La emergencia del movimiento mapuche contemporáneo en el territorio argentino y chileno hace casi tres décadas ha puesto en evidencia las deudas pendientes de los estados a uno y otro lado de la cordillera en materia de reconocimiento de derechos políticos, económicos y territoriales de los pueblos originarios.
En el caso argentino, podría establecerse como hito del último levantamiento indígena la marcha a caballo realizada en 1994 por los miembros de la Organización de Comunidades Mapuches y Tehuelches de la provincia de Chubut, quienes recorrieron montados las calles de Esquel “con el propósito de denunciar las políticas de despojo del Estado argentino” (Ramos y Kradolfer 104). En el chileno, este hito suele ubicarse en 1997, con la quema de tres camiones de la empresa Forestal Arauco en la localidad de Lumaco. Es a partir de este hecho que también se identifica el nacimiento de la Coordinadora Arauco Malleco, CAM (Pairican 93).
Según el historiador Fernando Pairican, “existe un consenso, entre la militancia mapuche y los investigadores del tema, de que los sucesos de Lumaco marcaron un punto de inflexión en el desarrollo de la historia del pueblo mapuche” (Pairican Ibid), en el que la relación con el Estado comienza a involucrar hechos de sabotaje y violencia política como directa interpelación. En el caso argentino, las investigadoras Ana Ramos y Sabine Kradolfer aseguran que desde el hito de 1994 la demanda indígena adquirió gran visibilidad y que “no podía ser ya fácilmente soslayada en los discursos oficiales y en el imaginario provincial” (Ramos y Kradolfer 104), puesto que estos hechos significaron un nuevo escenario para el diálogo entre los indígenas y el Estado.
En ambos países, las últimas décadas han sido testigos de diferentes hechos, acciones y movimientos de parte del pueblo mapuche a uno y otro lado de la cordillera. En ambos casos, el reclamo principal es por la reivindicación del territorio comprendido tradicionalmente como el Wallmapu o Meli Wixan Mapu (Hernández 82), que no distinguía la actual frontera política delineada por la cordillera de Los Andes y por cuyos territorios transitaban libremente los mapuche (Nahuelpan 125). Sin embargo, y pese a que ambos movimientos parecen caminar a la par y con un objetivo común, no había surgido un liderazgo que encarnara y articulara -o pretendiera hacerlo- esta demanda conjunta.
Esto hasta la emergencia en 2013 de Facundo Jones Huala, lonko de la comunidad Cushamen, quien aparece hasta la actualidad como una de las figuras más visibles en las luchas reivindicatorias en Argentina, también ligado a las reivindicaciones territoriales en Chile.
Actualmente encarcelado en Esquel por participar en el incendio al refugio Neumeyer del cerro Challhuaco, Argentina, en octubre de 2014 (El Patagónico 27/05/2016), y demandada su extradición por parte del Estado chileno por su participación en la quema de una propiedad privada en el fundo Pisu Pisué en enero de 2013 (Emol 4/03/2014), Jones Huala emerge como un sujeto que se autodefine como mapuche, condición que superpone a las nacionalidades argentino o chilena, y que transita por el territorio entendido ancestralmente como Wallmapu, obviando las delimitaciones fronterizas políticas modernas, poniendo en tensión la construcción ideológica del Estado Nación chileno y argentino, y abriendo de manera más explícita la problemática de la frontera al transgredir la misma en reiteradas ocasiones.
El presente trabajo pretende indagar en la figura de Facundo Jones Huala, delineando su biografía y hechos principales de su militancia, para visibilizar cómo sus reivindicaciones ponen en jaque la construcción ideológica de los estados chileno y argentino. En primer lugar se realizará un análisis sobre la construcción ideológica del Estado Nación y las fronteras en Chile y Argentina.
Posteriormente se realizará un análisis de la historia biográfica de Facundo Jones Huala, para relacionar los hitos principales de su biografía con los puntos clave de su discurso y su relación con los movimientos mapuche a uno y otro lado de la cordillera.