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Resumen de ponencia
La festivalización de la cultura en Costa Rica

*Sergio Villena Fiengo



¿La festivalización de la cultura en Costa Rica?
Sergio Villena Fiengo
Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad de Costa Rica
(Propuesta de ponencia)

En un discurso pronunciado en el año 2006 con motivo de la inauguración del Festival de Salzburgo, publicado en español con el título “¿Por qué celebrar festivales en el siglo XXI?”, el célebre historiador Eric Hobsbawn señala que, desde la década de los 70s del siglo XX, los festivales “se están multiplicando como conejos” a nivel mundial. Atribuye esta tendencia a que se vive “una época de expansión y alteración cultural” en la cual los festivales no se caracterizan tanto por la innovación y la ruptura con el pasado, como por el descubrimiento de nuevas formas de comunicación artística en desarrollo, por nuevas formas de experiencia estética y por la aparición de nuevos grupos de público.
Hobsbawm –que reflexiona a partir de los festivales musicales- considera que, pese al espectacular desarrollo de las tecnologías de la comunicación y las intensificación de las experiencias culturales “virtuales”, los festivales pueden todavía representar un importante papel en la vida cultural en un mundo en vías de globalización. Más aún, con espíritu más integrado que apocalíptico, considera probable que el siglo XXI sea testigo del apogeo de esta forma de experiencia cultural, porque le parece que los festivales constituyen “actividades reales en lugares reales” que permiten “seguir soñando con la fusión de la comunidad, el arte y el genius loci, del público y los artistas. Y donde, por un momento, el sueño se hará realidad”.
Por su parte, Iordanova y Rhyne señalan, en la introducción a un libro colectivo recientemente publicado, The Festival Circuit (2017), hacen referencia a los festivales –especialmente a los de cine- no como eventos aislados, sino como un parte de un sistema o, en una traducción literal, como un “circuito” o una “red”. Así, refiriéndose específicamente a los festivales de cine, señalan: “there is consensus that since the 1980s, film festivals have proliferated at an exponential rate in every corner of the globe. More importantly, there is also consensus that the festival network has grown not only in terms of sheer numbers but also in influence.” (2017: 2)
Esta proliferación de festivales, que los autores bautizan como el “syndrom festival” se estaría produciendo de maneras múltiples, entre las que destacan las siguientes: la ampliación de la geografía de los festivales (lo que podríamos denominar el “festival scape”), la densificando los calendarios festivos, pero también la diversificación de sus temáticas y públicos. Como resultado, hoy se organizan festivales en latitudes y longitudes cada vez más extremas, durante prácticamente todo el año, incluyendo prácticamente todas las disciplinas artísticas y, todavía más, multiplicando los encuentros interculturales, borrando las barreras entre los niveles culturales (alto, medio, bajo) y convocando públicos cada vez más amplios y diversos.
De esa forma, comienzan a emerger también “circuitos de festivales”, creándose múltiples redes internacionales (tendencialmente de alcance global) de eventos artísticos y culturales por los cuales circulan múltiples actores, entre los que destacan artistas, productores, curadores, coleccionistas, gestores culturales, inversionistas, publicistas, agentes y otros. Ante ese fenómeno, algunos académicos consideran que ha llegado el momento de plantearse la necesidad establecer una nueva área de estudios culturales: los “festival studies” o “estudios de festivales”. Este tipo de estudios guardaría relación con otra tendencia, que en el entorno latinoamericano ha reclutado adeptos, sobre todo en Brasil, que ha enfocado su atención en el estudio de los llamados “mega eventos”, cuya atención se ha dirigido fundamentalmente al estudio de los grandes festivales deportivos, entre los cuales destacan los Juegos Olímpicos y las Copas Mundiales de Fútbol.
Precisamente, Bennett, Taylor y WordWard han publicado recientemente una recopilación de artículos que podría considerarse un libro pionero sobre los “Festival Studies”. Estos autores consideran que está ocurriendo, más que una proliferación de festivales, lo que está ocurriendo es una “festivalización de la cultura”, entendiendo como tal el proceso en el que los festivales tienen a convertirse en el componente fundamental en el mundo cultural contemporáneo: “In a world where notions of culture are becoming increasingly fragmented, the contemporary festival has developed in response to process of cultural pluralization, mobility and globalization, while also communicating something meaningful about identity, community, locality and belonging. The contemporary festival therefore becomes a potential site for representing encountering, incorporating and researching aspects of cultural difference.” (2018)
Estos autores, están interesados en estudiar las razones, formas y significados que caracterizan a los festivales contemporáneos, contrastando los mismos con otros eventos culturales “tradicionales”, como las fiestas, los carnavales y las ferias, que “históricamente han servido como formas de participación utilizadas para articular y comunicar valores compartidos, ideologías y mitologías centrales para la visión de mundo de comunidades relativamente localizadas.” (2014: 1) Así, el libro compendia una serie de estudios que se orientan a estudiar el papel de los festivales, locales y globales, en relación con las identidades culturales, los estilos de vida, las ideologías políticas, las prácticas de ocio, los estilos creativos, los gustos culturales y las modalidades de participación de las audiencias.
Ahora bien, ¿podemos hablar en el caso de Costa Rica de una “festivalización de la cultura”? ¿cuál es la oferta de festivales y cuál su impacto sobre las maneras de producir, poner en circulación y consumir el arte, es decir, sobre el campo artístico? ¿cuáles son los “pro” y los “contra” de la proliferación de los festivales culturales artísticos en Costa Rica en términos sociales, culturales, políticos y económicos? ¿Tienen efectos positivos, como pensarían los “ingenuos” y los “integrado”, o más bien sus efectos son principalmente negativos, como seguramente creerían los “cínicos” y los “apocalípticos”? ¿Será esta modalidad de evento cultural lo que nos permitirá superar nuestro estancamiento cultural? O, por el contrario ¿producirá en nuestro medio una nueva versión de aquello que a fines del siglo XIX el sociólogo alemán George Simmel denominó “la tragedia de la cultura”? En fin, ¿cuáles sus consecuencias en términos de las funciones “salvíficas” históricamente asignadas a la cultura en la modernidad, en la construcción de la nacionalidad, en la resolución de la “cuestión social” y de la integración de la diversidad?
Algunas preguntas adicionales que orientan nuestra exploración son las siguientes: ¿Cuál ha sido el desarrollo histórico de las festividades masivas en Costa Rica? ¿Cuáles son las razones de la proliferación reciente de eventos tipo festival y feria? ¿Quiénes son los “sujetos” que organizan (gestores), alimentan (productores) y consumen (receptores) en estos eventos? ¿Cuáles son sus modalidades, sus funciones, su calendario y su geografía/territorialidad? ¿Cuál su relación con los “niveles culturales”: alto, medio, bajo? ¿Cuál la participación de los sectores societales: Estado, mercado y sociedad civil? ¿Cuál su relación con el campo cultural y con el campo artístico (y sus subcampos)? ¿Cuáles sus temas y objetos de transacción (lugares de concurrencia: restringido (congreso académico) y ampliado (público general)? ¿Cuál su relación con las claves interpretativas: identidad nacional, modernidad, cuestión social, alteridad?




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* Villena Fiengo
Instituto de Investigaciones Sociales. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Costa Rica - IIS/UCR. Ciudad Rodrigo Facio, Costa Rica