El presente trabajo se aproxima a mostrar una acción poco conocida, resultado del enfrentamiento a la Dictadura cívico-militar en Chile a finales del siglo pasado en sus prácticas de agitación y propaganda; esta acción es la recopilación, registro, archivo físico y conservación del material gráfico y en particular del afiche del periodo de clandestinidad.
El aumento de gráfica política en sectores populares en Chile se enmarca en los momentos históricos de mayor participación de la ciudadanía, por ejemplo están los procesos de campaña política de los distintos Frentes Populares durante el siglo pasado hasta llegar a los mayores niveles de explosión del color y de la consigna en el periodo de la Unidad Popular, al inicio de la década de los 70; la Dictadura cívico-militar detiene y destruye este proceso a partir del año 1973, luego en los procesos de resistencia en la clandestinidad los sobrevivientes y nuevos luchadores empiezan a instalar su estética con grandes retrocesos en lo técnico y en lo artístico. Aunque no es el tema de esta presentación también se puede comentar que lo gráfico irrumpe nuevamente en lo político en el año 2011 con el ascenso de los movimientos estudiantiles como respuesta a la crisis de la transición a la democracia en Chile, que se podría resumir en el presente como el término del bipartidismo con el nacimiento del Frente Amplio como tercera fuerza política gravitante.
En la década de los 80, la gráfica se muestra de diferentes formas: Afiches, panfletos, rayados, boletines, etc. Primaban, por las exigencias propias de la clandestinidad, el formato pequeño si hablamos de papel y el rayado o mural rápido si hablamos de pared como espacio de intervención. Se privilegió los afiches con uno o dos colores, el panfleto o volante con un solo color y el rayado con lata de spray de pintura, el mural ya viene a intervenir el espacio a finales de la década de los 80 cuando se acercaba el proceso de transición a la democracia y disminuía el nivel de clandestinidad de la actividad política opositora.
La gráfica popular de izquierda, mucho más en periodo de clandestinidad, persigue instalar un discurso simple y explícito, está asociado a lo desechable: se rayan muros, se lanzan volantes a las aceras, se pegan afiches en las paredes. Todo queda a la voluntad del caminante, del lector ocasional, del vecino presto a limpiar el rayado en el muro, a barrer el panfleto o simplemente a destruir el afiche en el pared, no existe este afán del coleccionista que aún se demuestra en el presente con exposiciones de las obras gráficas del periodo del gobierno de Salvador Allende como la creada por los hermanos Larrea Mangiola , que son obras pictóricas y de gran formato, logro muy difícil de obtener en periodo de clandestinidad, no sólo por ausencias de recursos económicos y técnicos sino principalmente por las urgencias del momento y los problemas de seguridad personal que significaba producir, transportar y pegar dicho material.
Lo anterior convoca a decir que no existía el coleccionista de material gráfico o de propaganda en Dictadura, no sólo era peligroso guardar dicho material sino además cuando se producía su difusión en la sociedad y sus diferentes expresiones quedaban en calidad de desechable luego de su uso. Hay excepciones a este fenómeno como es el Tallersol, en Santiago de Chile, que tuvo un importante nivel de producción desde el año 1977 hasta la actualidad liderado por Antonio Kadima, lograron conservar más de 5.000 afiches del periodo de la dictadura y en la actualidad se ha desarrollado un variado trabajo de investigación relacionado con dicho taller, como por ejemplo el trabajo realizado por Nicole Cristi y Javiera Manzi. En la actualidad también hay grupos de jóvenes que tratan no sólo de investigar dicho material sino también obtener nuevas expresiones artísticas desde dicho estudio, como son el Taller de Serigrafía Instantánea y Espora. Todas las experiencias anteriores, incluidas las desarrolladas por Mauricio Vico, son en la capital, Santiago de Chile, pero existe el esfuerzo de coleccionistas privados, en la actualidad, que incluyen producciones de otras ciudades y experiencias del exilio. Quedo mucho trabajo por hacer en el registro y rescate de la Memoria histórica.