejos de repetir el tópico tan común entre lo folklorólogos de entonces, del indígena como parte de la naturaleza inmóvil, se trata de un “pasmo histórico” abierto a la reactivación creativa, a la espera del momento apropiado.

No nos proponemos en este trabajo un análisis de recepción en sentido estricto, sino perfilar un punto de entrada nuevo al análisis de la obra de Canal Feijóo por un lado, intentando comprender mejor su original posición como intelectual liberal, antiperonista, mediterráneo y folklorólogo, pero sobre todo nos interesa contribuir a entender en ese movimiento el mapa de las variantes de los discursos racializadores en Argentina.




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* Martinez
Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y de la Salud. Universidad Nacional de Santiago del Estero - FHCSyS/UNSE. Santiago del Estero, Argentina