En esta ponencia me propongo presentar el enfoque sociolingüístico crítico de mi investigación sobre una práctica lingüística en contexto de mutación: el canto de coplas en la Quebrada de Humahuaca (provincia de Jujuy, Argentina). Después de una breve presentación del tema y de las problemáticas de mi estudio, expondré las implicaciones de un enfoque crítico para pensar el lugar del lenguaje en las relaciones y los procesos sociales.
Introducción: La Copla en la Quebrada de Humahuaca: una práctica social y lingüística transformada en “patrimonio intangible”
El presente estudio cuestiona los cambios sociolingüísticos de una práctica ritual actualmente patrimonializada en el noroeste argentino: el canto de coplas o canto con caja. Considerando la construcción del sentido como una cuestion fundamental, a la vez semiótica, discursiva y política, trato de ver cuáles son los efectos de la patrimonialización sobre el significado atribuido a esta práctica y su funcionamiento.
En 2003, la Quebrada de Humahuaca fue declarada Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad por la Unesco. Desde entonces, las prácticas sociales de sus habitantes se encontraron categorizadas como “patrimonio cultural intangible”. La entrada de la región en las listas de Unesco no sólo causó una afluencia turística masiva, sino también la migración de una juventud urbana llegada principalmente de Buenos Aires. En este contexto de mutación, donde “la gente de afuera” – tal como la llaman los autóctonos – reinvierte las prácticas locales, rituales o artísticas como el festejo del Carnaval, las ofrendas a la Pachamama o el “folklore andino”, el canto de coplas hace excepción: a pesar de su patrimonialización y al contrario de las demás prácticas regionales llamadas “tradicionales”, parece resistir a su reapropiación por los nuevos habitantes.
¿Cómo explicar que a pesar de una patrimonialización generalizada a todas las prácticas sociales, sólo el canto de coplas parece inaccesible a los nuevos habitantes? ¿Qué nos ensena el carácter “hermético” del canto con caja sobre los procesos de construcción del significado por los actores sociales? ¿Podría su carácter inaccesible estar interpretado como una resistencia a su mercantilización en el contexto de la mundialización?
Combinando perspectivas teóricas y metodológicas inspiradas en la linguistic anthropology norteamericana y la sociolingüística crítica, llevo a cabo un trabajo etnográfico en la Quebrada de Humahuaca desde el año 2015. El objetivo es ver el impacto que tienen las políticas institucionales sobre el significado de una práctica lingüística de la vida cotidiana, y explicar a través de un análisis semiótico y discursivo su carácter inaccesible a una parte de la población.
Por lo tanto, llego a mostrar cómo se organiza una lucha por el significado dentro y alrededor de la práctica de la Copla, por el enfrentamiento de discursos y de posicionamientos competidores. Proponiendo un análisis sociolingüístico de una práctica sistemáticamente abordada por las políticas en términos de “ancestralidad”, “autenticidad” y “especificidades culturales” – discursos difundidos por las políticas de patrimonialización y asimilados por el sentido común – mi trabajo muestra cómo la materialidad lingüística de una práctica artística sirve de lugar de negociación de las relaciones sociales.
1- Pensar el lenguaje como praxis social (Boutet & Heller 2007)
La sociolingüística crítica desarrollada por Mónica Heller en el Canadá (2002) y luego difundida por Josiane Boutet en Francia implica en primer lugar considerar el lenguaje como una praxis. Es decir, concebirlo no como una actividad que dice o refleja la estructura social, pero si no que la modifica y la transforma (Canut y al., por publicar). Más aun, que considerar lo que dicen los actores sociales y cómo lo dicen, se trata de preguntarse ¿qué es lo que hacen cuando hablan? ¿dicen lo que dicen? ¿se expresan a través de formas poéticas, o justifican su práctica lingüística en (meta)discursos?
Mi investigación me condujo a preguntarme: ¿Qué están haciendo los copleros cuando coplean hoy en día? ¿Qué significa cantar coplas en el contexto social y político actual? ¿Qué está haciendo él que coplea en una rueda, y el que sube al escenario? ¿Qué dice lo que cantan hoy y cómo justifican y racionalizan su práctica de la Copla en los discursos? ¿En qué medida – caracterizando su práctica como “ancestral”, “autóctona” o “desapareciendo” – están retomando el discurso institucional de la Unesco y de las políticas turísticas?
2- Considerar la relación entre lenguaje y poder: denunciar las desigualdades
Considerar la relación entre lenguaje y poder con el fin de revelar y denunciar las desigualdades, tal podría ser la cuestión principal de una sociolingüística crítica. Según Mónica Heller (2007), se trata de “una sociolingüística capaz de revelar cuales intereses subtienden las acciones, las representaciones y los discursos, y quién se beneficia de la evolución de los procesos sociales”. Se trata de ver de este modo cómo el uso del lenguaje, los discursos o las lenguas mismas pueden estar instrumentalizados a fines económicos y políticos.
Desde que estuvo redefinido como “patrimonio intangible” de la Quebrada de Humahuaca, el canto con caja cambio de estatuto al nivel institucional. Por tanto, “cantar coplas” hoy día plantea cuestiones nos solo sociales sino también económicas y políticas: nos preguntaremos si ¿el arte coplero, tal como esta performado en el contexto actual, produce/trae dinero, y si así es, quién se beneficia? ¿En qué medida las performances de coplas (retransmitidas en la radio o la televisión) y los discursos de los actores sociales se encuentran instrumentalizados con fines económicos – entre otros, por la atracción turística? De este modo se trata de ver cuáles son los procesos de instrumentalización y capitalización de una práctica lingüística, tal como de sus actores. Así la figura misma del coplero, con su modo de expresión como símbolo de autoctonía y de ancestralidad, se ve potencialmente capitalizable, adquiriendo al mismo tiempo otro nivel de significación.
3- Reconsiderar las técnicas etnográficas
Por consiguiente, es necesario repensar el posicionamiento del investigador sobre su campo de investigación e incluirlo en la reflexión. Se trata en primer lugar de pensar la investigación no como una construcción de saberes de sentido único, sino como una coconstrucción del trabajo. Más bien que trabajar “sobre” la gente (considerándolos como simples “informantes”) o “para” ellos, el objetivo es trabajar “con” la gente o las poblaciones. De hecho, este tipo de etnografía implica generalmente una inmersión a largo plazo para poder entender los procesos lingüísticos y sociales de manera más que superficialmente, y para establecer una relación de confianza mutua.
En el trabajo de campo que llevo a cabo, las cuestiones de ética y de la relación del investigador con su campo se me plantean sistemáticamente: ¿Cómo coconstruir mi investigación con los copleros? ¿Cómo activamente incluirlos en mi trabajo? En cuanto a la devolución del trabajo final, ¿cómo hacer que su forma sea accesible y gratificante para todos?
Todas estas preguntas, en el centro de la investigación crítica – para quienes hacemos la investigación, con qué propósito y con qué fin – nos llevan finalmente a la cuestión de la relevancia, de la utilidad social y de la potencialidad de una acción real que conduce una investigación científica.