Desde una lectura de género, este trabajo tiene como objetivo presentar los principales resultados de un estudio de carácter cualitativo en torno a la relación entre el mundo urbano en una ciudad como Santiago de Chile, y las experiencias cotidianas que un tipo de sujeto en concreto tiene en ella: las mujeres jóvenes universitarias. El foco de interés ha estado puesto los encuentros y en las interacciones que en las calles se producen, la manera en que perciben a los otros en la ciudad, es decir, las maneras de sociabilidad. De esta manera, se presenta la tesis que las mujeres jóvenes universitarias de Santiago tienen una ambivalente relación con la ciudad. Dicha ambivalencia será argumentada por tres puntos sucesivos que guían a esta ponencia; las experiencias cotidianas, las expectativas ideales, y el trabajo del sujeto.
En primer lugar, considerando el material empírico, y a nivel de las experiencias y el encuentro con los otros, es posible identificar un conjunto de experiencias negativas y positivas. Negativas, de miedo y de violencia, encarnadas sobre todo en la experiencia del acoso callejero y con la percepción de un trato sexualizado, será a este nivel, desde la percepción del trato sexualizado la manera en que las mujeres jóvenes universitarias elaboran sus experiencias subjetivas en la ciudad, es decir, es a partir del género y la diferencia sexual la manera en que las entrevistadas elaboran subjetivamente sus experiencias cotidianas en la ciudad. A su vez, por otro lado, también se identifican experiencias positivas en la ciudad, donde esta se revela como un espacio particular espacio de encuentro, significación propia, y de encuentro lúdico con otros, de placer. Lo que esta percepción ambivalente tensiona es que, en segundo lugar, la ciudad es vivida desde una importante expectativa ideal sobre el trato, en tanto que las mujeres jóvenes universitarias poseen una vigorosa expectativa de igualdad de trato, es partir de ella como evalúan su encuentro con los otros en la ciudad. Sin embargo, dicha expectativa funciona como punto de partida, y punto de llegada, y al medio, se encuentra negada y tensionada por las experiencias. Lo que esto produce es, en tercer lugar, que se dé un arduo trabajo de las mujeres jóvenes, en tanto que individuos, para convertirse en sujetas, pues si la ciudad es percibida como un derecho, a fin de cuentas, son ellas mismas, a través de una gama compleja de estrategias, recursos simbólicos y habilidades de sujeto, quienes deben encargarse de llevarlo a cabo para poder habitarla. La ciudad se presenta para las mujeres jóvenes como un espacio de ambivalencias, en tanto, para poder usar uso de ella, y ejercer su derecho a la ciudad, son las propias actoras inmiscuidas quienes deberán ejecutarlo, en una modalidad de sujeto fuerte, preservando la seguridad propia y andando “siempre atenta”, son ellas mismas quienes se verán enfrentadas a cuidarse.
De esta manera, considerando a estas actores, es posible reconocer como un conjunto de elementos de la vida cotidiana y práctica, y del encuentro con los otros, que a causa de fenómenos estructurales en la sociedad chilena, han ido progresivamente siendo tensionados, puestos en crítica y sancionado normativamente, al respecto, la crítica y problematización del acoso sexual callejero – anteriormente llamado piropo – lo muestra de manera notable, en tanto ciertos tipos de comportamientos que se perciben de manera anclada en las formas de relacionarse, de manera tradicional, deja de ser percibida como legitimo o deseable, en el caso presentado, en el ámbito de la coquetería. Se trata, de una tensión entre antiguas y nuevas maneras de comportarse y habitar lo social. La tensión, ya intuida por Gramsci, entre lo viejo que no acaba de morir, y lo nuevo que aún no nace.
La investigación empírica en que se basa este trabajo corresponde a la tesis de grado en Sociología del autor, la cual se baso en un centenar de entrevistas semi-estructuradas a mujeres jóvenes universitarias que se desplazaran por el Gan Santiago.