Prácticas de traducción (escrita) e interpretación (oral) son cruciales para hacer escuchar las demandas de los pueblos indígenas políticamente. No obstante, estas prácticas de traducción e interpretación a la vez son problemáticas porque por un lado pueden crear solidaridad en luchas sobre territorios pero por el otro lado también pueden ser usadas para imponer sistemas de significados y proyectos políticos (Santos 2010; Spivak 1992). En referencia a lo segundo, se ha criticado frecuentemente a los académicos y activistas por hablar por pueblos indígenas en vez de hablar junto a ellos (speaking for indigenous people instead of speaking with them, Canessa 2006; Gow and Rappaport 2002; Graham 2002; Hanks 2014). No obstante, estos intermediarios y brokers muchas veces son necesarios para que el activismo de comunidades tenga impacto (Stovel and Shaw 2012). Basado en mi trabajo como académica, observando la implementación de consultas previas en la Amazonía Peruana, durante el trabajo de campo y experiencias de colaboración con organizaciones indígenas, este ensayo presenta una conceptualización de las múltiples prácticas y procesos de traducción/interpretación que son parte de las luchas indígenas. En la primera parte, se desarrolla la traducción y la interpretación como conceptos usando, por un lado, la “traducción intercultural” articulado como clave para las “epistemologías del sur” por Boaventura de Santos (2010) y conceptos de “políticas de traducción” y la “traducción cultural critica” derivados de la literatura feminista (Spivak 1992, Butler 2006, y más recientemente Foster 2014) y, por otro lado, las ideas del “framing estratégico” (Merry 2006; Merry et al. 2010) y la necesidad de una “mediación lingüística” (Baker 2013) para abrir espacios políticos de estudios de ciencias políticas. Juntando estás dos literaturas, la traducción opera en mínimo en los tres niveles de lingüística, cultura y política. Santos entiende el nivel cultural como “una de las tareas más cambiantes afrontadas por los filósofos, científicos sociales y activistas sociales en siglo XXI.” (Santos 2010: 57-58; Santos, 2004 y 2006ª) Aunque estas luchas son recientes, es importante no olvidarse que las luchas políticas de los pueblos indígenas están presentes en la historia (pos)colonial de discriminación de sus idiomas, cultural y derechos. En la segunda parte, el ensayo presenta tres aspectos de traducción e interpretación en detalle: (1) las posiciones de brokerage de traductores e intérpretes, (2) las múltiples prácticas de traducción e interpretación en vista de inconmensurabilidad, (3) las potencialidades y los peligros de los resultados de traducción e interpretación y sus impactos en/para las luchas emancipadoras. En la última parte de este ensayo, se reflexiona críticamente sobre el rol de los académicos como traductores y/ o interpretes en las luchas de los pueblos indígenas. Por un lado, se reflexiona sobre las capacidades necesarias para ser traductor y/ o interprete e intermediario para demandas de los pueblos indígenas, ya que estos muchas veces son personas no profesionalmente educadas para las tareas de ser traductores o intérpretes. Por el otro lado, es crucial de contrastar las éticas de ser traductor y/o interprete profesional con el “uso de procedimientos adecuados de traducción intercultural” (Santos 2010: 57-58) con reflexiones estratégicas sobre el impacto político. En referencia a estos, se presta atención especial en comparar estas diferentes éticas y reflexiones sobre el posicionamiento de la persona que traduce y/o interpreta como una posición de poder para ser un broker de conocimiento y de cultura (Merry 2006: 40). Esta reflexión se basa en los estudios sobre brokerage para movimientos sociales y también la literatura sobre el rol de “go-betweens” durante la gobernanza colonial (Geertz 1960; Jacobs 2014; Metcalf 2005; Mosse and Lewis 2006). El material usado para este ensayo es material de observación participante y entrevistas del trabajo de campo en Perú (2013–2015) como literatura secundaria.