Esta ponencia se propone indagar sobre las causas de la debilidad actual de la democracia brasileña. Partiendo de la idea de que estas tienen un origen histórico de larga duración. Y que, además, diferentes hitos de la historia del Brasil moderno han contribuido en la conformación de este mal endémico. Por otro lado, si revisamos la historia reciente, y algunos episodios coyunturales vislumbraremos como es que la democracia brasileña quedo en jaque. La conjunción de estos hechos y procesos tienen como consecuencia ultima el Impeachment a Dilma Rousseff y la persecución política a Ignacio Lula da Silva.
Las causas del agotamiento de la democracia brasileña son múltiples, pero una reviste especial importancia. Durante la primera mitad del siglo XX, el escenario político de Brasil se caracterizó por un pacto entre elites, liberales y conservadoras, que coexistían sin grandes conflictos y contradicciones. Este escenario se verá alterado con la irrupción del Varguismo, y la emergencia del populismo y del elemento plebeyo en la política brasileña. El advenimiento del populismo se traducirá en un antagonismo con las elites, liberales y conservadoras. Dicho antagonismo estará presente durante la segunda mitad del siglo. Durante ese tiempo, el populismo, se expresará en diferentes partidos, como el Partido Trabalhista Brasileiro (PTB) fundado en 1945, o en Partido dos Trabalhadores (PT) fundado en 1980. Por tanto, el populismo, y su “herencia trabalhisla”, constituye un elemento de perturbación para los partidos defensores de status quo, y lo tolerarán siempre y cuando, su proyecto contrahegemónico, no se convierta en una alternativa de poder real.
Podemos seguir buscando, las causales de la extenuación de la democracia brasileña, en la herencia de la última dictadura, así como también en el proceso de transición y vuelta a la democracia. Durante el periodo autoritario (1964-1985), se puso en marcha una ficción democrática, esta se caracterizó por dos elementos. Primero, por la continuidad de los rasgos tradicionales de la republica brasileña: el presidencialismo, el federalismo, bicameralismo y la representación proporcional. Segundo, por mantener en funcionamiento las instituciones propias de democracia representativa. En los papeles, mantuvo la Constitución de 1946, así como también el funcionamiento del Congreso. Sin embargo, hubo modificaciones, la sucesión periódica del ejecutivo paso a ser indirecta, el presidente gozó de facultades extraordinarias que limitaron el poder del legislativo, se realizaron elecciones legislativas periódicas, el poder judicial continuó funcionando, y se impuso el bipartidismo, aunque luego se volvió al multipartidismo.
El objetivo perseguido para la vuelta al sistema de partidos múltiple fue romper el frente de político que había aglutinado a toda la oposición. Esto refuerza la hipótesis de que frente al temor de que un proyecto opositor se vuelva hegemónico, aunque sea en el plano social, las elites modifican las reglas de juego. Con el pasaje al pluripartidismo la “herencia trabalhisla” será reclamada por dos partidos: el PDT, Partido Democrático trabalhista, y el Partido dos Trabalhadores.
La transición y la vuelta a la democracia se caracterizaron principalmente por su larga duración, y en el gran control que los militares tuvieron sobre el proceso, lo que conllevo a una lenta liberalización, manteniendo, durante el período, poder de veto en relación a la vida política en el país. Sostenemos que la valorización del régimen post-autoritario, está sujeta a las características del modelo transicional, en este caso, el desenlace se dio por medio fue una transición tutelada. Por tanto, teniendo en cuenta que la transición fue una concesión de los militares, y no un derecho obtenido por presión popular, se gestó en Brasil una cultura política con poca confianza en las instituciones democráticas, y tolerante a los ideales autoritarios, debido a una “nostalgia por el autoritarismo”. Por otro lado, esta nostalgia por el autoritarismo se verá reforzada por el recuerdo del milagro económico, por la añoranza por un pasar económicamente.
Por último, causales de la debilidad democrática pueden encontrarse en la Constitución Ciudadana de 1988. Diversos estudios y analistas sostienen que el presidencialismo de coalición, sumado al multipartidismo, son factores de inestabilidad política. Dicha combinación de factores obliga al ejecutivo a tener una base gubernamental propia en el parlamento. En otras palabras, para asegurarse gobernabilidad se deben tender alianzas con otros partidos políticos.
Las transiciones hacia la democracia que se produjeron en la década del ’80 en América Latina, señalan la renuncia a las transformaciones radicales. Esto es, se pasa de la demanda de revolución a la demanda de democracia. Sin embargo, la democracia social e inclusiva no fue contemplada. En cambio, se hizo un énfasis muy fuerte en la democracia política, entendida en su forma clásica de democracia liberal representativa. La historia reciente, en efecto, nos obliga a centrar la discusión sobre la viabilidad de la democracia desde una perspectiva diferente.