La globalización es un fenómeno que empieza a hacer presencia desde la segunda mitad del siglo XX y cuyo fundamento se orienta hacia la promoción de las economías de mercado, el intercambio fluido de bienes y servicios, la reducción progresiva de las fronteras (Lascurain y López, 2013) y la aparición de nuevos actores que interactúan en el sistema internacional, para llevar a cabo relaciones de tipo económico, comercial y político.
Como parte de esta dinámica, los gobiernos subnacionales han empezado a jugar un rol fundamental en la gestión y establecimiento de relaciones de cooperación internacional, con el propósito de aumentar su presencia internacional y responder a los desafíos del desarrollo.
Por esta razón, la cooperación descentralizada (COD), entendida como el conjunto de acciones de cooperación internacional que realizan o promueven los gobiernos locales y regionales (APC-Colombia, 2013, p. 2), ha sido una modalidad promovida desde los asuntos internacionales de estos gobiernos y desde el contexto en el cual se despliega una parte de las políticas de cooperación para el desarrollo a nivel mundial.
En este escenario, la tendencia muestra cómo desde algunas ciudades de países en América Latina como México, Colombia, Chile, Perú, Argentina, Brasil, entre otros, se han impulsado estructuras organizacionales de gestión pública con algunas características que se reflejan en la conformación de oficinas, legislaciones, políticas, estrategias, recursos financieros y humanos, que se convierten en el medio para institucionalizar, legitimar y establecer relaciones con sus socios internacionales. Alrededor de ellas se han creado además, reglas, normas y directrices que guían el comportamiento del gobierno y moldean las expectativas generadas en el ámbito de acción correspondiente (Jackson y Sorensen, 2010).
De esta manera, se considera que estas estructuras institucionales reducen la desconfianza entre los cooperantes, promueven continuidad en la interacción entre sí, y por ende generan sensación de estabilidad y certidumbre en sus respectivas relaciones y acciones conjuntas. Esto parece lógico en razón a que, “la estructura, el diseño y la funcionalidad de las agencias de cooperación internacional, organismos multilaterales, mecanismos de cooperación, etc, juegan un rol trascendental y permiten determinar la capacidad de estos entes para conseguir sus objetivos” (Karns y Mingts, 2010, en Prado y Ochoa, 2017, p. 290).
De ahí la importancia de analizar la tendencia de patrones sobre los procesos de institucionalización en la cooperación internacional descentralizada mediante la visión neoinstitucionalista y su vertiente sociológica de análisis organizacional y con ello, explicar la similaridad organizacional y los efectos y consecuencias del isomorfismo. El argumento central de este enfoque demuestra como en los campos organizacionales, que para este caso son las oficinas de relaciones internacionales o cooperación internacional, es posible evidenciar una homogeneidad de prácticas y acuerdos y una reproducción de estructuras y reglas generando un isomorfismo institucional en el que se establecen reglas, normas y procedimientos que son los que terminan por legitimar los procesos (DiMaggio y Powell, 1999).
Atendiendo a este contexto, la ponencia tiene como objetivo examinar los factores explicativos de los procesos de institucionalización de la cooperación descentralizada tomando como casos de estudio las ciudades capitales de Bogotá y Ciudad de México. Esto con el fin de identificar las similitudes, las diferencias, las tendencias y las oportunidades más representativas.
Para lograr el objetivo planteado, una primera parte de la ponencia contextualiza algunos elementos fundamentales para comprender las dinámicas de la COD y el impulso de las estructuras institucionales para promover los asuntos internacionales. Para ello, posteriormente se examinan los casos de Bogotá y Ciudad de México en razón a que, son dos ciudades capitales que hacen parte de estados de América Latina con estructuras político-administrativas con algunas similitudes. Adicionalmente, las dos ciudades han demostrado avances significativos en la institucionalización de su cooperación internacional lo que permite examinar las debilidades y fortalezas, a partir de los marcos jurídicos e institucionales que soportan los campos organizacionales para tal fin, los documentos programáticos y de política y algunas de las tendencias de sus iniciativas de cooperación de los últimos años.
El planteamiento principal considera que, desde la perspectiva del institucionalismo, la tendencia de estos procesos viene de la mano de prácticas isomorfas y patrones preestablecidos que, a pesar de sus debilidades, ayudan a mantener y legitimar los campos organizacionales dedicados a los asuntos internacionales.
La ponencia hace parte de los avances de la tesis doctoral de la autora, cuyo objetivo principal consiste en estudiar la cooperación descentralizada desde una perspectiva institucional a partir de la construcción de una tipología, comparando los casos de Bogotá, Medellín, Cartagena y Cundinamarca.